martes 30, noviembre 2021
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El cambio según el ojo presidencial

De cal y de arena

¿Habrá tocado suelo o aún falta esperar más en la caída en barrena de la estima del gobierno del presidente Solís Rivera entre los ciudadanos?. No basta con introducir ajustes en la composición del cuerpo de ministros y presidentes de institutos autónomos para reencarrilar al gobierno. Para medir si estamos en puertas de un cambio de fondo, hace falta saber si el Presidente de la República esté convencido de que su gobierno ha sufrido un desgaste sin precedentes y por qué. Días atrás dijo que ese descrédito viene por un “acoso mediático cotidiano” y dejó en claro que no percibe lo que otros sí percibimos: la pobrísima pericia política que acusa la gran mayoría del conglomerado nombrado “a retazos” en una hilada de designaciones habidas en mayo. A estas alturas cabe especular si en el fuero interno del mandatario ya se posicionó la razón de un cambio y que acepta que hay astenia política en su gabinete y que en caso de su recomposición, está determinado a evitar que se repita. Ya nos hizo saber (así lo dijo el sábado pasado) que está valorando modificaciones en su principal grupo de apoyo y que ningún ministro está pegado con goma loca al cargo. Lo que dejó a la especulación es si en los nuevos escogidos está priorizando requerir aptitud política, capacidad de trabajo en equipo e identificación con el norte que se trace en procura de solucionar los cruciales problemas que amenazan el equilibrio social, económico e institucional del país, empresa para la cual es evidente la necesidad de que el presidente Solís busque acuerdos pluripartidistas que provean los respaldos políticos indispensables para ello. Hay carteras clave que en este año han probado no estar precisamente en las mejores manos y que le han impedido al mandatario “arrancar con el cambio prometido en campaña”. Si el Presidente de la República quiere recuperar tiempo y prestigio, debe ir más allá de un simple cambio de nombres.

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Lo que ha habido en estos casi doce meses de la administración Solís ha sido un despilfarro a manos llenas de uno de los más grandes capitales políticos cedido por el electorado en la historia nacional. Ministros y directores de entes autónomos improvisados, políticamente inexpertos, distantes de la agenda de trabajo para la que se les llamó, descalificados para trabajar en equipo y con la fatal carencia de una inteligente y eficaz cabeza directora y coordinadora, hacen un coro tan desafinado que inevitablemente arrastraron al gobierno al despeñadero. Cuesta hallar la explicación del por qué el presidente no ha percibido esa marcha de su estado mayor tan accidentada, turbulenta, plagada de contradicciones y pifias, al extremo de generar un desencanto enorme en la masa de ciudadanos que le dio su confianza.  A estas alturas, con la acumulación de chambonadas, con la amenaza de un colapso en las finanzas públicas, de la tasa de desempleo, de los índices de pobreza, de la desconfianza de los sectores sociales… ojalá el presidente Solís encuentre a los ciudadanos idóneos que le acepten ayudarle a salir del atolladero.

Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista

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4 COMENTARIOS

  1. Bueno, es sólo la opinión de Alvaro Madrigal y algunos para los cuales sólo el FA (Frente Angosta) tiene aceptación; a Alvaro madrigal no le gusta ni nunca le ha gustado tan siquiera la posibilidad de un gobierno PAC, de ninguno de los Solis. Para don Alvaro no hay campaña mediática, para mi si que la hay y hoy lo comprobé en el programa de Amelia Rueda (Nuestra Voz», en realidad la ella camuflada hábilmente, igual que lo hace don Alvaro Madrigal. No recuerdo si para Don Alvaro había campaña mediática contra José María Villalta en la campaña anterior o tampoco la hubo, me gustaría que me contestara él mismo.

  2. Lo dicho por don Alvaro es una verdad a medias. Es cierto que LGS ha sido mal acompañado, y ha habido impericia, pero sí ha habido una campaña mediática innegable, orquestada por grupos poderesos, que le han complicado la vida a este gobierno. La impericia ha residido en no haber previsto la magnitud de esa oposición, y de no haber reaccionado sosteniendo con firmeza sus principios, sino que ha mostrado debilidad al ceder en algunos aspectos. El análisis es más complejo que lo que sugiere don Alvaro,

  3. Para el caso, la impericia no ha sido la causa, pues a las administraciones anteriores del que supuestamente tiene la mayor impericia igualmente han sufrido guerras mediáticas con la diferencia de que rápidamente estas administraciones liberacionistas se han alineado a sus intereses que en realidad son compartidos, ellos han entendido siempre que son de los mismos.

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