miércoles 25, mayo 2022
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EL PINTOR MEXICANO FRANCISCO TOLEDO REINTERPRETA A PINOCHO

CIUDAD DE MÉXICO 25 feb (dpa) – Dice el pintor mexicano Francisco Toledo que él es como Pinocho: no se porta bien, quiere ser otra cosa y no puede y, además, le está creciendo la nariz. «Pinocho quería ser un buen niño, yo quiero ser un buen pintor, un buen ciudadano, pero no lo logro».

La comparación viene a cuento porque Toledo, uno de los artistas vivos más importantes de México, reinterpretó o metaforizó el cuento escrito por el italiano Carlo Collodi (1826-1890) y creó una serie de 55 dibujos en técnica mixta (tiza pastel y óleo pastel o pastel graso) que nada tienen que ver con una historia para niños.

Toledo, de 74 años, retoma el espíritu del cuento original y resalta la violencia, el crimen y otros vicios humanos.

«Pinocho por Toledo» es el nombre de este trabajo contenido en una libreta de dibujo de 102 páginas, dos pastas y dos guardas que Toledo creó entre 2008 y 2011 y que después entregó a la Secretaría de Hacienda como parte de un programa llamado «Pago en Especie», a través del cual algunos creadores pagan sus impuestos al gobierno mexicano con arte.

El «Pinocho de Toledo» echa mano de la visión erótica que ha permeado gran parte de su obra y muestra a una marioneta de madera que tiene relaciones sexuales explícitas con los demás personajes y a la cual, a diferencia de la historia original, no le crece la nariz, sino el pene.

La zoología fantástica que surge de la mente creativa de Toledo también habita estos dibujos: junto a Pinocho y Geppetto aparecen la zorra, el gato, el caracol, el perro, la paloma y la ballena, que adquieren rasgos humanos al puro estilo de la tradición del istmo, una región del estado de Oaxaca de la que es oriundo.
El pintor mexicano Francisco Toledo reinterpreta a Pinocho
Toledo no ilustra el cuento de Collodi, sino que toma como base algunos de los pasajes más identificables de los 36 capítulos del relato y los reinterpreta con una originalidad creativa en la que pone al descubierto la parte oscura de la naturaleza humana.

El pintor decidió retomar esta historia por un recuerdo de infancia. Cuenta que al visitar la Ciudad de México por primera vez, quedó fascinado por las librerías antiguas de la calle de Donceles, en el centro histórico de la ciudad.

Al caer enfermo tuvo que permanecer varios días en cama y en esas librerías le compraron varios cuentos para aliviar su convalecencia. Entre ellos estaba Pinocho.

Toledo, nacido en Juchitán, Oaxaca, el 17 de julio de 1940, es considerado como el artista plástico vivo más destacado de México. Su trabajo ha abarcado múltiples disciplinas, como la pintura, la cerámica, el dibujo, la fotografía, la escultura y la gráfica. 

Es bien conocido por ser un apasionado defensor del patrimonio cultural y artístico de Oaxaca. Desde niño le gustó pintar y sus primeros lienzos fueron las paredes de su casa, por lo que sus padres tuvieron que buscarle escuela y maestros. 

A los 20 años viajó a Europa a estudiar en París y desde entonces se ha distinguido como una de las figuras de la plástica mexicana.

Las 55 obras que conforman «Pinocho por Toledo» se exhiben en el Museo de Arte de la Secretaría de Hacienda del Antiguo Palacio del Arzobispado, en el corazón de la capital mexicana, donde la muestra permanecerá abierta hasta finales de mayo.

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