miércoles 28, septiembre 2022
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Default o «Grexit»: Preguntas clave sobre la crisis griega

Fráncfort, 28 jun (dpa) – Grecia se dirige hacia un futuro incierto. El martes expira el actual paquete de rescate y no se avizoran nuevas ayudas de los acreedores internacionales tras cuatro meses de negociaciones. El Banco Central Europeo jugó hasta ahora un papel decisivo, y probablemente siga haciéndolo.

¿Qué ocurrirá tras el fin el actual paquete de ayuda el próximo martes?

Los 15.500 millones de euros anunciados por los acreedores internacionales -el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Unión Europea- no serán entregados sin que Grecia se comprometa a cumplir con una serie de reformas. Dado que las arcas griegas están de hecho vacías, la coalición de izquierdas que gobierna Grecia tendrá problemas para cumplir con sus compromisos financieros tanto dentro como fuera del país.

Es poco probable que Grecia esté en condiciones de devolver al FMI los 1.600 millones de euros que también vencen el 30 de junio. Moritz Kraemer, analista jefe de la agencia de calificación Standard & Poor’s (S&P), se muestra escéptico: «El gobierno de Atenas no solo tiene que pagarle al FMI sino también a sus propios funcionarios y jubilados y según nuestras estimaciones no va a tener dinero para hacerlo».

¿Tendrá que declararse Grecia en suspensión de pagos el 1 de julio?

Se descarta que el Estado heleno se declare insolvente inmediatamente el 1 de julio, dado que no existen cifras fiables sobre el estado del erario griego. Además, el Parlamento griego tiene previsto consultar a la población el 5 de julio sobre el paquete de ajustes y reformas que demandan los acreedores. Esto también demora una decisión.

¿De qué forma apoya el BCE a Grecia?

El banco emisor europeo otorga desde hace meses créditos de emergencia a los bancos griegos, los llamados ELA (Emergency Liquidity Assistance) y hoy resolvió mantenerlos al actual nivel de casi 90.000 millones de euros.

El presidente del banco, Mario Draghi, destacó recientemente: «Vamos a seguir aumentando la liquidez siempre que los bancos sigan siendo solventes y puedan ofrecer suficientes garantías a cambio». La semana pasada, el BCE deliberó casi a diario sobre la situación.

¿Pueden ser otorgados sin límites estos créditos?

Los préstamos de emergencia están pensados como una ayuda temporal para institutos solventes que entran en dificultades. Pero crecen las dudas de si los bancos griegos cumplen con estos requisitos. También en el seno del BCE surgen las resistencias a continuar concediendo liquidez al sistema bancario griego a través del Banco Central de Grecia.

El presidente del Bundesbank alemán, Jens Weidmann, uno de los principales críticos, afirmó que estos créditos se han convertido en la única fuente de financiación para los bancos griegos, lo que alimenta las dudas sobre su solvencia.

¿Puede el BCE frenar los préstamos de urgencia?

El Consejo de Gobierno del BCE podría frenar los créditos con una mayoría de dos tercios. Hasta ahora, la mayoría de los miembros temía poner freno a las ayudas para evitar asumir la responsabilidad por una decisión política de amplias consecuencias. Sin los créditos, los institutos griegos podrían quebrar porque no tienen otra forma de acceder al dinero y porque la población sigue retirando fondos de sus cuentas por temor a una posible salida del euro.

Si los bancos quiebran podría ponerse en marcha un espiral peligroso para Grecia porque los institutos poseen además grandes cantidades de bonos soberanos griegos que perderían todo valor.

¿El default traería como consecuencia la salida del euro para Grecia?

No. Los tratados europeos no contemplan que un país abandone la eurozona. «Hay algo que está claro: Grecia seguirá siendo miembro de la eurozona. Grecia seguirá siendo parte de Europa», sentenció el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble.

Muchos economistas, sin embargo, no descartan la salida del euro, el llamado «Grexit» en el caso de default. El país podría permanecer en teoría en la zona de moneda única pero debería emitir su propia moneda para suministrar liquidez a sus bancos. «La nueva moneda se devaluaría frente al euro y así el país recuperaría competitividad», repite como un mantra el presidente del instituto alemán Ifo, Hans-Werner Sinn, una de las voces más críticas a los rescates.

Pero esto no resolvería dos problemas básicos que aquejan a Grecia: una burocracia estatal que se considera desproporcionada y un sistema tributario tachado de ineficiente.

¿Cómo reaccionarán las agencias de calificación?

Las agencias no rebajarán automáticamente la calificación de la solvencia si Atenas no paga puntualmente los 1.600 millones de euros al FMI. Tanto el fondo como el BCE son considerados acreedores oficiales, y para ellos rigen otros parámetros.

Según el experto Kraemer, el 8 de julio es la próxima fecha en la que podría registrarse un default técnico que llevaría a las calificadoras a rebajar la nota a «SD», default selectivo (quiebra parcial). Ese día vencen bonos a corto plazo por 2.000 millones de euros que están mayormente en manos de los bancos griegos.

Un «SD» es una suerte de «alerta roja» para los inversores porque les envía la señal de que el deudor no pagará. De todas maneras, la mayoría de los inversores privados han dado ya la espalda al país heleno.

¿Tiene Grecia posibilidades de recibir un tercer paquete de ayuda?

Grecia ha recibido desde 2010 dos programas de ayuda por unos 240.000 millones de euros. En las negociaciones de los últimos meses, el gobierno del izquierdista Alexis Tsipras ha intentado conseguir sin éxito una quita de deuda y un tercer paquete de ayuda. Pero en el Consejo Europeo de la semana pasada, tanto la jefa alemana de gobierno, Angela Merkel, como el presidente francés, François Hollande, descartaron nuevamente un nuevo paquete financiero. «No habrá un tercer programa», fue rotundo Hollande y explicó que todos los demás países están en contra de otorgar más ayudas.

La confianza de los europeos en el gobierno de Tsipras se ha visto seriamente afectada al anunciar el jefe de gobierno heleno la convocatoria de un plebiscito en medio de las negociaciones. «Creo que Grecia subestimó que el Eurogrupo no se deja chantajear», opinó el ministro de Finanzas de Austria, Hans Jörg Schelling.

(*) DPA es la Agencia Alemana de Prensa

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