viernes 28, enero 2022
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La gloria con Argentina le volvió a ser esquiva a Lionel Messi

San José, 5 Jul (Elpaís.cr) – Tres finales y contando… Una vez más el ansiado título que el mejor jugador del mundo anda buscando con su selección desde hace casi una década se le volvió a escapar de una manera dolorosa.

La final perdida el sábado contra Chile por el título continental supuso un nuevo golpe para la Lionel Messi, que tras caer en los penales contra los chilenos, sentado miraba al suelo, a su alrededor intentando encontrar una explicación de por qué le tocaba caer en otra final con Argentina en menos de un año.

El éxito que Lionel Messi tiene cada temporada en el Barcelona contrasta con la cantidad de decepciones que el “10” ha sumado a lo largo de su carrera vestido con la celeste y blanca. Tan solo en la pasada campaña repitió el «triplete» (Liga, Copa y ‘Champions’) y anotó 58 goles en los 57 partidos que disputó.

Por más que lo intenta, que muestra sus ganas y brinda algún chispazo, su aporte termina por ser insuficiente, aunque también es injusto que toda la culpa recaiga en él, cuando son 11 los que juegan. Pero Messi paga el precio de ser el mejor de todos y además, por sus innumerables logros con la camiseta azulgrana. La comparación es inevitable.

La ‘Pulga’ contabiliza tres Mundiales y tres Copa América. En ambas competiciones rozó la gloria al menos una vez. Se quedó a la orilla del grito de júbilo.

Su primer Mundial fue en 2006, era muy joven, solo jugó algunos partidos y en el más decisivo por los cuartos contra Alemania ni siquiera ingresó. Permaneció en el banco en la eliminación de su selección en penales.

Un año después llegaba con más renombre y como una figura que empezaba a consagrarse en el Barça y por ende en la ‘Albiceleste’. La Copa América de Venezuela lo vio sucumbir ante Brasil en la final, donde al igual que todo el equipo dirigido por Alfio el ‘Coco’ Basile tuvo una noche para el olvido.

Con 23 años llegó -tres años más tarde- al Mundial de Sudáfrica. Totalmente consagrado en el equipo de Pep Guardiola, multicampeón, goleador, indiscutido como el mejor de todos y con el reto de acabar la sequía de títulos de su selección (en aquel momento era de 17 años) y de despejar las dudas que existían en torno a su paso por el combinado nacional.

Del continente africano se fue otra vez en cuartos tras la paliza ante Alemania, sin convertir goles pese a crear muchas situaciones de gol y con la decepción de haber pasado desapercibido en el momento definitorio.

Un año después tendría una especie de revancha en la Copa América organizada en su país, pero una vez más terminó frustrado, sin sumar anotaciones y en una selección que quedó eliminada en cuartos contra Uruguay.

Tuvo que esperar tres años para volver a tener un desafío importante enfrente: la Copa del Mundo de Brasil. Luego de una buena eliminatoria, en la que de la mano de Alejandro Sabella la ‘Pulga’ se acercó bastante a su versión blaugrana, siendo protagonista de un equipo muy vertical y letal, era el turno de ir al Mundial en el país del archirrival.

Allí vivió un torneo de dos caras. En la primera fase fue fundamental para que Argentina ganara el grupo, anotó cuatro goles en los tres partidos que jugó, sin embargo, conforme avanzó el certamen tuvo que adaptarse a una forma de juego más equilibrada. De más solidez defensiva resignando la parte ofensiva.

Así Argentina pudo clasificarse a la final del Maracaná, esa que en unos cuantos días cumplirá un año de haber terminado, y en el recuerdo quedará el triunfo alemán en la prórroga, los fallos de los argentinos al enfrentar a Neuer –incluido uno de Messi- y el rostro desencajado del “10” recibiendo el Balón de Oro del certamen.

Sin embargo, el fútbol es tan cambiante e impredecible, que parecía le daría revancha menos de 365 días después para resarcirse de tantos momentos amargos, de tantas tristezas y que por fin le daría el premio que se merece el mejor jugador del mundo y una generación extraordinaria de jugadores argentinos.

El partido ante Chile, sin dudas la mejor selección trasandina de la historia, fue muy difícil. Leo estuvo en varios pasajes –sobre todo del segundo tiempo- ausente, fuera del partido. Su selección tampoco le ayudaba mucho. Argentina no fue ese equipo corto, de variantes ofensivas que había demostrado ser en el juego anterior contra Paraguay.

Justamente, la mejor actuación de Messi en la Copa. Participó en los seis goles de su seleccionado, dio tres asistencias y fue el conductor de un equipo que dio una gran exhibición.

Pero este sábado la historia sería muy distinta. La marca de los chilenos fue dura, lo tumbaron y frenaron tanto con faltas como con un buen bloque defensivo que se escalonaba y le cerraba espacios. Nunca pudo hallar a su socio ideal, Javier Pastore, y daba muestras de que despertaría con algún chispazo o arranque, pero todo quedó en eso, en una simple impresión.

En la segunda parte durante más de 40 minutos tuvo poca injerencia en el juego, pero apareció quizá en el momento que hubiera evitado que por enésima vez se hablara de su presencia-ausencia en una final con Argentina.

En el epílogo del partido armó la contra desde mitad de terreno, en la que la ‘Albiceleste’ pudo haber liquidado el cotejo, cuando arrancó, dejó en el camino por velocidad al amonestado Marcelo Díaz, abrió por izquierda para Lavezzi y el ‘Pocho’ en el área lo vio a Higuaín entrando por segundo palo donde le envió la pelota, pero el artillero llegó forzado y apenas alcanzó a rematarla por fuera en una ocasión increíble que dejó escapar Argentina. Era la del título.

En la prórroga con los equipos desgastados tras una batalla sin tregua, no pudo hacer nada para sortear la defensa de Medel, Díaz, Beausejour… y evitar los penales.

En la tanda el “10” cumplió. Venció a Claudio Bravo, su compañero en el Barça, con un potente zurdazo para emparejar las cifras 1-1. No obstante, todo se comenzó a derrumbar con el penal errado de Higuaín y el posterior fallo de Ever Bánega, que le dieron la opción a Alexis Sánchez de cobrar con sutileza para poner el 4-1 y acabar con la ilusión argentina de poner fin a una racha de 22 años sin ganar un título.

Quizá la final puede utilizarse como un reflejo de lo que han sido los distintos torneos de Messi con Argentina: intermitentes. Por más que el astro intente cambiar esa historia no lo ha logrado y a sus 28 años el tiempo sigue su marcha y aún no se sabe si alguna vez le tocará festejar vestido de celeste y blanco como lo hace habitualmente de azulgrana.

En esta Copa América solo anotó un gol de penal, y en total lleva ocho años sin marcar con su seleccionado en una etapa importante de un certamen -en 2007 a México por semifinales de Copa América-, pasaron dos Mundiales (2010 y 2014) y otros dos certámenes continentales (2011 y 2015).

Tras el pitazo y final y la consumación de la derrota en el Nacional de Santiago, el «10» argentino se quedó atónito, frustrado, sin consuelo, queriendo no estar allí, donde ha estado ya en muchas ocasiones, en ese momento de dolor en el que no hay explicación alguna que lo haga entender por qué se le niega la gloria con Argentina.

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