jueves 19, mayo 2022
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Entender el Presupuesto es necesario

El pasado primero de setiembre, presentamos el presupuesto para el 2016, con el menor crecimiento de la última década: apenas un 0,5% con respecto al que presentamos en setiembre del año anterior.

Si lo comparamos con el presupuesto que está vigente y que, además, recortamos en marzo, demostrando nuestra vocación de usar solo los recursos necesarios, el crecimiento es solo de 2,8%, inferior a la inflación proyectada.

Para entender por qué es un presupuesto responsable, tomaremos solo unos pocos minutos. Es importante que entiendan lo que está en juego, que es el futuro del país.

Desde hace seis años, los ingresos del Gobierno Central se estancaron en el 14% del PIB, mientras los gastos, crecientes, equivalen a cerca de un 20% de la producción. Tenemos muchos años de arrastrar un déficit que se debe compensar pidiendo prestado, con deuda.

Ustedes pueden pensar: simplemente, reduzcan el gasto y ya.

Lamentablemente, no es tan simple.

Con este presupuesto, estamos financiando, por ejemplo, una red de comedores estudiantiles en todo el país, una planilla de 14 mil policías y más de 200 mil becas, entre otras cosas. Estos son bienes y servicios concretos que le llegan a usted y a toda la población costarricense.

Un 88% de los gastos, además, se definen por mandato constitucional o legal. Es decir, que para poder reformarlos, se necesita que los diputados realicen un cambio en la Constitución Política o en las leyes.

Apenas 4 de cada 100 colones del presupuesto nos permiten posibilidades de maniobra. En esto hemos actuado, habiendo recortado, en este presupuesto, partidas de publicidad, propaganda, tiempo extra, viáticos y consultorías.

Este es uno de los grandes problemas que enfrentamos, de hecho, el gasto es muy rígido.

El otro gran problema es que una parte importante del gasto crece sin que lo podamos controlar. Hablamos de deuda, salarios y pensiones que aumentan cada año.

De todo el presupuesto, una tercera parte se va a al pago de deuda. Y no es que, simplemente, queramos endeudarnos para gastar más. Desde hace muchos años, arrastramos un déficit que aún, hoy día, sigue creciendo. Esto hay que pagarlo, con sus respectivos intereses, como lo hace usted con cualquier deuda.

El problema es que el nivel de endeudamiento es tan alto, que es difícil dejar de usarlo. Por cada 100 colones presupuestados, 46 se deben financiar con nuevos préstamos.

Y si no hacemos nada hoy, en apenas cinco años el tamaño de la deuda alcanzará un 65% de la producción nacional.

Solo hay dos caminos. Recortar más el gasto o aumentar los ingresos. Eso sí, en un entorno de responsabilidad fiscal que fomente la calidad del gasto. Pero si reducimos el gasto, tendremos que afectar servicios que los ciudadanos requieren.

Asimismo, recortar este presupuesto sería cerrar programas y dejar de ofrecer servicios públicos. De hecho, el plan que estamos presentando ya fue recortado en 388.000 millones de colones. Esto obligará a paralizar el desarrollo de programas como la firma digital, o incentivos a científicos, entre otros dolorosos ajustes.

El otro camino no es sencillo, pero es la vía de la responsabilidad y la solidaridad. Es aumentar los impuestos, que en Costa Rica son, relativamente, bajos, en comparación con América Latina y el Caribe, así como en Europa.

En este país, tenemos servicios públicos similares a países desarrollados, pero una recaudación tributaria que es inferior, incluso, a la misma América Latina.

Es por ello que, desde el Ministerio de Hacienda, se ha propuesto una agenda que combina tres cosas: en primer lugar, reformas estructurales en el gasto, como el proyecto de pensiones con cargo al presupuesto. Un segundo punto es que se le quiere dar mayor fortalecimiento a la administración tributaria para cobrar impuestos ya existentes. Y el tercero, es la transformación del Impuesto de Ventas en IVA y el Impuesto de Renta.

Sí, entendemos que son decisiones difíciles, pero el camino de la responsabilidad no es el de las decisiones fáciles.

No podemos postergar las obligaciones e hipotecar el futuro del país, el suyo y el de sus hijos.

Que pasen muy buenas noches.

(*) José Francisco Pacheco, ministro a.i. de Hacienda

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