miércoles 28, septiembre 2022
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Argentina sació su hambre de goles y peleará por un título que se le niega desde hace 22 años

San José, 1 Jul (Elpaís.cr) – ¡Por fin se abrió el arco! Esa frase seguramente fue muy utilizada en la noche del martes en las distintas transmisiones en Argentina del juego entre su selección y Paraguay por la semifinal de la Copa América Chile 2015, en la que la ‘Albiceleste’ se destapó y le endosó media docena de goles a la ‘Albirroja’.

Y es que como dijeron los argentinos, su combinado “no ligaba” y le estaba costando demasiado hacer goles pese a generar innumerables ocasiones en la meta rival.

Un claro ejemplo, que sirve para describir esa situación, es el juego del viernes anterior contra Colombia por los cuartos de final, cuando Argentina no solo generó muchas jugadas de gol sino que dominó completamente el choque, pero el fútbol y el arquero David Ospina quisieron que obtuvieran su pase a ‘semis’ en los penales.

Antes del cotejo con Paraguay, al que ya había enfrentado 17 días atrás, la selección de Messi, Pastore, Agüero, Tévez, Di María, Higuaín… solo contabilizaba cuatro goles. Cantidad que si bien no es poca (da un promedio de uno por juego), termina siéndolo tras conocerse las cuantiosas oportunidades que no fueron aprovechadas por los atacantes.

Sin embargo, la historia cambió por completo el martes en Concepción, cuando Messi y compañía anduvieron realmente certeros, aunque en el caso de la ‘Pulga’, lo que salió a relucir su faceta de asistente ya que por cuarto cotejo consecutivo se le negó la anotación.

El partido, a pesar del abultado marcador, en un comienzo no fue sencillo. Argentinos y paraguayos empataron el pasado 13 de junio 2-2 un duelo que los albicelestes dejaron ir por esa misma falta de contundencia. Lo ganaban 2-0, pero en la complementaria los guaraníes lo pudieron empatar.

La lección ya estaba aprendida y aunque Argentina no desplegó un fútbol avasallador -desde el desarrollo- como contra Colombia, sí lo fue desde la pegada que tuvo en arco contrario. Este era el día para sacarse la “mufa” (mala suerte para los argentinos) y así lo consiguieron.

No hubo una presión efectiva en la recuperación -así lo consideró Martino-, y por ende la intensidad en ese aspecto escaseó con respecto a otros duelos (contra Colombia), sin embargo, Argentina sí fue productivo con la pelota, pudo armar la sociedad Messi-Pastore, Di María se les sumó en algunos momentos y recuperó su condición de determinante tras su doblete. El sacrificio del ‘Fideo’ nunca falta; mientras que el ‘Kun’ Agüero fue eficaz concretando la única que tuvo.

Uno que volvió a anotar con la selección fue Marcos Rojo, quien a los 14’ pescó un balón suelto casi en el área, tras un centro de tiro libre de Messi, y con un potente zurdazo venció a Justo Villar para el 1-0.

El juego en ese momento se mantuvo equilibrado, Paraguay quiso desde el arranque buscar el partido adelante, presionando, jugando por los costados y ubicando a sus puntas Roque Santa Cruz y Haedo Valdez con balones largos para ganar los rebotes.

Sin embargo, pese a que dificultaron por momentos el accionar argentino y le estaban dando pelea, a los 27’ Pastore recibió un excelso servicio de Messi y entrando al área sacó un derechazo cruzado imposible para Villar.

Seis minutos antes el ‘Flaco’ se lo había perdido en una contra manejada por Messi, con la colaboración de Agüero, y el del París Saint-Germain no pudo batir al golero con un zurdazo que terminó en el córner.

A pesar que el partido se convirtió en baile tras el 2-0 y que Paraguay perdió por lesión a dos fichas importantes como Derlis González y Santa Cruz, entraron Raúl Bobadilla y Lucas Barrios, los paraguayos pudieron sobrevivir y antes del descanso le imprimieron emoción al encuentro con el 2-1.

Faltaban tres minutos para el entretiempo, Paraguay adelantó líneas y presionó a una Argentina que le costaba sacar la pelota limpia del fondo, por lo que Nicolás Otamendi buscó con un servicio aéreo a Pastore, quien aguardaba en mediocampo propio, pero fue anticipado por Bruno Valdez y ese cabezazo fue un pase perfecto para un Lucas Barrios solo, con ventaja y que descontó con un fuerte zurdazo.

El ‘Tata’ Martino dijo en conferencia de prensa: “El gol de Paraguay es algo donde la responsabilidad es absolutamente mía”.

En la complementaria Paraguay estaba obligado a jugársela para seguir con vida en la Copa, y fue ahí cuando Argentina pudo comenzar a matar el partido con anotaciones a la contra y con un Messi encendido.

Corría un minuto en segunda etapa, Argentina recuperó en su terreno y con un rival mal parado, la tocaron Pastore-Biglia-Zabaleta-Biglia-Messi-Mascherano-Pastore, este arrancó con espacio, la filtró para la internada de Di María en velocidad al área por la izquierda y este desenfundó un zurdazo raso y cruzado inalcanzable para Villar.

Ese tanto fue un seminocaut, porque el golpe mortal llegó al 52’ con una extraordinaria jugada de Messi, que peleó en campo guaraní, ganó, dejó tres en el camino (dos chocaron y uno se fue con caño incluido), dejó para Pastore que definió flojo, el arquero rechazó, pero del rebote se encargó el ‘Fideo’ para el 4-1.

Según los datos oficiales del sitio web de la Copa América, Argentina tuvo un total de 15 remates, de los que 10 fueron al arco y de esos seis acabaron inflando las redes. Datos que demuestran la contundencia que tuvo el martes el equipo de Martino.

La ‘Albiceleste’ pasó a dominar, paseó la pelota y Paraguay trataba de mantener viva la llama de la esperanza corriendo, metiendo y marcando. Si hay algo que destacarle a los paraguayos es la garra que pusieron, pese a que no les alcanzó para evitar la paliza.

A los 68’ Messi hizo vibrar a todos con un jugadón, en el que pasó entre cuatro marcadores, se juntó en una pared con Pastore y en el área Villar lo silenció con una buena estirada para detener el zurdazo cruzado del “10”, que sigue sin poder anotar aunque para su tranquilidad dio un partidazo y participó en todos los goles.

Argentina sentenció el partido con dos tantos más a los 79’ y 82’. El primero del ‘Kun’ Agüero, quien cabeceó anticipándose a tres defensores un centro de Di María desde la izquierda. Tras el gol, el delantero salió para darle lugar a Gonzalo Higuaín, y el ‘Pipita’ en la primera que tuvo fusiló a Villar con un zurdazo en el área luego de un servicio de Messi desde el suelo para el apabullante 6-1.

Bueno fue también para el flamante finalista no perder a ninguno de sus tres apercibidos para el juego decisivo: Messi, Agüero y Mascherano, quienes supieron cuidarse y evitaron que el brasileño Sandro Ricci les mostrara una tarjeta que los hubiera dejado fuera del torneo.

La ‘Albiceleste’ no solo cumplió y se clasificó a la final del torneo, instancia a la que regresó ocho años después (Venezuela 2007), sino que además sigue firme en su intención de cortar una sequía de 22 años sin levantar un título.

Justamente, uno de los últimos que alzaron fue en Chile (1991) y dos años más tarde arrancaría el maleficio tras el trofeo que ganaron en Ecuador. A partir de ahí disputaron y perdieron dos finales de Copa América (2004 y 2007), una de Copa Rey Fahd (hoy llamada Copa Confederaciones, en 1995), una de Copa Confederaciones (2005) y una de Mundial (2014).

Su rival el próximo sábado, el local Chile, no será nada fácil, debido a que no solo juega bien sino que además de igual forma busca romper la racha histórica de nunca haber ganado un título, y piensan en arrebatarle el decimoquinto de Copa América a los argentinos, con el que estos alcanzarían a Uruguay en el escalón de máximos ganadores.

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