domingo 5, febrero 2023
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No solo el tren del Incofer anda descarrilado

Comentario al rojo vivo

Así es, no solo el tren anda descarrilado en estos días, sino también el Gobierno PAC-Solís (de aquí en adelante el GPS). Pues, desde su toma de posesión no pasa una semana sin que suceda algún descarrilamiento, accidente o extravío político. De esto, la prensa ha sacado buenos manjares y mucho provecho. Los integrantes esa farándula política que se llama la Partidocracia gobernante, alegrones sin fin.

Con los continuos percances del tren de Incofer, la historia comenzó con la llegada del académico Guillermo Santana a la presidencia ejecutiva de Incofer, en mayo del 2015. Desde entonces comenzó el operativo, literalmente, “bajada de piso” contra el anterior jerarca, el Ing. Miguel Carabaguíaz, posiblemente por tratarse de un “mariachi” del PUSC.

Pero, lo cierto, es que Carabaguíaz fue un opositor del GPS que durante una década se comportó en su puesto como un funcionario público ejemplar y algo más que un gerente: vimos a la distancia a un verdadero líder a cargo de un proyecto clave, estratégico, para el desarrollo urbano y logístico nacional. Hasta que supuestamente cometió una falta administrativa que le valió el puesto.

Sin embargo, su gestión de la obra del tren metropolitano – al que hizo pasar de un montón de inútil chatarra, hasta convertirlo en un aceptable medio de transporte para decenas de miles de ciudadanos y trabajadores, al menos mientras surgen otras soluciones técnicas mejores -, su dedicación y esfuerzo para levantarla, fueron impecables. Posiblemente, su liderazgo levantó muchas envidias y temores en muchos a su alrededor. A lo mejor cometió errores.

Empero, lo que ahora vemos en Incofer con el GPS al frente, es un escenario totalmente distinto y harto negativo, una muestra más del burocrático y tradicional comportamiento de nuestra clase política obnubilada y – también ella misma – descarrilada. Veámoslo brevemente, aunque la lista de anomalías reportadas por la prensa es larga, aciaga y desgraciada; aquí repasaremos solo algunas, seguros de que “la procesión anda por dentro”… y apenas empieza.
Según informes del propio Incofer:

– El número de trenes en condiciones de funcionar es cada día menor, el equipo se cae a pedazos.
– Las 13 máquinas españolas marca Apolo solo pudieron operar 77% del tiempo cuando lo mínimo deber un 80% para quiere brindar un servicio adecuado a los usuarios.
– En enero del 2014 la disponibilidad de las 13 máquinas era de 99% de los días exigidos; hoy es de solo 68%.
– De 540 km. de vías férreas a recuperarse, solo entre 10-15% se han rehabilitado a paso de tortuga, cada vez más lento.
– El mismo ejecutivo actual Santana, llamado a comparecer en estos días ante la Comisión de Control de Ingreso y Gasto Público del Congreso afirmó que el tren está en dificultades en aumento: sufre continuamente suspensiones y trastornos de horario, descarrilamientos, derrumbes, diversos atropellos y otros accidentes, choques entre trenes, etc. Aparte, trámites, planes y programas se atrasan cada vez más, al igual que los estudios de demanda de pasajeros, como ha sucedido con el servicio de Alajuela para el cual ya ni hay fecha anunciada y si la hubiera ya nadie la cree.
– Como dicen, a confesión de partes relevo de pruebas. Pero lo que hace el jerarca del Incofer es muy típico: lavarse las manos, culpar a otros, hablar de sabotajes por terceros incluidos “mandos medios”; y busca excusas a granel con tal de no responder como debe: asumiendo sus responsabilidades como jerarca y renunciando al cargo.
– No obstante, no olvidemos que hay otro responsable que debería irse: el jerarca de este jerarca, o sea, el Ministro Segnini del MOPT.

Y, como se ha vuelto costumbre en el GPS en casos repetidos similares, el presidente Solís sale diciendo que lo respalda en todo lo hecho y no hecho, habido y por haber, en vez de cesarlo de inmediato.

Lo más llamativo de todo el anterior es que el frenético desmadre, colapso y descarrilamiento institucional ha ocurrido inexplicablemente en solo año y medio, es decir, bajo el GPS. Y los altos jerarcas de Incofer rehúyen enfrentar los cuestionamientos desde la prensa y otras fuentes, andan en retirada.

Y lo más delicado de todo, es que pone en severo riesgo la vida de 6.000 usuarios a diario sobre rieles y fuera de rieles a otros miles, y con esto sí que no se juega.

Aún más, para poner las cosas más al rojo vivo, paralelamente los medios levantan justificadas dudas sobre el contrato por ¢150,000,000,oo de un consultor gringo sin concurso previo, cuando hay otros profesionales capacitados y en condiciones de competir en el país. Se quiere de John W. Orrison un estudio para reactivar los trenes de carga; tarea en la que podría disponer de carro, helicóptero y gastos de representación para viajar.

Y otra gota para rebasar el vaso: Incofer presupuestó ¢3.621.700.000,oo solo para pagar estudios de factibilidad del tren eléctrico para la Gran Área Metropolitana, del cual hay tres estudios anteriores realizados, pero nada avanza en concreto. ¡Un verdadero olio de dinero para estudios y más estudios inútiles. ¡Y todo en medio de una crisis de gasto fiscal del gobierno del “Gran Cambio” (¿recuerdan?)!

Mientras tanto, nuestro presidente sigue soñando con que el tren del Incofer “funcione como un tren inglés”. Solo que, para un mejor sainete, le recortó al Incofer 75% del presupuesto 2016…

(*) José Luis Vega Carballo es Catedrático de Sociología Política de la UCR

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1 COMENTARIO

  1. Interesante comentario, que quizas refleja el accionar administrativo del ejecutivo en varias ramas…Dios guarde a Costa Rica de Gobernantes irresponzables y pretenciosos.

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