miércoles 6, julio 2022
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El matrimonio de la gran prensa deportiva y la política con la FIFA-mafia

Columna “Pensamiento Crítico”

El largo desentendimiento del poder mediático acerca de la aciaga aunque sumergida situación vivida por el fútbol de mercado montado por la FIFA-Nostra desde la llegada a ella de los grandes capos Joao Havelange y Joseph Blatter, ha sucedido porque los prohombres ultra-poderosos que poseen y gestionan la gran prensa corporativa se hallan directa o indirectamente implicados en una misma trama tejida por esos dos personajes o “Dones” y sus segundones (al estilo de Eduardo Li, organizados a modo de “consiglieres” y “soldatis” según el clásico esquema de la mafia italiana) colocados en distintos puntos estratégicos del orbe futbolístico y del ambiente de los negocios corporativos de alta escala.

En ese juego en apariencia deportivo y competitivo se mueven grandes tronos y trofeos de una manera muy semejante a como sucede en la política de hoy día, organizada como un gran espectáculo cada vez más dominado por la corrupción y el crimen organizado de cuello blanco, en el cual reinan la avaricia, las artimañas, una creciente descomposición moral y un total atropello al orden jurídico-administrativo de los países. Igual lo vemos en el balompié luego de que, luego de medio siglo de dominio de tipo Vaticano por la FIFA-Nostra, se han afincado los negocios corporativos globalizados que han aportado su modelo de lucrar sin barreras al desarrollo de lo que aquí hemos llamado el “merca-fútbol” o fútbol de mercado.
Además de todo lo sucedido contra el deporte sano y limpio, no dudamos de que ese mundo mercantilizado del merca-fútbol, es un turbio diseño de juego-negocio que debe desterrarse; y de donde, como si fuera poco, como ya lo indicamos arriba, sale quebrantado el Estado de Derecho en cada una de las naciones y los gobiernos arrastrados por la vorágine de un mercafútbol dominado por un vasto sistema de corrupción institucionalizada y planificada a escala mundial y a la vez regional y local.

Mas, de nuevo, llama la atención y preocupa en sumo grado que el juego se montara, funcionara y que ahora prosiga sin que haya mediado castigo o tarjeta roja que lo detenga y corrija, lo cual explica por qué hasta hace poco todo en él transcurría y se reproducía en medio de la mayor impunidad de las impunidades.

En ese ir y venir del mar de la corrupción en la FIFA-Nostra y en sus sucursales regionales – como por ejemplo la Fedefútbol costarricense – el juego se ha jugado y se sigue jugando frente a nuestras narices dejando que los peores hechos pasen inadvertidos; por lo en él todos hemos sido cándidamente más que aficionados, unas atontadas marionetas, las víctimas propicias de todo un aparataje publicístico y de encubrimiento periodístico y político-mediático, sin parangón.

El encubridor mutismo se rompió pero “desde afuera”

No fue sino hasta que los norteamericanos y su gobierno, sienten lesionados sus intereses por pringosos casos de corrupción en la FIFA Nostra de Don Blatterone, que se deja al descubierto la engañifa de la que, como consumidores, también hemos sido víctimas y bajas a contar a granel, por millones, en el mayor ejército de incautos espectadores de la historia moderna en Oriente y Occidente, el Norte y el Sur, en fin “urbi et orbi”. ¡Un verdadero mundo de borregos!

Ahora sí se nos vuelve más claro que importante es que prosiga imperando la impunidad en ese Estado Vaticano autocrático, que controla los pases del balón de oro mundial mediante un sistema de filiales que operan como sumisos-Obispados nacionales controlados desde Suiza mediante una eficaz mezcla de sobornos y chantajes que comparten con políticos, barones deportivos de las federaciones y los clubes, y hasta con ciertos jugadores-ídolo y entrenadores famosos venerados por la hinchada. Y allí en medio se halla instalada la gran prensa corporativa, la que venera al balompié como lo que es: su mayor “becerro de oro”. Todos danzan, como fieles y fervientes devotos bajo las reglas, la justicia, los premios y las bendiciones repartidas desde la FIFA vaticana en Suiza.

Igual que en otras ocasiones, aunque nos sorprenda, parece que el caso provocador de la gran alharaca pasará rápido y de lejos.

Nos preguntamos entonces: ¿Será el asunto de la FIFA Nostra y su enjambre de fraudes otra historia sin pena ni gloria? ¿Será que estos y otros jugadores de la arena del fútbol continuarán cometiendo estos delitos frente a nosotros? ¿Será que la prensa no asumirá del todo una posición crítica y responsable frente a esta ola de denuncias sin seguimiento? ¿Será la afición, con un táctico alejamiento de las graderías, quien detenga con esta u otras formas de reproche el “juego sucio” de los políticos deportivos y sus secuaces (patrocinadores e industria mediática)?

A modo de colofón

Parece ser que seguirá sin respuesta la interrogante con la que iniciamos este diálogo: ¿cómo o quién detendrá esta ignominia? Aún están por descubrirse y saberse todos los alcances del FIFAgate – como algunos llaman al sonado escándalo protagonizado por los máximos dirigentes del fútbol mundial- así como del accionar delictivo del gran capo: don Blatterone y sus compinches; incluso aún está por desenmascararse la participación de nuestra Mini-FIFA (la Fedefútbol) y muchos de sus altos dirigentes en el tinglado del gran “Capo di tutti capi”.

La pregunta de rigor ahora es, si habrá forma de ponerle fin a toda esta degradación ética y moral, y sobre todo preguntar dónde queda el periodismo responsable, acucioso, investigativo a profundidad en medio de toda la trama, así como saber que harán en adelante los periodistas que dicen seguir la noticia y escarbar los hechos como “perros de traba”.

En definitiva: está por verse cuántos goles más permitirán la afición del mundo y la nacional que le marquen Don Blatterone y sus co-padrinos de confianza; y cuántas faltas más dejarán de “cantarle” los medios de comunicación al máximo ente deportivo mundial y al nuestro de Fedefútbol.

Pero sí debe irnos quedando muy claro en nuestra mente y nuestras emociones que nadie debe, por poderosas y bien fundamentadas razones de ética, sea periodística o comunitaria, seguirle ensalzando ni disimulando a los capos del deporte sus crápulas cometidas por debajo de las canchas y las graderías, en las mesas donde convergen y pactan el tamaño del piñatas a repartir, a costillas de la legítima pasión por el fútbol.

(*) José Luis Vega Carballo es Catedrático de Sociología Política de la UCR

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1 COMENTARIO

  1. Me declaro culpable. Mafiosa.Soy aficionada de la liga espanola y la inglesa.De los equipos locales hoy dia poco, aunque en su momento,asisti al estadio y jugue al «Totogol «.A nivel de FIFA los campeonatos mundiales,unen al mundo y llenan de fervor patriotico y alegrias a sus habitantes.
    Mi abuelo siempre decia que un buen negocio da para dos y si da para tres, mejor todavia.

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