miércoles 8, diciembre 2021
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El surgimiento de la sociedad capitalista hipermediatizada

Columna “Pensamiento Crítico”

Introducción

Se dice que la actual sociedad es una sociedad mediática o híper-mediática para señalar la creciente, vigorosísima e ineludible influencia de los medios de la comunicación social o multimedia de masas, también llamados en nuestro medio por su nombre en inglés de “mass media” o simplemente los “media” de donde derivan los anglicismos: mediático, mediatizado o mediado. Nuestro objetivo hoy es repasar los contornos de este cambio, que es planetario y podría ser civilizatorio.

El basamento tecnológico de la nueva sociedad

Tiende incluso a pensarse que se avanza velozmente hacia todo un modelo innovador de sociedad capitalista posmoderna: la sociedad informatizada del conocimiento y la información centrada en los mecanismos, canales y técnicas multimedia online de manejo de la información y las comunicaciones, especialmente las tecnotrónicas, video-telemáticas y otras masivas, sea n públicas o privadas, gratuitas o pagadas.

Esa sociedad está centrada en el poder los dispositivos de la multimedia y sobre todo en el llamado vídeopoder en ascenso fuertemente enlazado a Internet y, a las redes sociales online y a los circuitos satelizados y cibernéticos. Allí la creatividad junto a los servicios intangibles y la propiedad intelectual han pasado a constituir una especie de capital inmaterial, el cual opera asociado a las tecnologías de punta en el ámbito de la microelectrónica y la informática.

La nueva forma del capital y del capitalismo monopólico

La novedad en todo ello consiste en que las plataformas y los servicios de los sistemas online virtuales de soporte, tienden a cotizarse muy alto en los mercados de las grandes potencias dominados por el gran capital corporativo y globalizado, así como en muchos de los mercados supeditados de sus periferias.

Por lo anterior, se predice que irán en un progresivo retroceso (que ya se observa bien) las otras formas del capital dinerario o físico, sin desaparecer del todo: la propiedad territorial e inmobiliaria, la industrial y comercial, así como también la posesión de dinero y títulos valor.

Pese a su relevancia, en esta ocasión no vamos a entrar a discutir esas nociones vanguardistas y polémicas. Pues solo pretendemos mencionarlas como tesis de una corriente del pensamiento social y económico contemporáneo cuya influencia ha ido remontando; y que, por cierto, ya cuenta con buen número de seguidores en nuestro pequeño entorno, incluido el universitario.

Lo que sí debe aceptarse de plano es que, en la base de la sociedad contemporánea tan expuesta a los embates incontrolados de la globalización del gran capital, se hallan desde hace rato instalados los impresionantes avances globalizados de las TIC o tecnologías de la información y la comunicación, muchas de cuyas formas en red están aún por verse.

Notemos, eso sí, que dichas tecnologías están en manos fundamentalmente privadas y de grandes monopolios económico-financieros; los mismos que eclipsan los poderes de los Estados-Nación y de Bienestar del mundo, los cuales parecen hallarse a ser una especie en vías de extinción.

Por supuesto, que las TIC potenciadas por las comunicaciones satelitales, la Internet, las redes online y la telefonía móvil, constituyen sin duda –nos guste o no- toda una transformación tecnotrónica  mundial en marcha de nuestro modo de existencia, de pensar y sentir. A ella han debido sumarse los medios tradicionales (radio, prensa, televisión y cine) convertidos en negocio súper-concentrado de un puñado de consorcios transnacionales y sus sucursales locales.

La UNESCO, en su informe Medios de Comunicación y la Democracia en América Latina y el Caribe,  manifiesta que esa «concentración significa posesión de los medios en menos manos…estrecha la pluralidad que se promueve en el campo político y dificulta el florecimiento democrático». Señala que, a escala planetaria, no existe el pluralismo ni la equidad mass-mediática.

Así, EEUU, la Unión Europea y Japón controlan el 90% de toda la información y comunicación mundial: de los 300 principales consorcios corporativo-mediáticos del planeta 144 son de EEUU, 80 de la UE  y 49 de Japón.

América Latina no escapa de esa súper-concentración mediático-corporativa desequilibrada y antidemocrática en el fondo. Por ejemplo, una investigación del Instituto Prensa y Sociedad (2006) sobre la concentración de medios en nueve países de la zona halló que «el primer operador acapara, en promedio, más del 30% del mercado, mientras que los cuatro primeros superan el 80%. El medio con mayor índice de concentración es la TV abierta, con 85%, seguido por la TV por cable (84%) y la prensa (62%). La radio es el medio menos concentrado, con 31% de cuota de mercado para los cuatro primeros operadores». Entre estos operadores de mayor peso destacan los medios de los grupos corporativos Televisa de México, Cisneros de Venezuela, Globo de Brasil y Clarín de Argentina.

La existencia mediatizada del “ser de las cosas y su circunstancia”

Más aún, se ha llegado a afirmar certeramente que es tal el poder e influencia concentrados por las empresas y consorcios mediáticos que, para que algo pueda “existir” hoy en día, debe “existir en los medios”, o no existe ni importa. En especial, ha de ser “filtrado” por los directores y operadores, puesto en escena, captado por la cámara televisiva o del vídeo, ser trasladado a formatos virtuales y procesado según vídeo-lógicas dirigidas a las emociones y sensaciones, más que la mente racional de los humanos. Aquí la vista y el oído, en general el sentir, se comen al intelecto.

Más todavía: esa existencia ontológicamente mediatizada y tecnotrónica de cualquier cosa o fenómeno, si se quiere expandir y multiplicar socialmente debe ser elevada ineluctablemente al rango de lo espectacular, volverse un show mediático de gran impacto sobre los ratings y adquirir un valor comercial; para lo cual hay que echar mano a las herramientas globalizadas del marketing y la industria escenográfica del entretenimiento y la publicística.

En este contexto histórico-social de reciente formación, cabe indagar acerca de las afectaciones sufridas por la política y los políticos, sus partidos y gobiernos en general; y específicamente en cómo se expresan sus señales nuestro medio.

Lo haremos sin falta en nuestra próxima columna.

(*) José Luis Vega Carballo es Catedrático de Sociología Política de la UCR.

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2 COMENTARIOS

  1. En Costa Rica tenemos varios grupos :
    Teletica y sus cableras de la familia Picado.
    Repretel,Monumental del mejicano Angel Gonzalez.
    La Nacion que se cotiza en Bolsa y de capital disperso costarricense.
    Columbia de la familia Alfaro
    Diario Extra de la familia Gomez.
    Estos juntos con la RED estatal de radio y televison son los grupos predominantes en medios de nuestro pais.

  2. Ciento romperle la burbuja, pero hace tiempo se demostro que la gente no ve noticieros o lee periodicos para informarce, la gente de hoy en dia primero se forma el criterio y luego busca un medio que siga la linea editorial de su pensamiento para auto-confirmarse. Por ejemplo, gente que cree que Venezuela es un paraiso solo leera periodicos de izquierda mientras que gente que crea lo contrario leera periodicos de derecha, ninguno de los 2 tiene poder para converser al publico. Los medios informativos de hoy en dia son en realidad medios de entretenimiento, la gente los lee para entretenerse y/o confirmar su forma de pensar.

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