miércoles 1, diciembre 2021
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Denuncias por fraude y corrupción calentaron campaña pobre en propuestas

Buenos Aires, 20 oct (EFE).- Las denuncias por corrupción y fraude electoral salpicaron una campaña pobre en propuestas en Argentina donde, por primera vez, los candidatos a la Presidencia debatieron en una convocatoria deslucida por la ausencia del favorito en las encuestas, Daniel Scioli.

Aunque la campaña para las presidenciales comenzó oficialmente el pasado 23 de septiembre, Argentina ha vivido un intenso calendario electoral que ha mantenido a los candidatos en actividad permanente desde principios de año.

Seis son los aspirantes a la Casa Rosada, aunque sólo tres, el oficialista Daniel Scioli (Frente para la Victoria, peronista), el conservador Mauricio Macri y Sergio Massa (peronista disidente), tienen posibilidades, según las encuestas.

En su programa, una apuesta por el desarrollo del país -con pocas concreciones sobre medidas económicas-, por la lucha contra la inseguridad y contra la corrupción.

«Es una campaña de poca discusión programática», reconoce a Efe Julia Pomares, directora del programa de Instituciones Políticas del Cippec, con muy poca concreción, especialmente en materia económica, uno de los temas que más preocupan a los argentinos.

El debate del pasado día 4, el primero que se celebra entre candidatos presidenciales en el país, tampoco contribuyó a despejar dudas, aunque, según esta analista, constituye un «gran primer paso».

La convocatoria no movió significativamente la balanza electoral, aunque le costó un aluvión de críticas a Daniel Scioli, que apenas una semana antes declinó participar.

«Si bien pudo haber tenido algunas falencias en cuanto a cual fue el nivel de la discusión, fue un gran primer paso que dimos con ese debate presidencial», apunta Pomares.

Los candidatos pasaron de puntillas sobre temas tan preocupantes para los votantes como la inseguridad o la corrupción y evitaron entrar de lleno en los escándalos que han salpicado el proceso electoral: las denuncias de fraude en la provincia de Tucumán y las acusaciones que le han pasado factura a Macri.

El escándalo en Tucumán estalló tras las elecciones provinciales del 23 de agosto, en las que se impuso el candidato kirchnerista pese a las denuncias de la oposición de irregularidades, clientelismo, quema de urnas y a las acciones judiciales que mantuvieron en suspenso la proclamación del ganador, el exministro de Salud Juan Manzur, hasta un mes después de la votación.

La oposición aprovechó para ofrecer una poco frecuente imagen de unidad, sembrar dudas sobre el sistema electoral y exigir al Gobierno de Cristina Fernández medidas para garantizar la transparencia en las presidenciales del día 25.

«Este sistema está agotado» y es «tramposo», llegó a decir Macri, segundo en intención de voto en las encuestas para la Presidencia.

Massa, muy cerca de Macri en los sondeos, denunció que el esquema sirve para perpetuar una suerte de «feudalismo».

Incluso la Iglesia católica pidió iniciativas para «evitar todo tipo de sospechas que terminen provocando desconfianza y acentúen las divisiones entre los argentinos».

Los incidentes en Tucumán venían precedidos por el presunto robo de boletas y votos no contabilizados en las primarias de la provincia de Buenos Aires, principal distrito electoral del país con un tercio del electorado, y por los interrogantes provocados por el estrecho margen que dio al socialismo el gobierno de la provincia de Santa Fe (centro).

Ante las críticas, la Cámara Nacional Electoral (CNE) consensuó un paquete de medidas sobre transparencia, desde unificar documentos de las mesas de votación a tratar de evitar el robo de papeletas.

Cuando la polémica comenzaba a amainar, las denuncias por corrupción, esta vez contra la oposición, le pasaron factura a Macri, alcalde saliente de la ciudad de Buenos Aires.

Un conocido excomentarista deportivo, cabeza de lista a diputados por la provincia de Buenos Aires por la fuerza que lidera Macri, dimitió en medio de denuncias por presuntos contratos irregulares con el gobierno la capital.

Tras la polémica, Macri se estancó en las encuestas mientras Massa acortaba distancias.

Pero el líder del Frente Renovador también ha sido golpeado por el «fuego amigo». Una de sus candidatas cambió de bando en la recta final de campaña y llamó públicamente a votar por Scioli.

Aunque, al margen de estos escándalos, hay otros problemas de fondo en la campaña, como la financiación de los partidos, las ventajas de los oficialismos -tanto nacional como provinciales- en proceso y el papel de los llamados «punteros» en el acarreo y la inducción al voto.

Temas que, explica Julia Pomares, deberán discutirse cuando se aborde la reforma electoral pendiente en Argentina.

No obstante, la experta se muestra optimista: «Va a ser una elección muy reñida pero que con los controles que se están poniendo desde la cámara electoral, va a llegar a buen puerto», concluye. EFE

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