sábado 21, mayo 2022
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Ante los ataques, orgullosamente UCR

El aporte que históricamente la Universidad de Costa Rica ha dado al desarrollo científico y cultural es un hecho irrefutable y motivo de orgullo para una ciudadanía que cree en la búsqueda del bien común y en la movilidad social como sus principales formas de mejorar el nivel y la calidad de vida de la población. La formación de profesionales en las más variadas áreas de conocimiento, el desarrollo de una investigación de gran impacto en el ámbito nacional e internacional y el sólido vínculo con las comunidades, generado por las diferentes modalidades de acción social, así lo confirma. No en vano, la Universidad de Costa Rica es una institución benemérita de la educación y la cultura.

Esta realidad ha sido soslayada por un sector de la sociedad costarricense que desestima el acervo de la Universidad de Costa Rica y ha asumido posiciones tangencialmente opuestas a sus principios humanistas y sociales. La prueba más reciente de ello se encuentra en la publicación en la primera página del diario La Nación del 15 de julio de 2015, cuyo titular “Tráfico de la UCR gana 2.7 millones”, ampliado en las páginas 4A y 5A. Este hecho constituye un injustificado ataque a la comunidad universitaria, a sus principios y valores. Por ello es necesario preguntarnos en qué contexto se da esta publicación, cuál es la intencionalidad que subyace en ella y sobre todo, qué posición se construye en cuanto a la universidad pública costarricense.
Debemos recordar que estamos justamente en la antesala de la negociación del próximo Convenio del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES), contexto en el que en otras negociaciones anteriores se ha puesto en evidencia la pugna ideológica entre los grupos neoliberales y las universidades públicas que apuestan por una formación crítica de la población. En la negociación del FEES, en el 2010, emergieron estos ataques a las universidades públicas y hoy también reaparecen y se renuevan, curiosamente con clara orientación contra la Universidad de Costa Rica. En un contexto más amplio, este cuestionamiento del sector público se está efectuando también contra el Instituto Costarricense de Electricidad, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz y la Refinadora Costarricense de Petróleo.

Es evidente que la información referida en la citada publicación tiene la intencionalidad de debilitar las universidades públicas exponiéndole al país datos tendentes a generar la idea de abusos y de mala utilización de los dineros que aporta el pueblo costarricense. Lamentablemente dicha información es colocada de manera burda, contiene errores y por lo tanto, conduce a confusiones. No ha habido una investigación seria que revele con exactitud el salario percibido por el personal, no se han reflejado cambios específicos producto de variaciones en nombramientos y pagos atrasados. Hay también un desprecio por determinadas ocupaciones al instaurar la idea de que no existe relación proporcional entre la importancia (o no importancia) de una ocupación y el salario devengado. Lástima, además, que no haya un abordaje integral del tema de los salarios y se le informe con cifras exactas los millones de colones que funcionarios y funcionarias de Universidad de Costa Rica aportan al fisco y a la Caja Costarricense de Seguro Social, por conceptos de cargas sociales e impuesto sobre la renta.

De lo anterior se colige que hay suficientes razones para confirmar lo tendencioso de la publicación y el cuestionamiento del modelo de educación superior pública, situación que viene a sugerir la implantación de otros modelos que no la conciben como un bien público sino como mercancía. Por ello, quienes apreciamos los extraordinarios logros de la Universidad de Costa Rica puestos al servicio del país, el talento que existe y se genera día con día, así como el compromiso permanente con la excelencia, sus contribuciones a la salud y la educación, entre otros, demandamos un uso objetivo de la información, con el máximo de perspectivas posibles y sin manipulaciones. Siempre hemos rendido cuentas y debemos continuar con la misma responsabilidad y con absoluta transparencia. Frente a estos ataques que ponen en entredicho y sin suficiente argumentación los salarios, debemos sentirnos orgullosos de lo que hacemos por nuestro país, de nuestra contribución orientada a formar las nuevas generaciones y sobre todo, de pertenecer a la Institución que está llamada a construir y cuidar el desarrollo futuro del país.

(*) José Ángel Vargas es Profesor investigador de la Universidad de Costa Rica.

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7 COMENTARIOS

  1. Los aportes al desarrollo institucional del país realizados por la UCR durante los últimos 75 años son invaluables. Al igual que lo fue en algún momento la Casa de Enseñanza de Santo Tomás, el aporte a la educación costarricense de la UCR es innegable. La UCR es un orgullo para el país como también lo son el resto de las universidades públicas del Estado. Tal y como indica su propio portal de investigación en un comunicado de febrero del presente año, actualmente la UCR se encuentra entre las 500 mejores universidades del mundo (puesto #486) ¨según la medición del ranking Webometrics que evalúa la presencia de su producción académica y científica, junto con la accesibilidad de esa producción en Internet¨. Ahora tenemos dolorosas noticias sobre la insostenibilidad de los salarios en la UCR principalmente a causa de los incentivos para estos niveles de excelencia profesional. Sin ninguna intención de devaluar el aporte cultural de la UCR al país, creo que sí es importante aclarar que una cosa es tener una universidad (concepto tradicional) de clase mundial en Costa Rica y otra muy distinta tener un sistema universitario público nacional de excelencia que cumpla con las necesidades de educación superior de todo el país. Tenemos 5 diferentes universidades públicas que se complementan estratégicamente y conforman la oferta de educación pública superior en un pequeño país con menos de 5 millones de habitantes. Estas 5 diferentes universidades, de forma individual y en su conjunto, pretenden tener cobertura a nivel nacional y para eso fueron originalmente ideadas y creadas. En la actualidad (y gracias a la complementariedad estratégica de las 5 distintas universidades públicas del país), la cobertura educativa a nivel nacional es muy buena pero para entenderla hace falta hacer un cuidadoso análisis de la docencia, la I+D+I y la acción social involucrada. En Costa Rica nadie puede alegar que no existe la posibilidad de estudiar en una universidad pública del Estado y de excelencia gracias a la UNED aunque tenga una variedad en oferta académica limitada. Pese a esto, en Costa Rica existen problemas de financiamiento y de gestión en las universidades del Estado que inciden en la calidad y variedad de la oferta académica, la amplitud de la cobertura o de acceso universitario, las posibilidades de inversión en I+D+I y también en la forma en que todo esto se relaciona con las otras instituciones del Estado, el sector privado y la sociedad como un todo. Creo que existe la necesidad de repensar la forma de organizar la educación pública superior nacional, las relaciones entre la docencia, la investigación y la organización en la producción del conocimiento, no pensando estratégicamente como universidades tradicionales diferenciadas, sino mediante un sistema de educación pública superior estatal más integrado que sirva como base para el desarrollo y el progreso social de la nación. Es importante que se trabajen temas como el FEES, la administración de los regímenes salariales y la autonomía universitaria (administrativa y de gobierno) ante los retos para la educación superior del siglo XXI. Temas que necesitan soluciones con visión de largo plazo y que permitan defender el derecho a la información, el conocimiento y la educación como asuntos de interés público garantizables por el Estado para todos los costarricenses y no solamente para algunos. ¿Siempre será recomendable en una economía mixta que el sector público universitario priorice la cobertura y el acceso para los más pobres y avance en la totalidad de la cobertura universitaria en la medida de lo posible? Hay que reconocer los esfuerzos conjuntos realizados por las universidades del Estado mediante el CONARE, por establecer estrategias para mejorar la gestión institucional mediante convenios de coordinación de la educación superior universitaria estatal en Costa Rica, así como los esfuerzos para mejorar la articulación interinstitucional con el empresarial, mediante las áreas de investigación de las universidades. Pero hay que hacerse algunas preguntas: ¿Qué pasa si estos esfuerzos resultan ser insuficientes? ¿Qué pasaría si se hacen estudios y se concluye, por ejemplo, que existe la posibilidad de mejorar considerablemente la educación pública superior del Estado pero implica afectar la integridad de la UCR y las otras 4 universidades públicas del país? ¿Qué sería más importante: la integridad de la UCR y de las otras universidades del Estado o la funcionalidad de todo un sistema de educación superior a nivel nacional? Por ejemplo, un estudio que demuestre que la mejor manera de administrar a todos los institutos o centros de investigación del Estado sea mediante un sistema (inter) universitario conformado por las 5 universidades públicas del país en igualdad de condiciones. Que la mejor opción para la educación pública superior es tener un régimen de salarios unificado a nivel nacional (o interuniversitario) o que la autonomía universitaria tiene que concebirse a nivel de sistema universitario de la educación superior y no por cada una de las universidades separadamente. ¿Y si este estudio termina recomendando rediseñar las finanzas públicas separando rubros específicos para la investigación, la acción social y la docencia universitaria? ¿Y si plantea unificar las editoriales y darles una nueva perspectiva en la producción del conocimiento a nivel nacional y con una innovadora proyección internacional? ¿Y si recomienda un sistema único de becas para el financiamiento estudiantil? ¿Cuáles serían las reacciones políticas en torno a esto si se realizan estudios que permitan fundamentar mejor los criterios administrativos de la educación pública superior del país? Ciertamente desarrollar un sistema universitario público en Costa Rica podría afectar las funciones administrativas como la dirección administrativa y la planificación estratégica institucional de las diferentes universidades públicas por separado, el abordaje de la autonomía administrativa o las competencias del CONARE, pero podría resultar necesario plantearse reformas institucionales mucho más profundas, orientadas a crear todo un sistema (inter) universitario público a nivel nacional que verdaderamente permita optimizar la administración universitaria del Estado integrando, pero flexibilizando y optimizando procesos y que sirva como base para el desarrollo del país. Posiblemente ya estemos en una etapa temprana de este proceso integral. Las necesarias reformas institucionales en las universidades públicas de Costa Rica no van a efectuarse de la noche a la mañana y probablemente afecten la integridad institucional que históricamente han tenido las 5 universidades públicas de Costa Rica, pero es necesario promover una discusión sobre estos temas responsablemente tomando en consideración lo mejor para el país como una prioridad. Son dos diferentes cosas las que coinciden en los últimos meses del presente año en el CONARE que me están generando expectativas. Se vence el plazo del actual Plan Nacional de la Educación Superior Universitaria Estatal 2011-2015 (elaborado por la Comisión de Directores de Planificación y mediante la Oficina de Planificación de la Educación Superior) y también se nombrará a una nueva presidencia en el consejo de rectores. Sobre la autonomía universitaria, la democratización del pensamiento y la participación política pienso que comparar ejemplos de esfuerzos por mejorar la educación pública superior de un país como es el caso de Chile o los avances en los sistemas universitarios alemanes y contrastar estos casos con los de la educación superior de Costa Rica resulta interesante. Discernir y valorar la importante relación que tienen una adecuada política nacional de educación superior con la autonomía universitaria y contrastarlo con las limitaciones que tienen las universidades privadas en Costa Rica con base en la economía de mercado es importante. Yo me pregunto si la autonomía universitaria de la UCR (tal y como fue ideada e instituida en los artículos #84 y #85 de la Constitución Política de Costa Rica) estará perdiendo su sentido en la actualidad. En el IV Informe Estado de la Educación de la Nación de Costa Rica indican que ¨…el Estado no puede renunciar al ejercicio de su potestad fiscalizadora de la educación superior privada; en esta materia está todo el camino por andar. (…) el sistema universitario debe mejorar sus procesos de planificación y vincularlos con una política nacional de educación superior, para enfrentar los retos que hoy plantea la sociedad del conocimiento. En el caso de las universidades públicas es indispensable mejorar la producción de indicadores para medir el desempeño de las instituciones y, en general, fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas sobre la eficacia y la eficiencia en el uso de los recursos que reciben, de cara a nuevos procesos de negociación del Fondo Especial para el financiamiento de la Educación Superior Estatal¨. Definitivamente el CONARE y el CONESUP son dos cosas distintas, la investigación y la acción social están concentradas (principalmente en la UCR y la UNA) en el sector público pero en la docencia el asunto es distinto. La población universitaria en el país ya es un poco mayor en el sector privado pese al número de matriculados por universidad pública que tienen universidades como la UCR o la UNED. Creo que mucho dependerá de la tolerancia o resistencia que los costarricenses tengamos al cambio en busca de mejores modelos administrativos para el progreso nacional. Tal vez terminemos con un diseño organizacional mucho más flexible y modular donde se compartan o centralicen muchas cosas y se descentralicen muchas otras mediante políticas de regionalización donde la integridad actual de nuestras 5 universidades públicas se diluya a través del tiempo dando paso a nuevas identidades universitarias o una nueva cultura organizacional. ¿Cómo la educación pública universitaria costarricense podría mejorar los problemas de financiamiento y gestión que tiene, partiendo de los montos de su financiamiento actual, independientemente de los demás problemas del país en la administración de la hacienda pública? Creo que esa es la pregunta principal. Lo demás es exigir mejoras substanciales en la administración fiscal y tributaria del país como un aumento en el porcentaje del PIB destinado a la educación pública superior.

  2. Creo conveniente para el pais, que se publique por parte de la UCR los sueldos correctos,para que partamos de ese hecho el debate.
    Cuando un funcionario publico paga impuestos o a la Caja,lo hace con los dineros que le dio el estado ( los costarricenses )asi que en realidad no aporta.

  3. Todos reconocemos el gran aporte de la ucr y a nadir le cabe duda. Pero el tema no es ese .es desde el punto moral .servirme de las presiones de sindicatos para generar no derechos al contrario somos diferentes y debemos tener privilegios porque lo mas facil es tomat decisiones de presupuestos que no salen de mi bolsa.me pregunto a muchos de esos funcionarios con grandes salarios le tendran todos esos pluses a sus empleadas domesticas o jardineros

  4. Completamente de acuerdo, la pregunta es cómo salir al paso de esa degradación sistemática de instituciones que han sido y son vitales para este país. Están haciéndole creer al pueblo que el Estado no debe existir porque ahí todo es pachanga, gasto, desperdicio y corrupción, y miente y miente que algo queda..ahí esta el peligro.

    • el problema es que hay algo de verdad en eso. Será que usted es empleado público que acaso no lo ve? Yo soy empleado público y si lo veo. En el estado hay cada inútil que la verdad mejor sería que se vayan a regar las plantas a su casa.

  5. Excelente reflexión de don José Angel, pues es claro identificar las intenciones de la Nacion y a cuales intereses defiende o se identifica con artículos en contra de la UCR. Nunca será la promoción de mejores condiciones de vida de la población y el aporte de la educación pública y el reconocer lo que aportan las universidades en ese campo.
    Es claro que hay aspectos entre las universidades públicas que se deben mejorar, como toda organización social, donde uno de ellos es la efectividad de su cobertura en sectores sociales y cantones que poco se reflejan en las estadísticas de ingreso y de graduación. Negar el aporte de la UCR es negar que en Costa Rica su talento humano es uno de los mejores calificados de la región.

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