martes 7, febrero 2023
spot_img

Sigue adelante escándalo FIFA-Fedefútbol

Todo parecía calmo en la superficie. De repente, con titulares de primera plana, la prensa informa de nuevos acontecimientos en torno al “FIFA-Fedefútbol gate”, implicando de nuevo a un alto directivo de ambas entidades, Eduardo Li.

No es para menos. La fiscala general de los EE.UU. presentó un comprometedor informe de 200 páginas elaborado en asocio con el FBI, en el cual aparecen evidencias de un posible soborno de Li a altos personeros de dos firmas implicadas en el tráfico de derechos de transmisión: Traffic USA y Media World, interesadas en los juegos de la Selección Nacional rumbo al Mundial Catar 2022, entre otros. La trama es oscura y compleja, tejida a la sombra del poder, pero difícil de negar y, ahora, de encubrir.

El monto implicado en “el negocio” comenzó con un pedido irregular de Li por US $350.000 que le fueron depositados en el Bank of America y de ahí pasaron a Multibank en Panamá. Luego se agregaron $300.000 en otra cuenta del primer banco y, de ahí, se trasladaron a Citibank, para terminar en una cuenta nada menos que de una empresa del encargado de finanzas de la campaña 2014 del PLN y 2015 de Johnny Araya, Orlando Guerrero, como supuesto pago por una deuda de Li, hecho aún no comprobado. Vemos así cómo en el peregrinar del sucio dinero, se involucra una madeja de intereses personales y empresariales, bancarios y corporativos y, finalmente, los políticos y partidistas.

Sin embargo, el Gran Padrino de todo este FIFA-Fedefút gate permanece como si nada estuviera pasando – nos referimos a Don Blatterone – y así otros más. Todos se escudan en un argumento esencial: se trata de hechos casuales y esporádicos que para nada afectan a las instituciones, ni a los bancos y ni a las empresas participantes en la trama; tampoco al partido verdiblanco. Pues, en el fondo, se trata de asuntos que puramente atañen a las personas, y que la justicia de varios países se encargará de perseguir como tales y nada más.

Lo anterior significa que, en tal interpretación acomodaticia y de muy estrecha visión de los actos corruptos, éstos no conforman un patrón que va más allá de quienes, a título puramente privado, los realizaron; seguramente debido a errores o desviaciones de tipo moral y jurídico, mismos que la ley se encargará de juzgar uno por uno, separadamente, sin mezclarlos ni extraer conclusiones más allá de lo sucedido al azar.

Nada mejor que la anterior “explicación” no sociológica de la naturaleza y alcances individualistas de la corrupción y la falta de transparencia imperantes, para que éstas sean así esfumadas de su existencia real como lo que en verdad son: un sistema impersonal, perfectamente organizado y planificado, parte integral de la (in)cultura del crimen profesionalmente organizado; y cuya existencia y funcionamiento no dependen de los mafiosos que cometen las fechorías y quienes mañana pueden ser encarcelados o desaparecer, mas sin que el sistema en sí mismo se altere o fenezca.

Y no se trata de cualquier sistema, sino de uno privado que ya se ha convertido en un vasto “súper-sistema” igual o más fuerte que los poderes de la República, a los cuales doblega – desde atrás y desde arriba – de los despachos de los funcionarios públicos, sean ellos electos o no electos.

La concepción individualista de la corrupción ayuda a perpetuarla. Hoy la Justicia se ejerce sobre uno, mañana sobre otro personaje; esto cuando es que funciona y no cae en el fomento de la impunidad, la que tanto ayuda a perpetuar el súper-sistema y la reproducción sociopolítica de sus actores. Pero no se actúa en contra de ella como sistema, como organización con vida y dinámica propias que rebasan lo casuístico y particular, y es más que la suma de los individuos que la componen.

Y el gobierno del PAC con Solís al frente, le hace un gran favor a la corrupción. Lo hace cuando la define como una serie de fallas aisladas provenientes de la mala conducta ética de unos cuantos políticos y funcionarios burocráticos, quienes no se apegan a la ley ni a sus directrices, cometiendo unos traspiés que provienen, ante todo, de la ineficiencia que permea a la administración pública y que no están afectando ni a la democracia ni a las bases del Estado y menos a la convivencia social y la paz de está bucólica República de sencillos y buenos labriegos.

Esa desatinada visión debe estar siendo celebrada a diario por los padrinos – los dones Blatterones – del corrupto subsistema FIFA-Fedefút y todos los demás que operan como parte integral de eso que, en anteriores columnas, hemos llamado el “Supra-Sistema de la Corrupción Planificada” (SSCP). Es, lamentablemente, el verdadero y real gobierno detrás del puramente formal o constitucional, que ha venido a menos, el que junto a una democracia enclenque, va de picada.

(*) José Luis Vega Carballo es Catedrático de Sociología Política de la UCR

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias