viernes 12, agosto 2022
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Pérez Molina reitera que no dimitirá en Guatemala pese al «costo personal»

Guatemala, 31 ago (EFE).- El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, reiteró que, a pesar de tener «un costo personal», es más conveniente para el país que permanezca en el cargo, tras las últimas protestas que le hicieron vivir la situación más «humillante» de su vida.

Durante una conferencia de prensa celebrada esta mañana en Casa Presidencial, donde hubo una gran expectación mediática, Pérez Molina repitió que la coyuntura electoral le obliga a seguir como presidente para poder garantizar los comicios del próximo domingo.

No obstante, reconoció que las últimas protestas, en las que tuvo que aguantar «comentarios» e «insultos», le hicieron vivir la situación más «humillante» de su vida.

«Es una situación bien dura, una situación bien difícil. Jamás en mi vida pensé en enfrentar una situación como ésta. Pero Dios sabe cómo hace las cosas y por qué se dan las circunstancias», sostuvo el mandatario con síntomas de pesar por la coyuntura que atraviesa.

Pérez Molina fue acusado el pasado 21 de agosto por el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de liderar la red de corrupción aduanera conocida como «La Línea», un caso por el que también está en prisión preventiva su exvicepresidenta Roxana Baldetti.

Por enésima ocasión, el mandatario volvió a negar su participación en dicha estructura criminal, proclamando enérgico: «No recibí ni un centavo».

Sin embargo, cuando los periodistas apelaron a su «moral» y a sus convicciones «más sagradas» para que refutara las acusaciones en su contra, Pérez Molina no fue capaz de reafirmar su postura y esquivó la cuestión yéndose por la tangente y lamentando que la población, y él mismo, hubieran tenido que pasar por todo esto.

«Si a alguien le ha dolido este proceso es a mi persona», aclaró, y machacó que su disposición es enfrentar el debido proceso y responder a la población «con la cara de frente, con la cara levantada».

Hacía más de una semana que Pérez Molina evitaba a la prensa y la expectación generada ante esta comparecencia no fue de extrañar. Es por ello que, durante aproximadamente una hora, el mandatario respondió a los interrogantes de los periodistas.

Pérez Molina apeló a la presunción de inocencia para defenderse y cuestionó «la seriedad» y «el fundamento» de las acusaciones en su contra que, según él, no son suficientes para demostrar su vinculación con una estructura criminal que defraudó millones de dólares al Estado.

En este sentido, con referencia a una escucha telefónica en la que pide cambiar a un empleado de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), el general retirado reconoce que es su voz, pero agregó que «no era una imposición», sino una recomendación por la preocupación que sufría ante «la falta de recaudación».

Reveló que, justo en ese momento, el Ejecutivo barajaba hacer «una intervención» en el ente recaudador de impuestos, aunque al final, apostilló, solo quedó en una «intervención operativa» por impedimento legal, ya que se trata de un ente autónomo.

Sobre un informe dirigido hacia su persona en el que se detallaba cómo funcionaba la SAT, Pérez Molina señaló que él nunca lo recibió y que prueba de ello es que no tiene el membrete de recibido en ninguna de las dependencias del Gobierno.

Haciendo un repaso por las acusaciones del MP y la CICIG, dijo que cuando la ahora fiscal general, Thelma Aldana, se postuló como magistrada para la Corte Suprema de Justicia (CSJ), el ente de las Naciones Unidas la «vetó».

«Hay otros casos (como el de la Fiscal) dónde también han existido equivocaciones de la CICIG», criticó Pérez Molina, quien enjuició, sin dar más detalles, que en algunos de ellos se «implantaron» pruebas y testigos.

Clamó por una Justicia «pronta y cumplida», pero «independiente y apegada a derecho» y reprochó que Aldana y el jefe de la CICIG, Iván Velásquez, hayan recorrido los medios de comunicación haciendo una «condena adelantada».

Hizo un llamamiento a toda la población para que deje a un lado la «indignación, el rencor y la molestia», sentimientos comprensibles, y que hagan una reflexión profunda en la que no se dejen llevar por comentarios que no tienen «todo el sustento de la verdad».

Por ello, pidió a la población que respeten los procesos y que se lleven a cabo las elecciones a pesar de las «inconformidades», porque de lo contrario sería un «grave rompimiento de la Constitución» y podría llevar a Guatemala a un retroceso de 30 o 40 años.

«Estos días son turbulentos, pero espero que las elecciones se realicen y Guatemala pueda seguir adelante», dijo.

Tras la coyuntura vivida, el mandatario aceptó que durante su período se han podido cometer errores, pero que en el momento de tomar las decisiones, creía que esas eran las mejores para el país.

Exhortó a la población a estar tranquila, porque su intención no es obstruir la justicia y menos eliminar evidencias, y prueba de ello, agregó, es que no ha pedido asilo político.

Mientras Pérez Molina daba explicaciones, el Congreso ratificó que mañana se llevará a cabo una sesión en la que votarán la inmunidad del mandatario, siempre y cuando la Corte de Constitucionalidad no otorgue un amparo que solicitó un abogado del mandatario. EFE

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