jueves 27, enero 2022
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Francisco critica el consumismo y propone un cambio de estilo de vida

Ciudad del Vaticano, 18 jun (EFE/ElPaís.cr).- El papa Francisco hizo hoy una dura crítica del consumismo y propuso un cambio en el estilo de vida entre sus propuestas para frenar la destrucción del planeta, en uno de los pasajes de su encíclica «Laudato si».

En este texto, que pretende ser un llamamiento para concienciar a la defensa del planeta, Francisco denuncia una lógica del mercado que crea «un mecanismo consumista compulsivo para colocar sus productos» y que «las personas terminan sumergidas en la vorágine de las compras y los gastos innecesarios».

Francisco aseguró que el poder consumir nos puede hacer sentir libres, pero que «quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero».

Propone así «un cambio en los estilos de vida» como forma de «sana presión» contra quienes tienen «el poder político, económico y social».

«Es lo que ocurre cuando los movimientos de consumidores logran que dejen de adquirirse ciertos productos y así se vuelven efectivos para modificar el comportamiento de las empresas, forzándolas a considerar el impacto ambiental y los patrones de producción», destacó.

En todo ello juega un importante papel la educación, según el papa, ya que puede «alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente».

Por ejemplo, enumeró el pontífice: evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, y apagar las luces innecesarias.

Para Francisco la educación debe llegar desde diferentes ámbitos, como la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis, etc.

Pero, consideró, que «una buena educación escolar en la temprana edad coloca semillas que pueden producir efectos a lo largo de toda una vida», así como el ejemplo que se da en la familia.

Francisco también reconoce que «algunos cristianos comprometidos bajo una excusa de realismo y pragmatismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente» o son pasivos.

A los católicos, Francisco les aconsejó una «conversión ecológica» pues «ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana».

A todos el papa propuso «la sobriedad y la humildad», que dijo «no han gozado de una valoración positiva en el último siglo», lo que ha provocado múltiples desequilibrios, también ambientales».

Salvar a los bancos «a toda costa» solo generará nuevas crisis

Por otra parte, Francisco se mostró contrario a «la salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población sin la firme decisión de revisar y reformar el sistema entero».

Esa actuación en relación con las entidades financieras «reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que solo podrá generar nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación», agregó Bergoglio.

El papa estimó que la crisis financiera de 2007-2008 «era la ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia».

«Pero no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo», constató el papa en su encíclica «Laudato si», sobre medioambiente, publicada hoy y en la que abordó además la cuestión de las relaciones entre la política y la economía.

Dijo que «la política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia».

«Hoy, pensando en el bien común -continuó Bergoglio- necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana».

«Una vez más, conviene evitar una concepción mágica del mercado, que tiende a pensar que los problemas se resuelven sólo con el crecimiento de los beneficios de las empresas o de los individuos», dijo el papa.

La Tierra es un inmenso deposito de porquería

l papa Francisco también advirtió que «la Tierra cada vez más es un inmenso depósito de porquería», al resumir su opinión sobre el estado del planeta.

Francisco inicia el documento, uno de los más importantes que puede escribir un pontífice, con una lamentación por el «uso irresponsable» y «el abuso de los bienes» de la Tierra y constata que sus habitantes han pensado que eran «sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla».

El papa menciona las emisiones de gases en las ciudades, las sustancias tóxicas contaminantes, así como los residuos, una gran cantidad de ellos no biodegradables, que hacen que cada vez más la tierra sea «un inmenso depósito de porquería».

«La destrucción del ambiente humano es algo muy serio», señaló en el texto.

Aseguró que «las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía», y añade: «A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad».

«El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, sólo puede terminar en catástrofes». advirtió.

Por ello, el papa justifica la redacción de esta encíclica titulada «Laudato si (Alabado seas)» en el «intento especialmente de entrar en diálogo con todos», «a cada persona que habita este planeta» para proteger lo que llama «la casa común».

«El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar», agregó.

Entre estas actitudes «que obstruyen los caminos de solución» también destacan «el problema de la indiferencia, la resignación o la confianza ciega en las soluciones técnicas».

Y añadió que si se quiere cuidar y mejorar el mundo se debe empezar por cambios profundos en «los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo y las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad».

Como posibles soluciones, Francisco señaló la de «limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar».

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  1. Laudato si’: la primera encíclica con datos científicos

    El documento pone a la ciencia y al progreso junto a la fe y la ética. Los datos están enteramente de acuerdo con la mejor investigación actual

    Por Sergio Mora

    Ciudad del Vaticano, 18 de junio de 2015 (ZENIT.org)

    El profesor Hans Joachim Schellnhuber, del Instituto de Postdam sobre Impacto climático e investigación, tomó la palabra durante la presentación de la encíclica, “la primera encíclica que es acompañada en la presentación con un power point” dijo.

    Añadió que el documento pontificio es enteramente único porque usa dos voces potentes en el mundo, de un lado la fe y de otro la ciencia.

    A veces se dice, indicó el científico, que “el clima ha cambiado siempre en las épocas, pero el cambio reciente es muy diverso del de los milenios atrás”; y proyectando algunos gráficos mostró por ejemplo la estabilidad de los últimos 11 mil años, lo que permitió la agricultura entre otras cosas.

    Indicó que los cambios climáticos dependen de tres factores: la órbita de la Tierra a veces diversa entorno al Sol, los pequeños cambios de grados en su eje, lo que produce alternaciones y el efecto invernadero.

    Mostró también un gráfico con el resumen de miles de datos sobre los mares. Partió de la revolución industrial en Inglaterra y Europa, a la que se suma Estados Unidos, y así el resto de los países, llegando a China que en veinte años iguala al resto por las emisiones de carbono.

    A continuación mostró la diferencia de rédito y la relación de producción de carbono relacionado con la riqueza. Los pobres contaminan poco, indicaron los gráficos, mientras el consumo de los países del primer mundo muchísimo más. Concluyó que para el final de este siglo se espera un calentamiento de entre 5 y 7 grados.

    Todo lo que está en la encíclica está de acuerdo con las pruebas científicas, aseveró el estudioso.

    Se presentaron también gráficos sobre la temperatura, que para el final de siglo se calcula un calentamiento que solamente se había registrado en milenios. Y precisó que el calentamiento global no será gradual, sino que será rápido e irreversible.

    Se ha acordado que pueda subir la temperatura dos grados, recordó. Y añadió: “Piensen a la temperatura del cuerpo. Dos grados son fiebre, con cinco más uno está muerto». Indicó que “afectará a las junglas y perderemos los casquetes polares”. Consideró que estamos más allá del punto de no regreso.

    El aumento de un metro del nivel del mar, como sucedería de seguir así, produciría por ejemplo huracanes. Y mientras 20 mil años atrás teníamos 4 grados menos, a final de este siglo podrán ser de 5 a 7 más.

    La encíclica trae dos grandes mensajes, concluyó el profesor del Santa Fe Institute for Complex Systems Research de Estados Unidos: uno es el del razonamiento y del progreso y otro el de la ética, de la fe y de los valores cristianos. Por ello a la parte científica se añade el Cántico de las Criaturas.

  2. COHERENCIA
    Pide coherencia a los activistas ecologistas, para no caer en contradicciones: «Cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacidad –por poner sólo algunos ejemplos–, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza”,

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