lunes 8, agosto 2022
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Presunta compra del Mundial 2006 ensombrece gala del fútbol germano

Por Stebastian Stiekel (dpa), Fráncfort, 8 nov (dpa) – La sombra de la presunta compra del Mundial Alemania 2006 planeó sobre la gala anual de la prensa deportiva celebrada en la noche del sábado en Fráncfort.

La actuación más espectacular no tuvo lugar en el escenario de la Alte Oper (Antigua Ópera) de la ciudad, sino delante del majestuoso edificio.

De una de las numerosas limusinas que se detenía junto a la alfombra roja salió un hombre con una máscara con la cara del presidente de la Federación Alemana de Fútbol, Wolfgang Niersbach, uno de los principales protagonistas del escándalo de un dudoso pago efectuado a la FIFA.

El falso Niersbach arrojó al aire un sinfín de copias de billetes de 500 euros en cuyo reverso se podía leer: «¡Somos la DFB! ¡Nos podemos permitir todos los lujos!».

El impostor fue escoltado fuera del lugar por la seguridad para evitar que se topasen con él los selectos invitados a la cena de gala entre los que figuraban el exentrenador del Bayern Múnich Jupp Heynckes y el primer ministro del estado de Hesse, Volker Bouffier.

Niersbach, su antecesor en el cargo, Theo Zwanziger, y el exsecretario general de la DFB Horst R. Schmidt son sospechosos de haber evadido impuestos en el sospechoso pago de 6,7 millones de euros que el comité organizador del Mundial 2006 hizo a la FIFA. Según «Der Spiegel», la candidatura alemana habría comprado votos.

La protesta en la gala del sábado puso nuevamente de relieve que el escándalo en torno a la presunta compra del Mundial no es solo tema en los bares.

«El fútbol es el deporte por excelencia en el mundo. Y naturalmente que es un problema el hecho de que la FIFA y ahora la DFB no gocen de la mejor reputación», admitió el exprimer ministro de Baviera Edmund Stoiber. «Franz Beckenbauer seguramente podría aclarar mucho de lo que aún no está aclarado», demandó el diputado democristiano Wolfgang Bosbach.

El mundo del fútbol alemán fue menos duro con Niersbach. «Wolfgang es un hombre completamente honesto que seguro que no hizo nada malo», opinó el excampeón mundial de 1974 Bernd Hölzenbein. «¿Por qué tendría que renunciar?»

Pero también se escucharon voces imparciales como la del exjugador y entrenador del Bayer Leverkusen Dragoslav Stepanovic: «Todo el mundo mira ahora a Alemania. Y si siguen sin aclararse las cosas, es una mierda».

El fútbol fue precisamente la estrella de la velada. La Asociación de la Prensa Deportiva de Fráncfort distinguió al exjugador Lotthar Matthäus con el premio a la «Leyenda del Deporte».

En el discurso laudatorio, su técnico y mentor Heynckes lo calificó de «uno de los principales nombres en la historia del fútbol germano». Heynckes contó cómo Berti Vogts se acercó a él tras la primera práctica de Matthäus, que entonces tenía 18 años, y le dijo: «Jupp, ese chico va a llegar lejos».

Matthäus agradeció y destacó que se trataba de una «noche especial» para él. El amigo estrecho de Beckenbauer y Niersbach prefirió no decir nada sobre el escándalo.

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