martes 29, noviembre 2022
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Viena, la última parada antes de llegar a la deseada Alemania

Refugiados se aglomeran en un andén de la estación de Salzburgo (Austria) para subir a un tren en dirección a Múnich hoy, 1 de septiembre de 2015. EFE.

Viena, 1 sep (EFE).- Son las 23:47 hora de la noche. El Railjet 148 de Budapest Keleti entra en la estación Oeste (Westbahnhof) de Viena en medio de frenético júbilo de cientos de voluntarios y otros ciudadanos que se han acercado para dar la bienvenida al más reciente convoy de refugiados de Oriente Medio.

Es el último tren que alcanzaba este lunes la capital austríaca tras un día marcado por el caos y la incertidumbre, que al final vio como unos 3.650 inmigrantes, en su mayoría sirios, iraquíes y afganos, llegaron a Austria procedentes de Hungría.

Desde aquí, casi todos siguieron el mismo lunes o el martes por la mañana su viaje rumbo a Alemania, el país más popular en Europa en estos momentos, al menos para los refugiados de Oriente Medio.

Son familias enteras, con bebes recién nacidos, adolescentes, jóvenes, abuelas, mujeres embarazadas.

«Alemania, queremos llegar a Alemania», aseguraban prácticamente todos los refugiados consultados por Efe en la Westbahnhof en la madrugada de hoy.

Agbar es un joven afgano. Tiene 18 años pero parece mucho mayor. Estuvo viajando tres meses desde su Jalalabad natal, al este de Afganistán, para llegar hasta aquí.

«Lo peor fue pasar por Irán. Allí mataron a mi tío. En Turquía estuve un mes encarcelado, antes de poder salir a Grecia», cuenta.

Desde allí, emprendió la llamada «Ruta de los Balcanes», a través de Macedonia, Serbia y Hungría, donde el lunes logró subirse a uno de los trenes que lo llevaron hasta Viena.

Ahora quiere llegar a Alemania lo antes posibles, donde ya viven varios de sus amigos y donde espera poder aprender un oficio y trabajar.

Ahmad es un comerciante de telas de Homs, al oeste de Siria. Tiene 45 años y el cansancio y la preocupación de las últimas semanas han marcado visiblemente su cara.

Huyó con su mujer y cuatro hijos adolescentes hace dos años a Estambul. «La vida no era mala en Turquía, pero muy cara. Y mis hijos deben ir al colegio y estudiar. Por eso, queremos ir a Suecia», cuenta el padre de familia.

Se muestra aliviado y agradecido pero sobre todo sorprendido por la cálida recepción en Viena, considerada como la antesala para poder seguir hacia el norte de Europa.

Son solo dos de miles de historias de individuos y de familias que están llegando a Europa central este verano, tras huir de la violencia en Oriente Medio.

Ante el inminente cierre de la frontera sur de Hungría con una valla alambrada y el invierno que se viene pronto, el flujo de inmigrantes se ha intensificado en las últimas semanas.

En Austria, donde las autoridades esperan para este año 80.000 solicitudes de asilo político, la sociedad civil se está movilizando para ayudar a los refugiados.

Más de 20.000 personas se manifestaron anoche en Viena para reclamar mejores condiciones de vida de los inmigrantes en los centros de acogida y cientos de voluntarios organizaron al mismo tiempo la bienvenida para los inmigrantes en la estación de tren.

La principal coordinadora de la ayuda es Birgit Hebein, una enérgica diputada municipal de «Los Verdes», el partido ecologista que gobierno la capital austríaca junto a los socialdemócratas.

Bajo su mando, un pequeño grupo de voluntarios coordina y organiza sin descanso desde hace varios días el esfuerzo humanitario en la Westbahnhof, la estación de tren más importante de Viena.

«Tenemos equipos de asistencia médica, comida caliente que nos llega desde Caritas, salas de descanso para las familias y los enfermos, y sobre todo contamos con un gran grupo de traductores voluntarios. Esos son muy importantes», explica a Efe.

Muchos refugiados llegan a Austria con un billete de tren comprado en Budapest directamente hasta Alemania y muchos temen perder las conexiones o ser devueltos a Hungría.

El trabajo de los traductores consiste en «tranquilizarles y explicarles que solo se trata de un breve estadía en Viena y que nadie va a impedir que suban al siguiente tren», asegura Hebein.

Tras la dramática jornada de ayer, nadie sabe lo que pasará en los próximos días en Viena, después de que las autoridades húngaras impidieran hoy a los refugiados el acceso a la estación de Keleti.

«Tenemos que estar preparados. Vendrán miles de refugiados más. Estoy segura», concluye Hebein. EFE

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