sábado 13, agosto 2022
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Policías y narcos mataron y molieron restos de cinco jóvenes en México

Ciudad de México, 2 mar (Sputnik). – Cinco jóvenes secuestrados por policías y sicarios del crimen organizado, el 11 de enero pasado en el pueblo Tierra Blanca, Veracruz, sureste de México, fueron asesinados y sus cuerpos quemados, triturados y lanzados a un río, según la investigación federal difundida este martes.

La confesión de uno de los ocho agentes arrestados, análisis genéticos de restos óseos y ropas con sangre, encontrados en un rancho del poblado Tlalixcoyan, a unos 60 km de Tierra Blanca, permitió la identificación de los cuatro jóvenes con estudios universitarios desaparecidos, entre ellos una adolescente de 16 años.

Los restos «fueron quemados, posteriormente molidos, seguramente en un molino de caña y luego fueron tirados a un pequeño río que pasaba por ahí, estos restos se recogieron y se identificaron lo que corresponde a dos personas», dijo el subsecretario de DDHH de Gobernación (Interior, federal), Roberto Campa al noticiario de la cadena mexicana Televisa.

El policía municipal de Tierra Blanca arrestado, Rubén Pérez Andrade, confesó que los cinco jóvenes, que viajaban hacia su pueblo natal Playa Vicente desde el Puerto de Veracruz, en el Golfo de México, fueron interceptados cuando pararon en una gasolinera en Tierra Blanca, y luego asesinados en el Rancho El Limón, de Tlalixcoyan.

Pérez Andrade «estuvo presente en todos los momentos clave de la desaparición y destino de los jóvenes», dijo el alto funcionario federal sobre el crimen que tiene un modus operandi similar al caso de 43 estudiantes de la escuela rural de maestro de Ayotzinapa, desaparecidos en septiembre de 2014 tras un ataque de policías confabulados con narcos.

El policía confesó que informaron a su jefe de la detención, trasladaron a los jóvenes de la gasolinera a dos puntos donde los interrogaron y «finalmente está presente en el Rancho El Limón donde los vuelven a interrogar y donde los privan de la vida; y está presente en inicio del proceso de desaparición de los cuerpos», relató Campa.

LA CONFESIÓN DEL CRIMEN

El padre de uno de los jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca (400 km al sureste de Ciudad de México) conoció las declaraciones del policía: «narra todos los hechos; nombra a todas las personas que están detenidas, en qué participaron, dónde los entregan y pasa lo que no queríamos que pasara, nos los matan», dijo José Benítez al noticiario Radio Fórmula.

En su confesión ante el Ministerio Público, el policía «narra cómo participan ellos en ese evento, es testigo de que nos matan a los muchachos», dijo el padre de una de las víctimas, quien recibió la versión del Subsecretario de DDHH Campa.

Los restos de uno de los jóvenes han sido enviados a Argentina, para que el Equipo Argentino de Antropología Forense, que colabora en varios casos de desaparecidos en México, como Ayotzinapa, confirme el peritaje federal.

«Les parecieron sospechosos, al estar cinco jóvenes fuertes, juntos», según la investigación federal.

«La única manera de revertir esta situación, es romper la cadena de impunidad, el origen de esta situación es que los grupos delictivos, muchas veces en connivencia con corporaciones del Estado, están en la suposición de que desaparecer a sus víctimas significa desaparecer el delito», dijo Campa al diario la Jornada.

Entre los delitos de la pandilla de narcos y policías «manipulaban drogas, manejaban equipos empleados para alterar vehículos, almacenaje ilegal de hidrocarburos, así como otros ilícitos», indica los investigadores.

«Un tío de uno de los muchachos vio cuando policías en una camioneta detenía el auto en que viajaban, se paró a preguntar qué ocurría, y le dijeron que era un control de rutina, pero después vio que los llevaban detenidos en la camioneta, los siguió por unas callejuelas, tuvo miedo y decidió avisar», dijo el 9 de febrero pasado a Sputnik Nóvosti un familiar de los dos jóvenes identificados que fue la punta de la madeja.

En el Rancho El Limón han sido descubiertos restos fragmentados y calcinados de decenas de personas, dijo el familiar que pidió preservar su identidad por temor a represalias.

«¿De quién son esos restos?», se preguntó.

El petrolero estado de Veracruz es uno de los más violentos de México, y el más peligroso para periodistas: de los más de 26.000 desaparecidos desde 2007 en todo el país, ese estado acumula casi un millar, y centenares de restos siguen allí sin identificación. (Sputnik)

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