jueves 9, diciembre 2021
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El kirchnerismo busca reinventarse con Scioli frente a oposición dividida

Buenos Aires, 20 oct (EFE).- Tras doce años en el poder, el kirchnerismo aparcó las suspicacias en torno al gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y lo apostó todo a esa carta para reinventarse y volver a ganar, mientras la oposición, dividida, aspira a enterrar «el modelo» con coaliciones de nuevo cuño.

Los intentos de la presidenta, Cristina Fernández, por imponer a alguno de sus colaboradores más fieles como candidato a sucederla chocaron contra las encuestas.

Hace medio año, mostraban la preferencia del electorado por Scioli frente a otros referentes del kirchnerismo y ahora, en la recta final de la campaña, reflejan que se mantiene como favorito, con una intención de voto de alrededor del 37-39 % en vísperas de las elecciones del próximo domingo, día 25.

Fernández se tuvo que contentar con elegir al compañero de fórmula de Scioli, el actual secretario de legal y técnica de presidencia, Carlos Zanninni, considerado uno de los hombres más cercanos a la mandataria, pero ni siquiera su presencia en un futuro gabinete garantiza la continuidad del proyecto político iniciado en 2003 por el fallecido expresidente Néstor Kirchner.

Si el Frente para la Victoria (FpV) retiene el poder, el kirchnerismo sobrevivirá por un tiempo, el que tarde el nuevo presidente en dinamitarlo «desde dentro», opina Jorge Arias, de la consultora Polilat.

La nueva construcción política, como es habitual en el peronismo, busca ganar fuerza desde el territorio y Scioli cuenta por ahora con el apoyo de importantes gobernadores, como Sergio Urribarri (Entre Ríos), Juan Manuel Urtubey (Salta) y Maurice Closs (Misiones), a los que ha ofrecido ministerios en caso de llegar a la Casa Rosada.

Los analistas no descartan que, de cumplirse ese escenario, el kirchnerismo que quede excluido del nuevo Gobierno se enfrente al oficialismo en los comicios legislativos de 2017 y luche por mantener el liderazgo del peronismo.

Esa ambición es compartida por el peronista disidente Sergio Massa, al frente de la coalición Unidos por una Nueva Alternativa, a quien los sondeos sitúan tercero en intención de voto, con cerca del 20-23 % de apoyos, por detrás del otro líder opositor, el conservador Mauricio Macri (Cambiemos), que roza el 30 %.

Según el director de la consultora Diagnóstico Político, Patricio Giusto, una victoria de Macri daría la oportunidad a Massa de «intentar consolidarse como nuevo líder del peronismo, aunque tampoco sería fácil porque el kirchnerismo también va a buscar alinearse detrás de la presidenta».

«El peronismo es un partido que se divide en las elecciones, pero cuando llega al poder se reconstruye», sostiene Giusto.

Sus palabras remiten a una de las muchas frases atribuidas al expresidente Juan Domingo Perón (1895-1974): «Los peronistas somos como los gatos: cuando parece que nos estamos peleando es que nos estamos reproduciendo».

Por primera vez, el peronismo no se enfrentará en las urnas al único partido que tradicionalmente le ha disputado el poder, la Unión Cívica Radical, que concurre bajo el liderazgo de Macri como parte de la alianza Cambiemos.

«El radicalismo es una estructura vacía de dirigentes, de contenido y de militancia», asegura Giusto, quien lo ve como un partido en clara «tendencia declinante», a diferencia de la organización creada por Macri para alcanzar la alcaldía de Buenos Aires, Propuesta Republicana (Pro).

El Gobierno ha calificado al Pro como «partido vecinal» ya que su poder se limita hasta ahora a la capital argentina, pero las primarias del pasado 9 de agosto reflejaron que ha comenzado a expandirse fuera de su bastión, en especial hacia la provincia de Buenos Aires, el primer distrito electoral del país, con más de un tercio del padrón nacional.

«No hay que subestimarlo. Ha roto la lógica bipartidista de peronistas y radicales por primera vez en 30 años», señala el director de Diagnóstico Político.

Todos los analistas coinciden en que las elecciones serán un punto de inflexión para el rumbo de los principales partidos políticos argentinos.

Sin posibilidades quedan las organizaciones de izquierda, como la alianza Progresista, que lidera la socialista Margarita Stolbizer, o el Frente de Izquierda que presenta al joven Nicolás del Caño, y que apenas cuenta con un 2 por ciento de proyección de voto.

«En este proceso político Argentina está navegando en multitudes de lanchas agrupadas en un océano inmenso, pero no hay ningún transatlántico que sea un continente medianamente razonable para la navegación del próximo periodo constitucional. Esa nave se va a construir en los próximos años», concluye Arias. EFE

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