miércoles 17, agosto 2022
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Stybar sale victorioso del caos, Martin cae y se retira con fractura de clavícula

Le Havre (Francia), 9 jul (EFE).- El checo Zdenek Stybar (Etixx) estrenó su palmarés en el Tour de Francia tras esquivar una caída a menos de un km de meta, en la que el líder Tony Martin se fracturó la clavícula en una caída que le llevó a la retirada.

Tras el abandono del alemán, el británico Chris Froome recuperó el primer puesto de la general, con las mismas diferencias sobre sus rivales directos, algunos de los cuales se vieron afectados por la montonera, como Vincenzo Nibali y Nairo Quintana.

Stybar, de 29 años, un especialista en ciclocross con tres títulos mundiales en la especialidad del barro, sobrevivió a una montonera que fastidió una etapa hasta entonces de verdadera transición. Tras salvar el tumulto, el checo agarró unos metros definitivos, que le permitieron levantar los brazos como vencedor de la sexta etapa entre Abbeville y Le Havre, de 191,5 kilómetros.

Con cuentagotas fueron entrando los corredores. Por la segunda plaza se adelantó el eslovaco Peter Sagan al francés Bryan Coquard.

Mientras Stybar celebraba su triunfo, sus compañeros del Etixx atendían a Tony Martin, el peor parado del accidente con la clavícula maltrecha, mano derecha en el hombre izquierdo, presagiando lo peor.

Detrás, a tres metros, cayó Quintana, que se levantaba como podía con una herida en el codo. El colombiano se montó en la bici de Herrada para terminar. Y Nibali echaba a andar, con el susto en el cuerpo, pero ileso, dando las últimas pedaladas hasta meta.

Martin cruzó la meta remolcado por el campeón mundial Michal Kwiatkowski, en el mismo tiempo que el ganador al haberse producido la caída dentro de lo 3 último kilómetros, como marca el reglamento.

Eso sí, su pundonor no será suficiente para defender el liderato en la séptima etapa. Fue trasladado al hospital, donde se comprobó su fractura. Antes, en el podio no pudo levantar el brazo izquierdo. «Vamos a ver qué hacemos, voy a luchar por seguir», dijo.

Sin Martin, Chris Froome lidera general con 13 segundos respecto a Tejay Van Garderen. A su vez, el británico, mantuvo las diferencias con el resto de grandes favoritos. El más cercano, Alberto Contador, octavo a 36 segundos.

«¡Por fin un día de tregua?¡». Los directores de algunos equipos celebraron en ruta la primera jornada «de transición», como sinónimo de no ir con el gancho todo el día ni atemorizados por los abanicos. El pelotón se lo tomó con más calma, de ahí que llegara a «La puerta oceánica» con 20 minutos de retraso.

Un día con buen tiempo, con 4 cotas de cuarta y más de 100 kilómetros por el litoral de Normandía, donde el viento suele ser amenazante. Pero esta vez, hubo tregua para los favoritos, permiso para los aventureros y fiesta para los esprinters, en una de sus últimas opciones de lucimiento.

La etapa salió de Abbeville, en Picardía. Enseguida lo intentó el «lince» de Marbella Luis Angel Maté, pero la fuga se formó con el francés Quemeneur (Europcar), el belga Van Bilsen (Cofidis) y el eritreo Daniel Teklehaimanot (MTN-Qhubeka).

Tras 180 kilómetros de avanzadilla murió la esperanza del trío animador de la jornada, pero el ciclista africano no se fue de vacío. Se trabajó el paso por las cotas puntuables y arrebató a «Purito» Rodríguez el folclórico maillot «faralaes» de la montaña. «Tekle» ya fue rey de la montaña en el Dauphinné.

A 12 de meta aún resistía el belga Van Bilsen, medio minuto delante de un pelotón que ya volaba para disputar la victoria en la ciudad donde desemboca el Sena, a orillas del Canal de la Mancha.

Otra localidad de recuerdo bélico. Quedó arrasada en la II Guerra Mundial y reconstruida de tal manera que el centro pertenece al Patrimonio de la Humanidad como un «ejemplo excepcional de arquitectura y de urbanismo de posguerra.

Pero «el Tour es el Tour» hasta el último metro de cada etapa, y resultaba hasta raro que no sucediera nada. El pelotón neutralizó al belga Van Bilsen, último resistente de la fuga a tres de meta y se acabó la tranquilidad.

El final tenía su truco, un último kilómetro con desnivel del siete por ciento, donde se desató la locura. Pasada el banderín de último kilómetro se desató el caos. Tony Martin y Coquard chocaron y el alemán se fue al suelo. Detrás aterrizaron unos cuantos.

«Espero que no sea nada, pero a ver mañana», dijo Quintana mientras se dolía del brazo y codo derecho.

La felicidad nunca es completa en el Tour. Salvo para Stybar, quien ya presentó credenciales con un triunfo en la Vuelta 2013. Un corredor de aptitudes de clasicómano, con un segundo puesto en la París Roubaix y el triunfo en la pasada Strade Bianche.

La séptima etapa llevará al pelotón de Livarot a Fougères a través de 190,5 kilómetros, una de las últimas opciones para los velocistas y aventureros.EFE

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