martes 17, mayo 2022
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Libertad bajo acecho

De cal y de arena

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) nos ubica en lista negra una vez que en su asamblea general celebrada la semana pasada en Charleston, Carolina del Sur, conociera las quejas y denuncias que desde los nichos del periodismo costarricense se le hicieron llegar por ciertas iniciativas de la administración Solís Rivera que se interpretan como amenazas al libre ejercicio del periodismo, fundamentalmente en sus vertientes de la libertad de prensa y la libertad de información. Los intentos quedaron en eso, en tentativas, lo cual no bastó para evitar que la SIP no fuese alertada de los alcances de un proyecto de ley para abrir la puerta a más pretenciosas regulaciones del Ministerio de Ciencia y Tecnología en temas como la concesión de frecuencias, la fiscalización de su uso y la apertura de la participación de las radioemisoras comunitarias, la supervisión de los contenidos de la publicidad, la composición del capital social en función de la concentración de los medios en pocas manos, entre otras normativas. Todo esto en un entorno impropio de un país que se precia de su vocación libertaria, vocación incompatible con los obstáculos al acceso a la información de interés público que manejan los entes gubernamentales y que ha conducido a una como nunca copiosa tramitación de recursos de amparo que la Sala Constitucional ha acogido para virtuosa preservación del derecho consagrado en el artículo 30 de la Carta Magna. El hecho de que el Presidente Solís crea (como lo expresó en 2008 en un impreso patrocinado por UNESCO) que la libertad de expresión se encuentra amenazada en Costa Rica, debería conducir a la apertura de un gran debate sobre la cuestión, despojado de los subjetivismos que han alborotado el cotarro, tanto como para poner en pie de guerra también a la SIP al grado de que en su página web referente a la asamblea general se consigna que “este período quedará como uno de los más negros en la historia del periodismo costarricense”.
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En Costa Rica no es la administración Solís la única que ha incubado restricciones al libre acceso a la información ni será la última en mal disimular repudio a la crítica. En una y otra se ha visto desconocer lo que el prestigioso juez estadounidense William Brennan dijo en un histórico caso (New York Times Co. v. Sullivan) respecto a la crítica: “El debate sobre asuntos de interés público deber ser sin impedimentos, robusto y ampliamente abierto; y eso bien puede incluir ataques vehementes, mordaces, y a veces sarcásticamente desagradables contra funcionarios gubernamentales”. Del mismo modo que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Opinión Consultiva OC-5-85) dejó en claro que “la libertad de expresión se inserta en el orden público primario y radical de la democracia, que no es concebible sin el debate libre y sin que la disidencia tenga pleno derecho a manifestarse”. Lo dicho por Brennan y por la CIDH está en la agenda de los temas pendientes de los propietarios y directores de medios propensos a la autocensura y la proscripción de las voces que se salen de su coro.
(*) Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista

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6 COMENTARIOS

  1. La prensa también tiene que tener ética para informar, veo poca autocrítica en los que abogan por la libertad de prensa, esta cantaleta se repite y repite, ¿pero existe realmente?, ¿libertad de prensa para quién?, no es más bien libertad de prensa para los grupos poderosos que pueden «informar», deformar, desinformar, manipular, a veces creo que el mismo pueblo es víctima de la «libertad de prensa» pero de eso no se habla.
    Las quejas y alaraca de los periodistas costarricenses no es más bien una cortina de humos que le conviene a los empresarios que no quieren se hable o legisle, porque tendrán que pagar más por las concesiones de frecuencias de radio y tv. Tengo años de oir hablar de lo obsoleto de la ley, pero siendo este un gremio tan poderoso , no se ha podido actualizar la bendita ley. Algo sucede que los periodistas no dicen, y luego se escudan para todo en la famosa «libertad de prensa».

    • En realidad es la prensa un gremio tan poderoso? O tiene miedo de perder su poder? Porque si bien existe la libertad de prensa, es curioso que esta libertad sea un negocio, pero, ¿cómo es que funciona la ley de Say aquí? O, ¿es acaso que el periódico o el consumo de noticias es en realidad tan inelástico como aparenta?
      Tomen por ejemplo el caso de La Nación, que ahora hasta intenta cobrar a sus consumidores virtuales por cuanto contenido crean. Me encanta cuando Correa repite cada vez que «La libertad de prensa es la libertad del dueño de la imprenta», pero si la gente deja de consumir ese contenido noticioso y poco informativo, la libertad de prensa dejará de ser negocio al punto en que posiblemente queden al final quienes se dedican al periodismo científico. Vale la pena estar «tan» informado? O, será cierto que la información de los distintos medios de comunicación es útil para todos, lo que hace que su consumo sea masivo y por lo tanto, más barata para quienes les sirve de verdad?
      Qué diría la SIP si los consumidores iniciaran un boicot contra todos los medios de comunicación al no comprarlos? Seguirían pregonando la libertad de prensa o considerarían ello un antentado contra esta? La prensa solamente es un gremio poderoso cuando su producto es vendido y consumido, caso contrario, no es más que otro bien inferior.

  2. Exacto Don William, acá la prensa ha servido para manipular la opinión pública, en beneficio de ciertos grupos de poder, desinformar cuando algo les incomoda, repetir ciertas directrices de CNN, CBS, etc.

  3. Ahora resulta que en la página web de la SIP dice que este período pasará a la historía como uno de los más negros del periodismo costarricense. La verdad es que los profesionales de la prensa comercial, al igual que sus dueños, resultan ser, de acuerdo a sus interesantes y convenientes postulados, los únicos depositarios posibles de un posible periodismo imparcial y objetivo, basándose en la famosa cantaleta de que son medios ¨independientes¨ del poder, entendiéndose, por supuesto, del gobierno de turno o del estado en general. Por lo tanto, tenemos todos que partir del hecho de que nos informan con objetividad e imparcialidad, de acuerdo a los intereses de ¡todos! los ciudadanos y no de acuerdo a los intereses de algún o algunos grupos específicos de estos, como podrían ser, por ejemplo, los dueños de estos medios, que a menudo son poderosos empresarios con intereses en diferentes sectores de la economía de un país, lo cual los podría llevar a inclinarse por aquellas opciones políticas y económicas que, en última instancia, beneficien sus negocios; podría ser, también, que una empresa de medios fuera muy grande, y que ese simple hecho hiciera a sus dueños coincidir con los dueños de otras grandes empresas en aquellos lugares en donde se reúnen los grandes empresarios, como pueden ser asociaciones, cámaras, clubes campestres, restaurantes y así sucesivamente. De la misma forma, el hecho de que todos estos medios por el hecho mismo de que son negocios, que como cualquier otro negocio, debe de producir ganancias, no ¨puedan¨ darle cabida a ciertos puntos de vista, porque a lo mejor algunas grandes empresas les quitan la publicidad. Es decir, mantienen ese eterno e interesadísimo paralelismo entre, por un lado, libertad de prensa y (irrestricta) libertad de empresa, y, por el otro, entre este y objetividad, imparcialidad y una suerte de autoasumida dizque-representación de la sociedad civil. Así, por supuesto, hacen lo que quieren y, al final son las víctimas. Es por esto que también, cuando se habla de cualquier iniciativa diferente a la comunicación comercial practicamente monopólica como las radios comunitarias o cualquier otra vertiente de comunicación de este tipo, la oposición es radical, esgrimiendo, por supuesto, los argumentos ya mencionados.

  4. Don Alvaro, dichosamente los tiempos han cambiado l@s ciudadanos de èste país no comemos cuento.. Gracias a la internet tenemos acceso a información que antes era inmaginable. El país pasará a la historia por ser ésta época la más descarada de algunos medios de comunicación que sé han dedicado a manipular información en beneficio de los grandes ricos poderosos de éste país, sí en el gobierno siguieran los mismos de siempre el periodismo del que ud habla seguiría feliz!

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