martes 27, septiembre 2022
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Chiriquí Viejo: Tesoro Perdido

La cuenca 102 corresponde a la del río Chiriquí Viejo, y considerada por expertos como la segunda mas importante, después de la del Canal de panamá. Con el fin de cubrir la demanda de energía eléctrica que crece alrededor del 6% anual, a los gobiernos transcurridos se les ocurrió concesionar las aguas de los ríos que salen principalmente de las faldas de la cordillera del Talamanca. Es así como proliferaron gran cantidad de hidroeléctricas, el problema es que se sobrepasó la capacidad de producción hídrica de esta cuenca. Actualmente , en la cuenca del río Chiriquí Viejo existen en operación seis concesiones hidroeléctricas, cinco en construcción y seis en planificación. Pero además, esta cuenca se encuentra amenazada por la deforestación, contaminación, y los rigores del cambio climático, lo que debe llevar a una planificación cuidadosa del recurso hídrico.

Aunque hay un gran reto entre producción y desarrollo sostenible, el hecho cierto, es que, los recursos naturales son finitos, y hacen crisis ante la demanda desmesurada de una sociedad sumida en la cultura del consumo. Ningún modelo de desarrollo puede cimentarse en el agotamiento del recurso natura, porque al final todos perderíamos porque muchos de estos procesos son irreversibles.

Hay un despertar en las comunidades, que se ven afectadas, por la falta del vital liquido para sus necesidades básicas y sus actividades productivas. Es así como en Alanje el proyecto Remigio Rojas, se encuentra en riesgo, porque sus aguas se han concesionado a varias hidroeléctricas río a arriba. Situación similar sucede en la Concepción Bugaba, donde, a pesar de estar rodeada del ríos cristalinos, escasea el agua, y luchan para que no se construya una hidroeléctrica cerca dela toma de agua de la planta potabilizadora.

En Volcán, Chiriquí, la comunidad se ha organizado, para pedir a las autoridades no más hidroeléctricas, sobre el río Chiriquí viejo, y que cancelen las que no tienen sus papeles en regla. Fíjense como cambian los tiempos, cuando el antiguo Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE) , era el regente de la producción eléctrica en Panamá, estaba prohibida la producción privada, sólo de algunas excepciones ya conocidas.

Cuando el gobierno se deshizo del IRHE, por directrices de las IFIS (Instituciones Financieras Internacionales), se dice que por la venta recibieron su coima, disfrazada de comisión. Supongo que igual sucede con las concesiones actuales. En cuando a los estudios de impacto ambiental, tengo la impresión que el Ministerio de Ambiente, debe ser más exigente en el manejo del recurso hídrico, por ejemplo

1- Debe revisarse científicamente el concepto de caudal eclógico, que actualmente está limitado al 10% y adecuarlo de manera más flexible a las características de cada cuenca.
2- No se conoce de manera profunda la biología de las especies acuáticas tropicales por lo cual se requiere hacer más investigaciones que permitan reducir la incertidumbre que actualmente existe sobre los impactos de estos factores en las áreas de influencia de estos proyectos.
3- Algunas hidroeléctricas, pueden estar afectando sitios arqueológicos y propiedades privadas.

El principio jurídico de que el “ Interés colectivo, priva sobre el particular “, parece que aquí no se cumple, ya que se siguen devastando los recursos naturales, que son compatibles con la vida, ante la mirada impávida de las autoridades, por eso a los pueblos, no le ha quedado otra opción, que organizarse y defender su agua, para las presentes y futuras generaciones.

Existen muchas formas alternas de producir energía eléctrica, aún no explotadas, y que son más compatibles con una producción limpia, y así garantizar el desarrollo sostenible en e tiempo.

(*) Ing. Diego Espinosa G. es Docente- Escritor

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