martes 24, mayo 2022
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El Derrame Tóxico de FERTICA y el Humedal Estero de Puntarenas y Manglares Asociados

Proceso de Destrucción y Ocupación de la Parte Norte del Manglar de Puntarenas. Foto: Fundación Neotrópica.

 Columna Ambiente Crítico

La situación reinante en los ecosistemas del Humedal de Puntarenas y Manglares Asociados es compleja y representa para Costa Rica un riesgo enorme de generar no solamente tragedias humanas, sino también una alta conflictividad socio-ambiental. El derrame de ciento ochenta toneladas de nitrato de amonio de una barcaza de la compañía FERTICA visibiliza un elemento adicional que debe agregarse a este grave cuadro de factores de riesgo.

De conformidad con un diagnóstico de áreas marinas protegidas elaborado recientemente por MARVIVA para el SINAC e INCOPESCA, este humedal es muy importante por estar localizado en el Golfo de Nicoya, zona de gran productividad pesquera. Específicamente el Estero Puntarenas reúne las condiciones idóneas para ser altamente productivo. Los ríos Naranjo, Aranjuez, Seco y Ciruelas desembocan en el estero y está bordeado por una zona de manglares, importante para el crecimiento de muchas especies de valor comercial y alta productividad primaria. Es decir, se trata de una zona en la que la conservación es crítica pues los servicios ecosistémicos que presta sostienen la economía y la calidad de vida de muchos habitantes de las comunidades vecinas y la región.

Sin embargo, a pesar de repetidas advertencias, dictámenes y saltos mediáticos sobre la evidente degradación que se ha producido en esta área silvestre protegida desde 1979, las acciones de las instituciones estatales desde que se declaró área protegida han sido muy insuficientes. En el año 2011 la Contraloría General de la República emitió los resultados de una auditoría operativa sobre el cumplimiento de las medidas de protección y conservación de la zona que reveló una pérdida de 742 hectáreas de manglar desde 1949 (un 25% del área total). Esta estimación fue actualizada por el Tribunal Ambiental Administrativo (TAA) el año pasado cuando su presidente declaró “una afectación general de 400 hectáreas de manglar que se ha hecho durante años, pero que se ha acelerado en los últimos cuatro, especialmente por la acción de seres humanos mediante corta, tala, invasión de terrenos y cambio de uso del suelo para establecer cultivos.”

La Contraloría señaló también los impactos del mal manejo del suelo y la contaminación de las cuencas hidrográficas que desembocan en el manglar y el manejo inadecuado de los permisos de uso dentro del humedal (camaroneras, salineras, etc.). El TAA señaló en el 2014 que tenía 28 expedientes abiertos de casos que afectan este manglar y ubicó 48 fincas inscritas que colindan o están totalmente dentro del mismo.

En su momento se ha pedido a SINAC, por parte de estas instancias, que desaloje a los poseedores irregulares y que no renueve los permisos de uso que se venzan. Asimismo, se ha solicitado que se delimite el área y se mida la extensión exacta del humedal. De la misma manera, se ha solicitado que se hagan los estudios técnicos necesarios para poder realizar un manejo adecuado del área (estudios de suelos, hidrografía, etc.).  Sin embargo, apelaciones y atrasos administrativos han llevado a la inercia. Al tiempo, actores comunales y empresariales muestran evidente frustración e impaciencia debido a los enormes riesgos ambientales que se ciernen sobre sus intereses.

Los habitantes de la comunidad de Pitahaya, en el sector norte del manglar, señalan el inminente riesgo de que la estación lluviosa cause una inundación que destruya su comunidad, pues la desembocadura del río Aranjuez ha desaparecido y el mismo se está desbordando. Expresan los vecinos de la zona que el Ingenio El Palmar gasta grandes sumas anualmente dragando los sedimentos que vienen de cuenca arriba con el fin de controlar los niveles de inundación que se producen. Presiona fuertemente esta empresa por lograr que se autorice un dragado masivo de la boca del río con el fin de lidiar con esta situación. Empero, esta solución, aparentemente efectiva a corto plazo, podría llevar según el criterio científico a riesgos mayores, no sólo ambientales sino sociales y económicos.

Durante las dos últimas semanas, la experta mundial en restauración de humedales, Dra. Claudia Agraz, de la Universidad de Campeche, visitó diversos sitios del país con el fin de establecer líneas de cooperación con Costa Rica dentro del marco de la implementación de una Política Nacional de Humedales y de Carbono Azul. Entre los sitios visitados se incluyeron las regiones de Chomes, del estero y cercanas a la comunidad de Pitahaya. Junto con el director de INCOPESCA, el viceministro de Aguas, Mares, Costas y Humedales y la diputada Laura Garro vimos de primera mano los impactos de las camaroneras y las difíciles condiciones de vida en la comunidad de Islita, totalmente dependiente de los servicios ambientales del ecosistema. Asimismo vimos los impactos de la erosión masiva del río Aranjuez y el proceso de muerte e invasión de las zonas de manglar.

Ante la notable alteración del régimen hidrológico y la alta mortalidad del manglar, la Dra. Agraz recomendó el desarrollo de un modelo hidrológico y la recopilación de los estudios técnicos rápidos con el fin de atender con premura la situación del ecosistema y las comunidades aledañas. Para efectos de reducir la presión de la erosión proveniente de la cuenca del Aranjuez, recomendó como medida posible a corto plazo, la regulación de las descargas de sedimento provenientes del Proyecto Hidroeléctrico El Encanto de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz.

A esta complicada situación, se sumó el riesgo de contaminación que nos demostró este fin de semana el negligente derrame de 180 toneladas de nitrato de amonio por una barcaza que hacía transporte para FERTICA en las cercanías del faro de Puntarenas.  Hasta ahora la situación de emergencia, apropiadamente manejada por las autoridades competentes, ha resultado en pocos impactos significativos. A ello ayudó que el suceso se dio cuando las corrientes de marea eran favorables para que el tóxico no se dispersara hacia adentro del golfo. Sin embargo, como lo han advertido los expertos en oceanografía e hidrología de las universidades públicas, subsisten riesgos de marea roja y muerte de fauna marina que podrían afectar otras zonas, entre ellas el área protegida del manglar de Puntarenas. Ello se sabrá con certeza cuando estén listos próximamente los resultados de los diversos exámenes técnicos realizados en el sitio.

La Fundación Neotrópica llama a las autoridades de gobierno a continuar tomando las medidas necesarias para manejar adecuadamente los riesgos ocasionados por este evento y establecer severamente las responsabilidades correspondientes. Deben resarcirse plenamente los daños ambientales ocasionados. Asimismo llama a atender, de una vez por todas, la precaria situación del Humedal Estero de Puntarenas de manera que se minimicen los riesgos para las comunidades que conviven con su ecosistema y dependen del mismo.

(*) Bernardo Aguilar González

Director Ejecutivo, Fundación Neotrópica

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