domingo 5, diciembre 2021
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Néstor Ortigoza, el «Gordo» que mueve a Paraguay

Por Rodolfo Chisleanschi (dpa), La Serena (Chile), 19 jun (dpa) – Su aspecto físico siempre levantó sospechas, pero a Néstor Ortigoza le basta con poner la pelota bajo la suela y levantar la cabeza para hacer que el fútbol prevalezca por sobre las apariencias.

Así construyó su carrera, que ya cuenta con varios títulos en su haber, y así se convirtió en el eje que mueve la maquinaria del nuevo Paraguay de Ramón Díaz. Mañana, en La Serena, el equipo guaraní se medirá a Uruguay en la última jornada del grupo B de la Copa América de Chile.

«Contra Uruguay será un partido muy peleado. Pero para nosotros tiene algo especial, porque nos quedamos con una espina clavada de la final de la Copa de 2011», dijo a dpa Ortigoza, de 30 años y nacido en los alrededores de Buenos Aires, pero descendiente de paraguayos.

Efectivamente, la «Celeste» dejó sin el título a los guaraníes hace cuatro años, y este nuevo choque abre la posibilidad de una revancha: «Ellos se van a estar jugando la clasificación, nosotros esperamos que los resultados de esta noche nos ayuden (una victoria de Ecuador sobre México clasifica automáticamente a Paraguay) y ya estemos en cuartos antes de empezar. Pero en cualquier caso vamos a salir a ganar porque sería muy lindo quedar primeros en un grupo tan difícil», analizó «el Gordo» Ortigoza.

El volante, campeón de la última Copa Libertadores con San Lorenzo de Almagro y gran especialista en penales (justamente un tanto suyo desde los 11 metros le dio el título a los azulgrana ante Nacional de Paraguay), se siente muy ilusionado con el nuevo proceso que vive su selección.

«Ramón le está aportando confianza al equipo. Juntó de vuelta a jugadores que no estaban siendo convocados y está armando un grupo que es importante para esta competencia y lo que se vendrá después».

Justamente el tema de la edad de los líderes de la «Albirroja», todos superan los 30 años, asoma como una duda para el futuro en la Copa, pero Ortigoza no lo ve como un problema: «Nosotros tenemos un desgaste, pero los demás equipos también vienen desgastados porque para muchos es el final de la temporada. Creo que el que esté más vivo y concentrado será el que se quede con el torneo».

Jugador clave en el mediocampo paraguayo, porque es quien se ofrece para ser salida, el que controla los tiempos y pone en acción a sus compañeros de ataque, Ortigoza ve con buenos ojos la presencia de gente madura en el equipo.

«Los que aportamos la experiencia tenemos la misión de manejar la pelota para tratar de no correr tanto, pero también de darle tranquilidad al equipo en los momentos complicados de los partidos».

Pero al mismo tiempo se ilusiona con lo que aprecia en las nuevas generaciones: «Tenemos cinco o seis pibes que son buenos jugadores y lo están haciendo muy bien, como Romero o Edgar [Benítez]. Creo que estamos en el buen camino».

Es consciente de que queda mucho camino por delante, y por eso matiza: «Llevamos poco tiempo con Ramón y vamos bien, aunque todavía tenemos mucho por mejorar». Pero «el Gordo» Ortigoza, como el resto de la selección paraguaya, vive días felices. Solo basta con ver qué pasa cuando pone la pelota debajo de la suela y levanta la cabeza.

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