domingo 5, diciembre 2021
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Argelia: Incertidumbre domina un país clave para la estabilidad norteafricana

Argel, 17 abr (EFE).- Un año después de la reelección en las urnas del enfermo presidente Abdelaziz Buteflika, la incertidumbre y los rumores dominan sobre las certezas en Argelia, país clave para la estabilidad del norte de África y para el desarrollo energético de Europa.

En el poder desde 1999, el mandatario -nacido en 1937- es uno de los pocos líderes árabes que han sobrevivido a las denominadas primaveras árabes, en las que han caído dictadores amigos como Muamar al Gadafi, Hosni Mubarak o Zine el Abedin Ben Ali, con los que durante años compartió mesas y políticas.

Entre 2010 y 2012, las protestas contra su política y en demanda de reformas, mejoras socioeconómicas y justicia social estallaron en diversos puntos del país, uno de los cinco más grandes del mundo por extensión.

Pero ni el malestar de una importante parte de la población -sobre todo en áreas ajenas a la provincia de Argel- ni lo delicado de su salud han podido con el férreo régimen de Buteflika, a quien apenas se ha visto en público desde que en noviembre de 2014 -pocos meses después de ser reelegido- fue ingresado de nuevo en un hospital de Grenoble.

«El balance es el que esperábamos, pero no solo por este cuarto mandato, sino por toda una gestión que dura (más de) 15 años. Este año se ha caracterizado por los defectos emanados de la mala gestión del sistema», declaró a Efe Abderezak Makri, secretario general del Movimiento de la Sociedad por la Paz (MSP).

Sentado en su sede en Argel, Makri resaltó los «impactos negativos» que la política ha tenido en la sociedad civil, que salió a la calle para manifestarse en varias ocasiones, particularmente en el sur del país.

Allí, la mayor parte de la población se opone al plan del Gobierno para extraer gas esquisto, un tipo de energía que demanda la utilización del sistema de fracturación hidráulica, contaminante para los acuíferos y dañino para la estabilidad tectónica, según diversos estudios.

La economía argelina depende casi en exclusiva del petróleo, por eso busca nuevas fuentes: apenas tiene industria local y prácticamente todos los productos que consume proceden del exterior, un sistema dependiente de los hidrocarburos que la oposición considera endeble y arriesgado.

En especial, lo es en una época en el que el precio del barril de petróleo ha caído en picado y tiene pocas perspectivas de recuperar los niveles de antaño.

«La caída del petróleo es el principal problema que preocupa a nuestro Gobierno, conocido por su despilfarro y que durante quince años se ha mostrado incapaz de diversificar la economía», recordó Makri.

Durante la reciente visita del ministro español de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, el Gobierno argelino dejó claro que su prioridad siguen siendo los hidrocarburos, incluido el gas esquisto.

El principal asunto sobre la mesa fue la ampliación y la seguridad de las interconexiones energéticas, ya que Argelia -principal suministrador de gas a España- pretende convertirse en una alternativa a Rusia en el centro de Europa.

Pero no solo la dependencia del petróleo eleva las críticas en el país: también «las incumplidas promesas» de reforma política y la situación de seguridad, con la Cabilia aún en rebeldía y grupos yihadistas como la Organización Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) fuerte en las fronteras con Túnez, Libia y zonas del Sahel cercanas a Malí y Níger.

«Buteflika solo presentó promesas. Ha habido logros en el ámbito de la construcción (alojamiento y carreteras), pero en las reformas políticas no hay ningún resultado concreto», explicó a Efe el analista político Abdel Ali Rezaki, profesor de Ciencias de la Información y de la Comunicación en la Universidad de Argel.

Un mes después de ser reelegido el 17 de abril de 2014, Buteflika instó a partidos, organizaciones civiles y personalidades nacionales a participar en una «amplia consulta» para la revisión de la Constitución, prometida desde 2011.

Desde entonces, nada se ha movido, y los analistas creen que este será el caballo de batalla del segundo año de legislatura de Buteflika, una disputa que será «feroz» si la salud del presidente se lo permite.

«Estamos de acuerdo con la política exterior. Argelia desempeña un papel importante en la región norteafricana (media en los conflictos de Libia y de Mali). Tenemos dinero y es por eso que nos solicitan», admite Makri.

Pero no es esencial, lo importante es que «el sistema acepte la transición antes que la destrucción», concluye. EF

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