domingo 26, junio 2022
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Miles de ucranianos marchan en Kiev unidos por el orgullo y el duelo

Kiev, 22 feb (dpa) – Unas 10.000 personas marcharon hoy bajo un cielo gris en el centro de Kiev con banderas ucranianas, carteles en los que se leía «Somos Europa» y gritos de «Muerte a los enemigos». El objetivo era honrar a los más de 100 manifestantes que murieron hace un año durante las protestas proeuropeas de la plaza de Maidan (Independencia), pero también expresar su dolor por la guerra que se vive hoy en el este de Ucrania.

Una decena de dirigentes europeos acudieron a acompañar en la «Marcha de la Dignidad» al presidente ucraniano, Petro Poroshenko. Entre ellos estaban el presidente alemán, Joachim Gauck, y el del Consejo Europeo, Donald Tusk, así como el presidente del Congreso de los Diputados español, Jesús Posada.

Unos 4.000 policías, algunos de ellos en uniforme de camuflaje, custodiaron a los participantes. La atmósfera fue pacífica, con gente presente de todas las tendencias, todas las capas sociales y de diferentes edades, ya sea solos o acompañados de amigos y compañeros.

La multitud pasó por delante del estadio del equipo de fútbol Dynamo, ante el cual brillaba como recién pulida la estatua de bronce del famoso entrenador Valeri Lobanovski (1939-2002). Nada que ver con las imágenes de los enfrentamientos callejeros que dieron la vuelta al mundo hace un año, con neumáticos en llamas usados por los manifestantes para defenderse de la carga de las unidades especiales.

Después de que el gobierno prorruso de Ucrania se negara a firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE), miles de personas salieron a las calles para protestar y pedir un acercamiento a Bruselas y no a Moscú. Al final la resistencia se tornó violenta, decenas de opositores al gobierno murieron a manos de francotiradores en medio de la fiebre de las protestas. La masacre sigue sin haber sido esclarecida del todo un año después.

«Gloria a Ucrania, honor a los héroes» resuena en la calle cuando la marcha llega al Maidan. Y se ve unida a la cúpula ucraniana, una imagen poco habitual. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, camina cerca de la ex primera ministra Julia Timoshenko, y algo más atrás va el primer ministro Arseni Yatseniuk.

Con velas rojas en la mano se sitúan debajo de la estatua de la independencia, de 62 metros de alto, en cuyo extremo hay una figura femenina dorada. Hace frío, apenas tres grados Celsius. La presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, lleva prendida del abrigo una bandera ucraniana con los colores amarillo y azul, y a su lado se sitúa su homólogo polaco, Bronislaw Komorowski, con el cuello del sobretodo levantado.

Poroshenko se arrodilla ante un enorme tridente formado por las velas rojas -el símbolo del escudo de Ucrania- y se persigna. «La Plaza de la Independencia es un lugar sagrado para todo ucraniano», señala el activista del Maidan y ex ministro de Cultura Yevgeni Nishchuk.

Es más que un homenaje. La «Marcha de la Dignidad» quiere demostrar unidad nacional, un cierre de filas ante la mayor crisis del país desde la independencia en 1991. Además de los 100 muertos, Ucrania perdió la península de Crimea, que fue anexionada por Rusia, y en el este han muerto ya más de 5.000 personas en la guerra con los separatistas prorrusos. Y también está en juego para muchos el futuro de la democracia en la antigua república soviética.

Mientras tanto, en el este un intercambio de 200 prisioneros y un acuerdo de retirada de armas pesadas dio ciertas esperanzas de distensión. Pero a mitad de la marcha en Kiev de pronto se conoce que hubo una explosión de una bomba en la ciudad de Járkov en la que murieron al menos dos personas. Y al este del puerto de Mariupol habrían estallado nuevos combates. La situación sigue muy inestable en el segundo mayor país de Europa.

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