jueves 11, agosto 2022
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Cuando el agua se acabe

Panamá.- Cada  vez que encendemos la televisión  o leemos un periódico  salta a la vista las quejas de las comunidades, por  la falta de agua, que afecta las diversas  actividades productivas y familiares. La vía acuática del Canal de Panamá,  que funciona con agua dulce, puede verse afectada a futuro.   Hombre visionario fue el Dr. José Renán Esquivel al impulsar por la década del 70, los comités de agua, administrados por la propia comunidad con buenos resultados. A pesar que el país tiene otra ventaja comparativa, con la abundancia de ríos, muchos no se aprovechan, porque están contaminados o acaparados.

El planeta  tiene  3%  de agua dulce, y disponible para el consumo solo alrededor del 1%. A pesar de eso, los ecosistemas acuáticos  están sometidos a todo tipo de abusos que agrava la disponibilidad de  adquirir agua potable. El hombre necesita alrededor de 100  litros/día para cubrir sus necesidades básicas.

¿Pero que está afectando  la falta de agua para el consumo humano?

  • Deforestación: Se estima que en Panamá se cortan entre 17,000- 50,000 has / año de bosques, y no se reforesta, ni el 5% de esa cifra. Para agravar el asunto en 2005 el gobierno eliminó los incentivos a la reforestación, y a pesar que se han hecho ingentes esfuerzos para re-establecerlos, parece que ha caído en oídos sordos. La destrucción se extiende peligrosamente, al ecosistema  del manglar, para congraciarse el gobierno anterior rebajó las multas a los infractores. Los incendios forestales, y la tala afectan negativamente alterando el ciclo hidrológico
  • Contaminación: muchas fuentes de agua dulce están siendo contaminadas por desechos sólidos, aguas residuales, derivados del petróleo, y agroquímicos, algunos de los cuales están prohibidos por el MIDA. Todos los ríos de las capitales de las  provincias de Panamá, Veraguas, y Chiriquí, están contaminados, para muestra un botón: La quebrada San Cristóbal, en David, los hospitales, vierte las aguas residuales, y la quebrada la Vergüenza, que pasa por todo el centro de la ciudad, constituyéndose ambos casos en focos de infección, y cría de mosquitos, vectores de  enfermedades como el Dengue, y hasta la fecha las autoridades se hacen las desentendidas.

Las zonas de producción agrícola y ganadera, cuando fumigan, muchos de estos  productos van a parar a los ríos, extinguiendo la fauna acuática, y contaminando el agua, como ocurrió,   recientemente en el río la Villa en Azuero.

  • Deficiencia administrativa del IDAAN: La institución rectora del agua, tiene que hacer las inversiones que garanticen la calidad y cantidad de agua potable. Ellos alegan que mucha gente no les paga, pero lo que no dicen, es que  muchas veces cobran al usuario un agua que no han brindado, porque de las tuberías solo sale aire, tierra y algunos insectos, pero el recibo lo facturan completo.
  • El Cambio Climático: Este fenómeno mundial, producto del recalentamiento de la tierra, está haciendo sus estragos, afectando la producción agropecuaria, y los recursos  naturales, poniendo en riesgo la seguridad agroalimentaria de la nación.
  • Excesos de hidroeléctricas: Si bien el país necesita, cada año más energía, para atender a una creciente población, parece que la instalación excesiva de hidroeléctricas sobre un mismo río, está afectando el volumen de los cuerpos de agua, que se está viendo disminuido, en perjuicio de otras actividades. También habría que verificar, si el caudal ecológico lo están cumpliendo. Podrían explotarse otras fuentes alternas de energías limpias.

El Ministerio del Ambiente, debería encabezar un plan de reforestación estratégica en las principales cuencas hidrográficas del país, e impulsar la educación ambiental en asocio con el MEDUCA, y las universidades, a fin de inculcar una conciencia ecológica iniciando con los niños.

(*) Domingo Espinosa G. es Ingeniero Forestal-Escritor

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