martes 9, agosto 2022
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Palestinos se vacían el bolsillo para levantar casas demolidas de atacantes

Ramala (Cisjordania), 17 ene (EFE).- La última campaña de solidaridad con las familias de atacantes palestinos cuyas viviendas Israel ha derribado ha logrado cifras récord, recaudando en urnas callejeras cerca de medio millón de shekels (115.00 euros o 125.000 dólares) para levantar la casa derruida de Mohanad Al Halabi.

Hace una semana, unos 50 voluntarios comenzaron en Ramala un proyecto para ayudar en la reconstrucción de la casa de la familia Al Halabi, derribada por el Ejército israelí el 9 de enero en la localidad de Surda, dos meses después de que Mohanad, de 19 años, asesinase a dos israelíes en la ciudad vieja de Jerusalén, tras lo que fue abatido por fuerzas de seguridad.

La demolición de la vivienda familiar se enmarca en las medidas punitivas y de disuasión aprobadas por Israel, una práctica criticada por los palestinos, que lo consideran un «castigo colectivo» ilegal ante la ley internacional.

«Sobre las ruinas de la casa nos juntamos unos cuantos. Empezamos a decir que queríamos contribuir de alguna manera. Así surgió la idea», explica a Efe el portavoz de la iniciativa, Abdel Karim.

En la plaza más céntrica de Ramala, Al Manara, este voluntario custodia una gran urna de plástico que durante varios días ha recibido donaciones «de todo tipo» de los transeúntes.

Alberga billetes y monedas de dólares, shekels y euros, papeles escritos y hasta un anillo que es sólo una prueba visible de las diferentes contribuciones recibidas.

«Hemos visto de todo. Hay mujeres que se han quitado las cadenas que llevaban al cuello para dárselas a la familia, personas que se han comprometido a trabajar gratis en la reconstrucción y otros que han prometido aportar materias primas o herramientas para la obra», cuenta Abdel Karim.

Describe con emoción cómo, más allá de las contribuciones económicas, la campaña ha puesto de manifiesto algo que tiene más valor que el dinero: «el sentido de solidaridad y comunidad de la ciudad».

«El donante más joven ha sido un bebé de ocho meses que dejó caer un billete en la urna» cuenta, señalando a la gran caja adornada con fotografías de Mohanad, de los escombros de la casa de sus padres y una bandera palestina.

Dos jóvenes que pasaban por la plaza dan marcha atrás al ver la urna y se rascan los bolsillos para echar unas monedas.

«Es mi labor con esta familia y con Palestina dar algo. Mohanad murió defendiendo nuestra causa, esto es lo que yo puedo hacer», dice uno a Efe.

La figura de los ‘mártires’ (palabra que usan los palestinos para denominar a los muertos por Israel), es de gran importancia en la sociedad palestina que los considera «luchadores» contra la ocupación y por la independencia.

A escasos metros de la urna, una columna de boy scouts irrumpe en la plaza seguida por más de un centenar de personas que participan en un funeral ficticio que rinde homenaje a los 160 palestinos muertos desde el 1 de octubre al llevar a cabo ataques o presuntos ataques contra israelíes o en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

La marcha forma parte de la campaña «Un muerto, una vida», que intenta poner rostro a las cifras de fallecidos.

Hoy, los voluntarios harán entrega a la familia Al Halabi del dinero recaudado en la campaña, la primera en Ramala y que sigue el ejemplo de otras en Cisjordania y Jerusalén Este en el último mes para distintos atacantes abatidos por fuerzas israelíes.

Una de las primeras y de mayor éxito fue para la familia de Ibrahim Akari, del campo de refugiados de Shuafat (Jerusalén), que perdió su vivienda el 2 de diciembre, algo más de un año después de que Ibrahim atropellara deliberadamente a un grupo de personas en una estación de tranvía de la ciudad santa, matando a un soldado e hiriendo a más de una decena de personas.

Después, los vecinos de Nablus se volcaron en rehabilitar cuatro viviendas de parientes de los responsables de un tiroteo cerca de la colonia israelí de Itamar, en la que estos mataron a un matrimonio de colonos israelíes y que supuso el inicio de la actual ola de violencia, que ha tenido como víctimas mortales de más de un centenar de ataques a 22 israelíes, dos extranjeros y un palestino.

Con estas iniciativas, los palestinos dicen sentirse más amparados al saber que la comunidad toma partido por ellos ya que, a nivel político, el apoyo que reciben es reducido y las perspectivas para que la situación sobre el terreno mejore también.

«Participar en esta campaña me ha devuelto la esperanza en la situación. Puede que tardemos aún muchos años en lograrlo, pero sé que seremos libres porque nos mantenemos unidos por un mismo objetivo: nos importan los demás», dice Abdel Karim. EFE

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