viernes 30, septiembre 2022
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Educación vial en Panamá

Este artículo tiene como finalidad hacer docencia y conciencia  a las autoridades nacionales sobre la importancia de la educación vial, a fin de disminuir los  accidentes, que todos los años ocasionan   luto y dolor causan a las familias panameñas, no estando nadie exento de estos siniestros. Hagamos un breve recuento de las actuaciones de  los principales actores  en este sistema.

Las autoridades: La ley  34 de 1998, y el  decreto ejecutivo 640 de 2006, regula todo lo concerniente   al sistema de transporte terrestre en Panamá.  Se presume, que hay un negociado por los cupos de taxis, buses, y rutas, que ha traspasado  el umbral  de lo legal a  la esfera política, y cada gobierno impone sus criterios, en beneficios de sus allegados, y  benefactores,  una prueba de ello, es que muchos dirigentes políticos y autoridades, tienen cupos, sin ser transportistas.

Se requieren más semáforos para dirigir el tránsito de vehículos, porque muchos están dañados, y de noche no funcionan. El gobierno se comprometió a crear la Autoridad Metropolitana del Transporte,  pero todavía no hay humo blanco, mientras tanto  la empresa Mi Bus,  ha sido acusada de incumplimiento de contrato por  sus conductores, que hasta huelgas han incurrido, claro el gobierno rápidamente la declaró ilegal, mientras tanto el usuario sigue pasando calamidades para trasladarse de la casa al trabajo y viceversa. Faltan más puentes elevados, en puntos de gran afluencia de ciudadanos. Y en las áreas urbanas las personas siembran cultivos frente a su casa, obstruyendo la visibilidad de los conductores. También escasean las señalizaciones, lo cual origina accidentes.  Se observa personas, haciendo piruetas y maromas, distrayendo a los conductores en los semáforos.

Se quejan los ciudadanos del exceso de boletas por los policías, muchas veces injustificadas, y que  tienen una actitud más represiva en los llamados  “retenes”, que hasta muertos se han producido, por el uso excesivo de la fuerza, situación, que debe ser supervisada, por los superiores de la institución policial, porque su función es proteger a la comunidad.

El Transportista: Los taxistas no se quedan atrás, y siguen con el “ Pa llá no voy “, perjudicando al usuario, y lo más grave, no hay quién le ponga el cascabel al gato.  Se conoce de muchos casos de taxistas involucrados en actos delictivos, como robos, y violaciones. Las autoridades deben exigir que el conductor colectivo o selectivo,  esté bien uniformado, con identificación visible, porque los he visto conducir en chancletas, y ropa desaliñada.

Regatas a la orden del día, no le dan cortesía  a los peatones al cruzar la vías, aunque estén en las líneas de seguridad. Muchas veces llevan más pasajeros, que la capacidad del autobús, no quieren llevar  estudiantes, porque  pagan  menos. Es un problema para que les hagan el descuento a jubilados y personas de la tercera edad, como lo demanda la ley. Y para colmos de males, algunos avivatos le quitan el espacio destinado a los discapacitados.

Peatones: Con la fiebre del celular, muchos transeúntes se la pasan  chateando, y no miran por donde caminan, originando accidentes. No cruzan las calles, por las líneas de seguridad, arriesgando sus vidas. Se tiran a las calles sin previo aviso, y por la pereza, no cruzan los puentes elevados, ocasionando accidentes fatales.

Es hora que el gobierno le ponga un alto a todos esos abusos, y de paso implemente un programa de educación vial, desde las escuelas primarias, y capacitar permanentemente al ciudadano, porque ellos son el futuro de la patria, y el nervio motor que mueve la economía del país.

(*) Domingo Espinosa G. es  Docente y Escritor

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