domingo 25, septiembre 2022
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Diez años de matrimonio homosexual en España: «Fue el mejor regalo»

Madrid, 30 jun (dpa) – Carlos y Emilio se convirtieron en 2005 en el primer matrimonio gay en España: su boda, celebrada unos días después de que el Congreso de los Diputados aprobara la ley que permitía la unión conyugal entre personas del mismo sexo, dio la vuelta al mundo y situó al país a la vanguardia en el reconocimiento de este derecho.

«Cuando has estado marginado y perseguido no se te olvida nunca. Conseguir la tranquilidad y la aceptación fue el mejor regalo», dijeron en una entrevista años después.

Se casaron el 11 de julio de 2005 en la localidad madrileña de Tres Cantos, entre gran expectación mediática y ciudadana. Tras tres décadas de relación, iniciada bajo la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), se convirtieron en pioneros. «Fíjate, hemos pasado de ser unos maricones a una celebridad», bromeaban aquel día ante las cámaras.

En los diez años que han pasado desde entonces, otras 31.609 parejas homosexuales han contraído matrimonio en España, uno de los 22 países que actualmente reconocen este derecho.

A pesar de su gran tradición católica, el país fue el tercero del mundo en dar luz verde a una ley de esa naturaleza, después de Holanda y Bélgica, y también el segundo, junto a Holanda, en permitir la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo.

«Estamos construyendo un país más decente, porque una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros», dijo el entonces presidente del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, en aquel histórico pleno celebrado en la Cámara baja española.

Ahora, España conmemora ese paso de gigante unos días después de que Estados Unidos legalizara el matrimonio homosexual en todo el país. Poco antes, era Irlanda la que ratificaba ese derecho, tras un referéndum en el que el 60 por ciento de los votantes dijo «sí».

La norma vio la luz en España tras años de lucha por parte del llamado colectivo LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales). Uno de sus principales impulsores fue el político y activista socialista Pedro Zerolo, fallecido recientemente, quien convenció al entonces Rodríguez Zapatero de la necesidad de esa ley.

«(La ley) ha sido un éxito, ha cambiado no solo la vida de la gente sino también la visión de España», dijo hoy el ex jefe del Ejecutivo español en una entrevista a la emisora de radio Cadena Ser.

Tanto el Partido Socialista (PSOE), como colectivos sociales y sindicatos homenajearán hoy a Zerolo con varios actos, coincidiendo con el décimo aniversario de la aprobación de la norma que tanto defendió el político y que quiso exportar a otros países, como Argentina o Uruguay.

El texto modificó el Código Civil español en 16 artículos, aunque los principales cambios consistieron en sustituir las palabras «marido» y «mujer» por «cónyuges» y «padre» y «madre» por «progenitores».

Además, ampliaba otro de los artículos con la siguiente afirmación: «El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo».

Dos días después de la aprobación del matrimonio igualitario en la Cámara baja española, decenas de miles de personas la apoyaron y aplaudieron en una multitudinaria marcha en Madrid, coincidiendo con la celebración del Día del Orgullo Gay.

Pero la ley nacía también con el rechazo frontal de la Iglesia Católica y del conservador Partido Popular (PP) que hoy gobierna en España con Mariano Rajoy a la cabeza. Solo unos días antes de aprobarse, se convocó en Madrid una gran manifestación contra el matrimonio homosexual apoyada por el PP y por los obispos españoles.

«A dos personas del mismo sexo no les asiste ningún derecho a contraer matrimonio entre ellas y el Estado, por su parte, no puede reconocer este derecho inexistente, a no ser actuando de un modo arbitrario que excede sus capacidades y que dañará, sin duda muy seriamente, el bien común», llegó a decir la Conferencia Episcopal.

La formación conservadora incluso recurrió la ley ante el Tribunal Constitucional, si bien éste la avaló en 2012.

El camino hacia la igualdad sigue hoy secundándose con pequeños gestos como el que tuvo lugar el pasado domingo, cuando la sede del Ayuntamiento de Madrid y del gobierno regional amanecieron por primera vez con la bandera del arcoiris, representantiva del orgullo gay.

Sin embargo, el camino es largo y los colectivos de lesbianas, gais, transexuales y homosexuales siguen reclamando que esa igualdad sea «real» y esté amparada por ley en el país.

Piden, entre otras cosas, una «ley básica» que aborde «de manera integral» las necesidades del colectivo transexual, así como una ley de igualdad de trato y contra la discriminación, uno de los principales retos del colectivo.

También reivindican en el terreno de la educación un conjunto de normas que fomenten «el respeto a la diversidad sexual en las aulas» y leyes que permitan a los homosexuales «formar una familia, criar y educar» a los hijos en igualdad, según explicaron en un comunicado.

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