martes 30, noviembre 2021
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El millonario negocio del desaleteo

Si efectivamente se están exportando 45.000 kilos de aletas al año, según los precios de importación en mercados internacionales (US$1.000 el kilo) eso representan un negocio de US$45 MILLONES de dólares), cuando los precios de exportación reportados no llegan a US$20 el kilo. ¡ESE es el gran negocio que impide tomar la medida lógica de PROHIBIR LA EXPORTACIÓN DE ALETAS! – Medida que es enfrentada disimuladamente, por los mismos que «se rasgan las vestiduras» gritando contra la exportación de aletas de UNA SOLA ESPECIE (tiburón martillo) y no de todas las especies que están siendo DESALETEADAS cruelmente, como estamos seguros es el sentir de los costarricenses que quieren acabar con esa masacre. ¿Usted qué piensa amigo lector?

Y reiteramos, si es conocido que el cruel DESALETEO se sustenta en la EXPORTACIÓN de aletas de todas las especies de tiburón, ¿por qué solo ha de prohibirse el comercio internacional de las aletas de tiburón martillo? ¿Queremos o no queremos los costarricenses, que se acabe el desaleteo? Si lo lograron en islas Bahamas prohibiendo la exportación de aletas, ¿por qué no lo decretamos en Costa Rica? ¿QUÉ INTERESES LO IMPIDEN? – Es reconocido que algunos tienen años de vivir de «campañas» en supuesta defensa de los tiburones, pero esos mismos se oponen a prohibir la exportación… que una vez (de acuerdo con ellos) anunció falsamente el ex ministro René Castro y la ex presidenta Chinchilla.

Así que, para corregir, le pedimos al presidente Luis Guillermo Solís que ¡PROHÍBA LA EXPORTACIÓN DE ALETAS DE TIBURÓN!, para superar la situación vergonzosa que vivimos los costarricenses ante el mundo.

Debe el Incopesca y su Presidente Ejecutivo, el  “Padre Tavo”, reconocer la IMPOSIBILIDAD material de regular la descarga ilegal de aletas, en lugares ajenos a los muelles en que sí se puede supervisar la descarga de tiburones con aletas adheridas.  Es tan grande el valor del producto exportado, que las empresas procesadoras (¡no los pescadores artesanales que dicen pescarlos incidentalmente!) hacen lo que sea para que SU NEGOCIO siga adelante.

Islas Bahamas, era un lugar que concentraba el DESALETEO cruel que permite arrancar las aletas de tiburón recién extraído, para luego lanzarlos al mar a morir lentamente. Por razones comprensibles, el gobierno de Bahamas PROHIBIÓ LA EXPORTACIÓN DE ALETAS y, fue tal el éxito, que hoy sus aguas son un santuario reconocido de tiburones que atrae a miles de turistas que gozan con su observación en el ambiente natural. Se estima que un tiburón vivo le genera en divisas por concepto de turismo unos US$250.000 anuales, al país. NO a los tagarotes que hacen negocio con ese despreciable negocio.

 Algo similar venimos proponiendo para Costa Rica desde hace años, logrando atraer el interés del ex presidente Oscar Arias quien incluso instruyó ¡infructuosamente! a su ministro de Ambiente don Jorge Rodríguez para que se emitiera la normativa prohibiera la exportación de aletas.

En la Administración Chinchilla, su ministro René Castro engañó a los asistentes a la ceremonia de firma de un decreto ejecutivo que supuestamente prohibía la exportación e importación de aletas de tiburón. Lo cierto es que la palabra EXPORTACIÓN ni siquiera aparece en el decreto, y en cuanto a la importación… más bien le abre sus puertas.

Nuestros pescadores artesanales NO necesitan de la pesca del tiburón, pues ni siquiera se emiten permisos de pesca de esas especies, como sí se hace con el atún… que el país paradójicamente regala  a la flota extranjera. La zonificación para la pesca del atún, ¡una buena decisión! sin duda,  no es suficiente. Y no lo es porque la Ley de Pesca sigue permitiendo el otorgamiento de licencias gratis para la pesca del atún. Este campo de la pesca de atún aleta amarilla y barrilete, debería ser promovido para que esos mismos pescadores artesanales, que aprovechan alguito los tiburones pescados incidentalmente, tengan una actividad económica muchísimo mejor. Al tiempo que ha de mantenerse la pesca de tiburón para consumo interno, en vista de que es un producto que puede ser regida por los principios del desarrollo sostenible que se promueve internacionalmente.

Freddy Pacheco León, PhD

Biólogo.

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1 COMENTARIO

  1. Aunque no modifica el fondo del comentario (la urgencia de PROHIBIR LA EXPORTACIÓN DE ALETAS de tiburón de cualquier especie) sí hemos de aclarar que, luego de haber escrito la nota, verificamos que como consecuencia de un menor consumo de sopa de aletas promovido por el gobierno de China, el precio ha experimentado una caída significativa. Valor de aletas que depende de su procesamiento, de la especie, de su tamaño, del mercado de origen, de la oferta, la demanda y de la reexportación desde Hong Kong al resto de China. Como se trata de una captura que supera los 75 millones de tiburones anuales, entran a jugar factores comerciales difíciles de “rastrear”, pues en algunas oportunidades, las mismas empresas exportadoras estarían asociadas con las personas jurídicas que realizan las importaciones.

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