miércoles 1, diciembre 2021
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Derecha israelí cierra filas con mitin en tradicional feudo de la izquierda

Tel Aviv (Israel), 15 mar (EFE).- La derecha israelí se reunió hoy en un mitin en la Plaza Isaac Rabin de Tel Aviv, tradicional feudo de la izquierda, para apoyar a sus candidatos, en especial al primer ministro y líder del partido Likud, Benjamín Netanyahu, ante los comicios del 17 de marzo.

Decenas de miles de personas, muchas de ellas procedentes de diversas ciudades de Israel, así como de las colonias judías en Cisjordania, se concentraron en la simbólica plaza en apoyo de Netanyahu y del resto de candidatos de las diversas formaciones derechistas, como Naftalí Bennet, líder de Habayit Hayehudí (Hogar Judío), partido que aglutina el voto de los colonos.

Familias enteras, vestidas a la usanza de la derecha sionista religiosa, coreaban eslóganes en favor de la unidad de Israel y contra las políticas de apaciguamiento, sobre todo en relación con el asunto nuclear iraní que el bloque conservador considera que se están intentando imponer desde el exterior.

De acuerdo a estimaciones proporcionadas por los medios, unas 20.000 personas participaron en la convocatoria de hoy, la mitad de los 40.000 participantes en una concentración convocada por la izquierda a favor de un cambio de gobierno hace más de una semana.

El primer ministro israelí no decepcionó y aseguró que bajo su mandato nunca se dividirá Jerusalén.

«Jerusalén es nuestra capital eterna e indivisible y no será dividida», proclamó el jefe del Ejecutivo en una convocatoria rodeada de excepcionales medidas de seguridad, como un cristal blindado que lo separaba del público.

Y es que esta céntrica plaza de Tel Aviv es conocida por ser el lugar donde en 1995 un extremista judío asesinó al entonces primer ministro Isaac Rabin por sus concesiones a los palestinos en el fracasado proceso de Oslo.

Los intervinientes se mostraron muy críticos con las dos máximas figuras de la coalición de centroizquierda Campo Sionista, el líder del Partido Laborista, Isaac Herzog, y la exministra de Justicia y dirigente del centrista Hatnuá, Tzipi Livni.

«Si votas a Herzog y Livni, votas a (el presidente de Estados Unidos, Barack) Obama», se leía en un cartel que portaban varios jóvenes simpatizantes de la derecha.

El mitin no ha estado organizado por ningún partido en concreto sino por una denominada Plataforma de Defensa de la Tierra de Israel, que sustenta las posiciones del sionismo de derecha, basadas en no hacer ninguna concesión en la negociación con los palestinos, en abandonar el proceso de Oslo, llegado el caso, y en no bajar la guardia con Irán.

La plaza estaba salpicada de carteles de propaganda de las diversas fuerzas derechistas que concurren por separado a los comicios, empezando por el Likud y siguiendo por Habayit Hayehudí, o Israel Beitenu, el partido del actual ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman.

Entre los asistentes podía verse a muchos jóvenes y niños y también personas de edad avanzada, que aplaudían con entusiasmo las declaraciones de sus líderes.

Uno de los momentos más sentidos fue cuando la multitud coreó la canción «Yerushalaim shel zahav» (Jerusalén de oro), símbolo del repertorio tradicional y de gran valor sentimental para el pueblo judío.

«La razón por la que estoy aquí hoy es para apoyar a Bibi o a Bennet y a toda la gente que cree que el Estado de Israel tiene que mantenerse como es hoy; no hay que entregar una parte de la tierra a los palestinos», dijo a Efe Leonard L., un asistente al mitin, de origen belga y que reside en Israel desde hace más de veinte años.

Una joven llamada Shiram afirmó, por su parte: «Estamos aquí para apoyar a Bennet, para apoyar a la Torá y a la Tierra de Israel. Creemos que la Tierra de Israel es solo para los judíos».

A su alrededor un grupo de personas coreaba incesantemente «Bibi, Bibi», sobrenombre con el que se conoce a Netanyahu.

«La gente ha reaccionado y ha venido a apoyar a las fuerzas de derecha porque la idea de un gobierno de unidad no es útil», manifestó, por su parte, Wisse, residente del asentamiento de Maalé Adumim, uno de los principales de Cisjordania.

Entretanto, los sondeos siguen dando unas pobres expectativas para el Likud, al que conceden 20 escaños, cuatro por debajo del Campo Sionista.

No obstante, la aritmética parlamentaria y la tradicional atomización del voto en Israel podrían propiciar que las fuerzas de derecha juntas, con el apoyo de los dos partidos ultraortodoxos, acabaran manteniendo en el poder al jefe del Ejecutivo.

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