lunes 26, septiembre 2022
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Costa Rica: Poderes fácticos llaman abiertamente a la polarización y confrontación social

– Acuerdo entre el Frente Amplio, un sector del PAC y Patria Justa expresa la vocación del progresismo por avanzar en la construcción de acuerdos sobre la base de mínimos programáticos.

En política, así como en la vida, toda acción genera una reacción.

No pocas veces, se ha afirmado que la clave de la acumulación de fuerzas del progresismo costarricense pasa por la articulación entre movimientos sociales y partidos políticos. Articulación, en la perspectiva incrementar los niveles de movilización y generar el tejido social necesario para los cambios que demanda la población.

Y en ese sentido, el acuerdo programático por el Bien Común suscrito en días pasados entre el Frente Amplio (FA, izquierda), un sector del oficialista Partido Acción Ciudadana y la coalición sindical latinoamericanista, Patria Justa (PJ), es expresión de ello. Y los poderes fácticos articulados en torno al modelo neoliberal lo saben. Están al acecho.

Según el expresidente del Banco Central y columnista de La Nación, Jorge Guardia, “La sociedad (costarricense) se está polarizando” (La Nación, 30/06/2015). Guardia, quien días atrás reconoció su “desazón” y rechazo a los postulados contenidos en la última Encíclica publicada por el Papa Francisco I, aceptó que “Podría vivir sereno bajo sus égidas o las del PLN o el PUSC. Pero no con la izquierda”.

Y es que, si algo se puede inferir del comportamiento de los poderes fácticos durante el último tiempo, es que cada vez les resulta más difícil disimular sus intenciones de arrastrar al país por el camino de la confrontación y la polarización social. Su resquemor, su resistencia a que las cosas cambien en Costa Rica, les conduce por el mismo camino por el que se condujeron durante la pasada campaña electoral. Por el mismo camino del miedo, tal y como lo dejan entrever las reacciones del expresidente Óscar Arias a propósito del acuerdo de marras.

“Discrepo con la alianza que su partido (el de Solís) ha hecho con los comunistas criollos. Creo que ese pacto solo tiene consecuencias negativas para nuestro pueblo (…) menos inversión nacional o extranjera, menor crecimiento de la economía, más desempleo, más pobreza y más desigualdad social” (La Nación, 30/06/2015), afirmó el premio nobel, en cuyo gobierno aumentó exponencialmente el déficit fiscal.

El otrora candidato presidencial del PAC y acérrimo crítico de la política económica del gobierno de Luis Guillermo Solís (LGS), fue más allá que el propio Arias, y afirmó a través de la red social FaceBook que “En la izquierda sindical y frenteamplista creen que la empresa privada no tiene importancia y que casi todo rico es corrupto (…) que el estado es para dar beneficios a los empleados públicos y no para ayudarle a la gente más necesitada para que salga de la pobreza y a la clase empresarial para que sea competitiva”.

“Nuestra visión del desarrollo no es la de la izquierda frenteamplista . El PAC ganó, en parte, precisamente porque no es un parido (sic!) de ideología radical ni de derecha ni de izquierda”, remató.

El acuerdo entre el FA, un sector del PAC y PJ recoge las principales aspiraciones de las organizaciones y sectores afines al campo popular-progresista, tales como el salario mínimo vital, el fortalecimiento de la inspección laboral y la declaratoria del agua como un bien de dominio público y un derecho humano.

Asimismo, incluye propuestas tales como “Analizar el empleo público con el fin de promover sistemas para estimular la excelencia en la prestación de los servicios”, así como “Evitar que (…) se debilite el modelo eléctrico estatal vigente en el país, mediante el aumento de la cogeneración privada de electricidad, con la aprobación de proyectos de ley como el expediente 18.093 de Contingencia Eléctrica”.

Algo se tiene que estar moviendo en Costa Rica para que los poderes fácticos reaccionen de esa manera tan beligerante frente al acuerdo de marras.

Patricia Mora, diputada y presidenta del FA, recordó que no es la primera vez que diversas fuerzas sociales y políticas suscriben acuerdos en beneficio de la ciudadanía, como ocurrió en la década de 1940 con la firma del Gran Pacto Social que entre otras cosas dio origen a las Garantías Sociales, al Código de Trabajo y a la CCSS.

“No somos los primeros en trabajar en esta dirección de construir acuerdos políticos, pero sí somos los que más ataques hemos concitado”, recalcó Mora en referencia a la campaña del miedo de los poderes fácticos contra el acuerdo, al tiempo, que recordó que “construir acuerdos es acuerdos es parte de la democracia”.

Por su parte, el excandidato presidencial del FA, José María Villalta, hizo eco de las declaraciones de la presidenta de su partido, y fue más allá. “Los partidos tienen acuerdos similares, Liberación Nacional tiene un acuerdo evidente con los partidos cristianos para frenar la agenda de derechos humanos y fertilización in vitro. Lo que pasa es que lo tienen por debajo de la mesa”, señaló en declaraciones brindadas al medio virtual El Mundo.

La disputa está abierta, y como el avestruz, el (auto) denominado “gobierno del cambio” intenta mirar hacia otro lado. “Yo me enteré por los medios esta mañana. El Poder Ejecutivo no tuvo acceso previo a este documento. Tampoco he podido revisarlo hoy”, dijo consultado por los medios de comunicación el Presidente LGS.

Las organizaciones y movimientos sociales articulados en torno al campo popular-progresista, así como los partidos políticos, tienen ante sí el desafío de la ampliación de la base de temas y sectores que acuerpan el acuerdo por el Bien Común.

La actitud timorata, la indefinición y la ambigüedad característica de la Administración LGS, evidencian que ya el gobierno dio lo poco o lo mucho que tenía para dar. La disputa es en otro plano: el de la articulación y la movilización social; y el electoral, ya con los fuegos abiertos de cara a los comicios municipales de febrero del 2016.

(*) Héctor Solano Chavarría / Politólogo. Asesor legislativo, integrante de la Comisión de Formación Política del Frente Amplio

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1 COMENTARIO

  1. Lo extraño es que si ven bien las «alianzas» de la derecha, pero si se forma un grupo de izquierda todos lo ven mal. Nada nocivo para el país se plantea en el acuerdo efectuado, pero ellos insisten en atacar todo. Le vamos ahora a creer al señor Arias que esto incide en la inversión extranjera , cuando el mintió al pueblo ofreciendo BMW en vez de Hiunday y otras estupideces por el estilo con tal de aprobar a troche y moche el famoso TLC. Le vamos a creer al señor Arias cuando rompió con Taiwan para hacerse una maleta con los comunistas chinos asesinos y que coartan la libertad de un pueblo, ahí el señor Arias no vió nada malo. Recuerden el desprecio que el señor Arias le hizo al Dalai Lama porque estaba de luna de miel con los comunistas buenos de China Continental. Hagamos memoria .

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