sábado 4, diciembre 2021
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¿Y por qué no impuestos a cierto tipo de “educación”?

El gobierno del “cambio”, que más bien está resultando en el gobierno de la “consolidación” de los desaciertos de las administraciones pasadas, de un partido político ¿fraguado como la alternativa que “calce” en la moda del “capitalismo inclusivo”?, presenta una “iniciativa” discursivamente decorada con las “recomendaciones”, por ejemplo, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) (“El ingreso de Costa Rica a la OCDE: Consolidando el desastre neoliberal”).

Los “especialistas”, los “expertos”, los “pundits”, todos esos pertenecientes a un mismo credo, que no responden, que se esconden y son muy hábiles –pocas veces- en el parafraseo del manual de “sugerencias”, hoy presentan variopintos impuestos que, por ejemplo, sirven y servirían para pagar inservibles.

Con inservible, me refiero, en educación, a esa educación creyencera, a la educación que proponen, por ejemplo, en esos estados de la nación y la educación con diseños de investigación cuyo origen no declaran pero que dicen qué se debe investigar y qué no, y que, de manera “coincidente”, se han convertido en evidencia “científica” irrefutable, curiosamente no evaluada… como justificante de la formulación de políticas públicas (“La maldición de la evidencia basada en la formulación de la política”).

Con inservible, me refiero además a la copiada re(de)forma en educación que inició en 2006, obediente con la agenda internacional y presentada como “nacional”. Los resultados de lo hecho por los ocurrentes en ese periodo, saltan a la vista: la educación costarricense es más que desastrosa…

Empero, ¿obedece el desastre en el que han colocado la educación nacional a aquella estrategia de manipulación que dice: “2. Crear problemas y después ofrecer soluciones…. método también llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el demandante de las medidas que se desea hacer aceptar”? (‘“Cómo nos manipulan en Educación’…en Costa Rica: preguntas a los candidatos presidenciales”).

Esa estrategia la han aplicado las “administraciones” anteriores: por ejemplo, todos los servicios públicos que servían, empezaron a servir a medias o a no servir del todo. Los “distinguidos” astutos a cargo del país siguen apareciendo con soluciones “propias”…

Ya los economistas creyenceros, junto con los “barber educators”, dicen que la educación nacional debe adherirse a los manuales de educación de la OCDE.

Esos manuales incluyen, por ejemplo, el “diseño curricular”, que se trata de una disfrazada educación que “educa” hacia la realización de pruebas estandarizadas.

Más conductismo para el adoctrinamiento: ya no solo deben satisfacerse desde décadas atrás las criollas e infundadas pruebas de bachillerato que ¿”diseña” algo que llaman en el Ministerio de Educación Pública (MEP) “Dirección de Gestión y Evaluación de la Calidad” –sui géneris concepto de “calidad”?, sino que además deben satisfacerse el “distinguido”, “renombrado”, pero infundado Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, PISA (por sus siglas en inglés), que, de paso, un sesgado informe de la educación sugiere que su poco uso en Costa Rica debe “remediarse”, pero cuyos silenciosos “investigadores” no dicen nada más allá de lo que dicen los “manuales OCDE” (Preguntas a los encargados del cuarto Informe Estado de la Educación).

No bastando con PISA, y cualquier otra prueba domesticadora del mismo corte, se encuentra otro tipo de “educación”, específicamente la de lenguas, en especial el inglés.

Siempre me ha llamado la atención que la Contraloría General de la República (CGR) “refrende” contratos millonarios, por ejemplo al Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), para la compra de libros de texto en inglés que no enseñan lo que promueven (La oferta de “Cursos de inglés”: El caso del INA), o los contratos “llave en mano”, con los que esa entidad gastó sumas millonarias para pagar a institutos privados, enseñaderos de inglés, sin conocerse los resultados de esa “inversión” (“Llave en mano”… ¿en el INA, y con el aval de la CGR?).

¿Qué es lo que ha sucedido con la CGR? ¿Cómo es que se “refrenda” contratos leoninos para inglés y no se conocen los resultados de manera pública?

En la actual “administración”, el Ministerio de Hacienda con “preocupación” presenta un collage de nuevos impuestos. Pero, ¿ya revisaron por qué existen cursos y pruebas de inglés “sin fines de lucro” (Doña Laura: Cursos y pruebas de inglés… ¿“sin fines de lucro”?)? La señora Chinchilla no pudo contestar… ¿Contestarán ustedes, tan preocupados…?

Sobre cierto tipo de educación, infundada, cuya evidencia científica internacional desmonta lo que hace PISA y las pruebas estandarizadas comerciales en inglés, no existe un informe sobre el gasto real con fondos públicos, así, de la misma manera como emitieron un informe sobre lo que gasta el gobierno en alquileres que al final de cuentas fue solo para justificar la compra de un edificio, el edificio del “gran negocio”.

Curiosamente, las transnacionales que “sugieren” todas esas pruebas infundadas y los cursos para tomarlas, y que los políticos de turno desinformados imponen, no pagan impuestos amparadas al clisé “sin fines de lucro”.

¿Quiénes son los intocables cuyos productos “educativos”  no sirven, por los que no pagan impuestos desde hace décadas, pero que debemos comprar se quiera o no, pues son “requisito”?

¿Y por qué no impuestos para ese tipo de “educación” infundada? Más bien, ¿por qué seguir pagando por ese tipo de “educación”? ¿Por qué no eliminarla?

(*) Gerardo Barboza es Educador

www.englishincostarica.org

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