miércoles 7, diciembre 2022
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Empresas japonesas elevan la precaución tras las amenazas de Estado Islámico

Tokio, 3 feb (EFE).- Las empresas niponas con operaciones en Oriente Medio han elevado las precauciones a raíz del secuestro y ejecución de dos rehenes japoneses a manos del Estado Islámico (EI), que el fin de semana lanzó nuevas amenazas contra el Gobierno y los ciudadanos del país asiático.

Medios nipones repasan hoy varias medidas implementadas por estas compañías ante el temor de que sus trabajadores sean susceptibles de ser secuestrados por el grupo yihadista, que el domingo colgó en internet un vídeo que muestra la decapitación del periodista Kenji Goto y advirtió que comienza «la pesadilla para Japón».

Una de ellas es Mitsubishi Electric, que comercializa ascensores e infraestructura eléctrica en países como Arabia Saudí y Kuwait y que ha prohibido a sus empleados viajar a Irak.

«No obstante, no hay ningún cambio en lo que respecta a nuestra política de designar Oriente Medio como un mercado clave», se apresuró a decir ayer, en declaraciones recogidas por la agencia Kyodo, el consejero delegado de la empresa, Akihiro Matsuyama, que defendió que el crecimiento en la región sigue siendo una prioridad.

Por su parte, la farmacéutica Takeda, que opera en la región desde su sede de Dubái, publicó en su intranet una guía con recomendaciones en materia seguridad para sus empleados, según informó hoy el diario económico Nikkei.

La tecnológica Hitachi, que tiene empleados locales y japoneses en Turquía, les ha pedido a todos ellos que no viajen a Siria y a zonas fronterizas de la propia Turquía, Irak o Líbano.

La compañía de prospecciones JX Nippon Oil & Gas Exploration, que tiene unidades en Emiratos Árabes Unidos, también emitió una nota interna pidiendo a sus trabajadores que se abstuvieran de realizar «viajes innecesarios».

También Sumitomo Chemical, que opera con un socio local una gran planta petroquímica en Arabia Saudí, realizó una petición similar a sus empleados.

El pasado 20 de enero, poco después de que el primer ministro nipón Shinzo Abe anunciara una donación para los países que acogen a los refugiados que huyen del avance del EI, el grupo exigió a Tokio 200 millones de dólares a cambio de no asesinar a Goto y a otro ciudadano japonés, Haruna Yukawa, secuestrados en julio y octubre.

El grupo finalmente ejecutó a los dos japoneses y en su último vídeo acusó a Abe de haberse embarcado en «una guerra que no se puede ganar» y amenazó con asesinar a ciudadanos nipones «dondequiera que estén». EFE

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