sábado 9, diciembre 2023
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Tormenta en la derecha gala tras unas afirmaciones racistas de una exministra

París, 30 sep (EFE).- La afirmación de la exministra conservadora francesa Nadine Morano de que Francia es un país «judeo-cristiano, de raza blanca» ha provocado una gran tormenta política en el país, que el expresidente Nicolas Sarkozy trató de atajar hoy al retirarla de la candidatura a las regionales.

Sarkozy, presidente del partido de derechas Los Republicanos y, por tanto, líder de la oposición, inició el proceso para que Morano (una ministra de sus gobiernos) no encabece la lista de su formación para las regionales de finales de año en Meurthe-et-Moselle, en el este de país.

Fue la respuesta de Sarkozy a unas afirmaciones que han provocado un gran escándalo, que han valido críticas de diversos sectores de la sociedad y que solo han recibido el respaldo público del líder ultraderechista Jean-Marie Le Pen.

Morano, por su parte, se ha reafirmado hoy en esas palabras, pronunciadas en un programa de máxima audiencia de la televisión pública en la noche del pasado sábado durante un debate sobre la acogida de refugiados.

«Somos un país judeo-cristiano, de raza blanca, que acoge a personas extranjeras. No quiero que Francia se convierta en un país musulmán», aseguró Morano que, además, es eurodiputada.

La polémica entorno a esas palabras ha ido creciendo con el paso de los días en un país de algo más de 60 millones de habitantes y que alberga importantes grupos de población de otras razas y religiones, entre ellos 5,5 millones de musulmanes.

La dirección de Los Republicanos esperó a que Morano rectificara, pero la exministra reiteró sus palabras, y ello ha sido la gota que colmó la paciencia de Sarkozy, que se mostró muy duro con ella.

En un comunicado del partido indicó que las palabras de su antigua protegida «no corresponden con la realidad de lo que es Francia ni a los valores defendidos por Los Republicanos».

Pero en un discurso público, sin citarla, la acusó de «provocación» y de buscar «su propio servicio» olvidando el «proyecto colectivo».

Morano, por su parte, aseguró que la frase que le reprochan «fue pronunciada por el general (Charles) de Gaulle» y que no la retiró en ningún momento.

Sin embargo, su actitud ha cambiado a lo largo del día, y por la mañana la ex ministra se dijo víctima de una «caza de brujas» por su intención de optar a la candidatura de Los Republicanos a las presidenciales de 2017, a las que también tiene previsto presentarse Sarkozy.

La eurodiputada se mostró, incluso, amenazante, con su mentor, de quien dijo que «no merece la pena ni que se presente a las presidenciales» porque «le destrozaría».

Pero nadie en el partido le prestó su apoyo y, a lo largo del día, el tono de la eurodiputada fue cambiando, dejando la puerta abierta a una rectificación que podría permitirle mantenerse como cabeza de lista en las regionales.

«Que nadie vea en mis palabras una puesta en duda de la igualdad de todas las razas», aseguró Morano, que reiteró que su frase «forma parte de la literatura» francesa.

Todo apunta a que Morano no recibirá el socorro de su anterior mentor político, de quien se ha distanciado en los últimos años tras haber sido uno de sus más fervientes apoyos.

En paralelo, Morano perdió también apoyo electoral y no logró ser elegida diputada en las legislativas de 2012.

La izquierda, por su parte, ha asegurado que este escándalo es la muestra de que Los Republicanos se acerca a las ideas del ultraderechista Frente Nacional.

En sede parlamentaria, el primer ministro, el socialista Manuel Valls, calificó las palabras de Morano de «inaceptables» y dijo que hay «una escalada aterradora hacia la extrema derecha».

El jefe del Gobierno respondía a una diputada de su partido procedente de La Reunión y de raza negra, que consideró que la Francia que describió Morano no era la suya. EFE

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