miércoles 25, mayo 2022
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Herediano se sacudió de la paternidad manuda en finales

San José, 24 May (Elpaís.cr) – Valió la pena la espera de los florenses, luego de tantas frustraciones recientes contra Liga Deportiva Alajuelense en finales por campeonato nacional. Pasaron 30 años para que el Herediano le ganara un título a los manudos y lo hicieron con una fórmula que los castigó en tres ocasiones: los penales.

Rojiamarillos y erizos se habían enfrentado en cuatro finales en los últimos nueve torneos cortos. Todas se resolvieron en favor de los alajuelenses, tres por la vía del penal. La quinta, por el Verano 2015, tenía que ser la vencida.

Los cobros efectivos de Luis Ómar Hernández, José Luis Cordero y Elías Aguilar hicieron olvidas las penas florenses contra los manudos y por supuesto, los brazos salvadores de Leonel Moreira, el cuestionado arquero que sacó a relucir su garra (y reflejos) para apuntalar el «24» del ‘Team’.

Tras el 1-1 en la ida, el martes pasado en Alajuela, la serie quedó sin ventajas y para definirse en el Eladio Rosabal Cordero. El partido fue creciendo en emociones y sin dudas será una final para recordar por su desenlace sorpresivo e infartante.

El Herediano, en un estadio colmado y teñido casi por completo de rojo y amarillo, golpeó primero en un duelo cerrado, de poco espacio y que se vivía con la tensión propia de una definición de esta magnitud.

A los 32′ luego de un trazo de Randall Azofeifa al área, el argentino Jonathan Hansen batió de cabeza a Patrick Pemberton en una jugada que tuvo un despeje imperfecto de Kenner Gutiérrez y un acierto del dorsal ’16’ florense. Gran testarazo para adelantar y hacer explotar un reducto que se ilusionaba con ganarle de una vez por todas una final a Alajuelense.

Sin embargo, la historia apenas comenzaba a escribirse. Faltaba un largo camino para saber quién relevaría al Deportivo Saprissa como el nuevo monarca del balompié costarricense.

En la complementaria, a los 53′, los manudos pudieron emparejar las cifras con un tanto de Pablo Gabas, quien se convirtió en una pesadilla para su rival de turno, tras haberle anotado en la final del Invierno 2010 y un par de veces en el actual certamen, en la goleada de 4-0 hace tres semanas.

El partido subió en intensidad. Hubo menos temor. Se soltaron a jugar un poco más, pero el equilibrio no se rompería y más bien ese ritmo por momentos frenético decayó conforme se consumaba el tiempo regular. Algo lógico por el desgaste de ambos en cada acción, cada pelota que disputaron.

El tiempo extra, como es costumbre en estas finales, definiría al ganador. Las cinco entre Herediano y Alajuelense se han ido a la prórroga. En juego estaba la gloria máxima. La que provocaría la alegría inmensa en alguno de los conjuntos por haber logrado el objetivo, mientras el otro se lamentaría por haberse quedado tan cerca de alzar el trofeo de campeón.

El equipo alajuelense por lo menos en principio parecía más entero dentro de tanta presión, nerviosismo y cansancio, pero fue en una acción aislada en un balón largo, similar al del primer gol del cotejo, enviado por Johnny Acosta al área, que en un mal despeje del mexicano Hernández se la dejó servida a Johan Venegas para que de cabeza apuntara al vertical derecho y este a las redes para silenciar el Rosabal con el 1-2.

Corrían apenas cinco minutos del alargue cuando Venegas, de buen rendimiento en el partido o al menos de los más destacados para la visita, daba señas de poner la lápida sobre los florenses.

No obstante, la entrega, esfuerzo y sufrimiento de los heredianos no se quedaría sin un premio, que todo indicaba no llegaría, pero lo cierto es que tanto buscaron balones largos, al área, y el fútbol los favoreció con el agónico tanto del empate.

Antes de ese momento de máxima euforia, el Herediano logró el gol de la igualada. Precisamente, en una jugada entre Elías Aguilar y Dave Myrie (ya como centrodelantero), que el árbitro asistente invalidó por un supuesto fuera de juego, que dejó muchas dudas, mas la decisión estaba tomada.

El equipo rojiamarillo siguió creyendo y a dos minutos del pitazo final llegó al 2-2 con un tanto afortunado del zaguero Keyner Brown, quien se encontró en el área un envío de José Sánchez y casi debajo del arco empujó la pelota para desatar la euforia en el Rosabal Cordero.

De nuevo los penales arrojarían al monarca del fútbol nacional. De nuevo Herediano y Alajuelense definirían todo desde el ‘manchón blanco’. Ese que le permitió a los manudos ser campeones en el Invierno 2010, 2011 y 2013. Dos veces en campo rojiamarillo.

Ya no quedaban uñas en muchos aficionados, los nervios y la tensión se desbordaban hasta que empezó la tanda que poco a poco iría allanado el camino para descifrar al vencedor y nuevo campeón.

El salvadoreño Alexander Larín la quiso picar y la reventó en el travesaño, mientras Johnny Acosta con mucha propiedad la colgó de un ángulo. Posteriormente, el mexicano Hernández también la clavó arriba y Kenner Gutiérrez le metió suspenso pegándola en el travesaño, pero anotando el cobro.

Con un rostro poco expresivo y sí muy serio y con la concentración en su nivel más alto José Luis Cordero la puso arriba, inatajable para Pemberton y, seguido, el manudo Ariel Rodríguez volvió a flaquear en la hora grande, tirándolo por arriba del larguero. El capitán Esteban Granados tenía la opción de adelantar a su equipo, su decisión fue asegurarla, mas la tiró por arriba de la portería.

Se acercaba la etapa decisiva. Alajuelense podía tomar la ventaja y allanar la tanda, no obstante, saltó la figura de Leonel Moreira con una volada espectacular contra su palo izquierdo para taparle el disparo a Kevin Sancho. Ahora, la oportunidad era para el ‘Gavilán’ Gómez, sin embargo, el panameño decidió reivindicar a Larín, la picó y el resultado fue el mismo: balón al horizontal.

El delantero Johan Venegas la tuvo para matar la eliminatoria y poner a festejar a los erizos. Los liguistas confiaban en la buena pegada del ’27’ para alzar el «30», pero de nuevo Moreira se agigantó y silenció a sus rivales. El zurdo Elías Aguilar siguió, impuso su calidad y venció a Pemberton para el 3-2. El último turno era para Matarrita. Si el manudo lo erraba todo se acababa y así ocurrió cuando con potencia la mandó a las nubes y Moreira salió corriendo a festejar el sueño cumplido.

Herediano se sacudió de la paternidad rojinegra de las últimas cuatro finales en las que se encararon: los Inviernos 2010, 2011, 2012 y 2013, y en la quinta les tocó celebrar. Pasaron 30 años para que los florenses vencieran de nuevo a sus verdugos. De la mano de Odir Jacques acabaron con esas rachas y con justicia son los nuevos monarcas del fútbol nacional.

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