lunes 8, agosto 2022
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“Para juzgar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado”

Las sinrazones del señor Salazar relativas a la reelección del Dr. Henning Jensen a la Rectoría de la UCR

El señor Douglas Salazar Cortés publicó en el Diario Extra un artículo de opinión sobre sus razones para no apoyar la reelección del Dr. Henning Jensen Pennington el próximo 22 de abril. En los últimos años, don Douglas ha enviado diversos escritos a la Rectoría, al Consejo Universitario y a la Sede del Pacífico de la UCR, así como también al Consejo Nacional de Rectores (Conare), en los cuales ha manifestado su visión sobre el desarrollo que debería emprender nuestra benemérita Universidad en la región del Pacífico.

Las autoridades universitarias destinatarias de sus escritos han tomado nota de sus propuestas como la opinión de un ciudadano interesado, pero es claro que la UCR no está obligada a aceptarlas ni a abandonar sus propios procesos de planificación y evaluación de la oferta académica a cargo de las instancias competentes. Máxime si tales propuestas, por su orientación tecnocrática y mercantil, no son del todo congruentes con el modelo institucional que profesa la UCR.

Quizá por no haber encontrado la resonancia que esperaba el Sr. Salazar parece haber buscado alianzas en el sector político, a juzgar por la identidad de los argumentos y la forma entre su correspondencia y el oficio CP-EMD-254-2015 del 25 de noviembre del 2015 del despacho del diputado Otto Guevara, del Movimiento Libertario, dirigido al Consejo Universitario de la UCR, con la referencia “Denuncia de mal uso de fondos públicos en la Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica”, oficio que da la impresión de no haber sido enviado al destinatario mencionado ni haber pasado de ser un conato de iniciativa.

El Sr. Salazar hace gala de no poseer buena información sobre los asuntos de que se ocupa para decir que él, aunque no vote en las próximas elecciones universitarias, no reelegiría al actual Rector.

El señor Salazar alude a la posición de la UCR en algunos rankings internacionales en los últimos años, echando mano de tres de estos clasificadores. Los citados no son los únicos rankings que intentan medir las bondades de las instituciones de enseñanza superior, ni estos, sean cuales sean, permiten valorar integralmente la calidad de una universidad. Para ello haría falta comparar indicadores de muy diversa índole en áreas como la docencia, la investigación y la acción social, así como el bienestar estudiantil, la infraestructura y equipos, etc.

Los rankings internacionales no captan las diferencias esenciales, por ejemplo, entre la universidad anglosajona y la latinoamericana, cuya función como forjadora de ciudadanía y constructora de sociedad le otorga un estatus que trasciende el importante papel de la generación y transmisión de conocimiento. La UCR es la universidad centroamericana mejor posicionada en los rankings, lo cual nos alegra, pero no nos lleva a guiarnos por ellos.

El tema a discutir va mucho más allá de una evaluación de la gestión del Rector y de sus colaboradores inmediatos, pues atañe a la naturaleza y vocación de toda una institución, algo que involucra, para empezar, a toda la comunidad universitaria.

Debe mencionarse, en todo caso, que los rankings internacionales de universidades han sido sometidos a fuertes críticas conceptuales y metodológicas que no debemos desatender (véase por ejemplo el artículo de Felipe Martínez Rizo) y que las universidades latinoamericanas se han pronunciado con reservas sobre estos rankings (véase información respectiva).

La metáfora utilizada por el Sr. Salazar, comparando la universidad con un equipo deportivo y una empresa habla mucho de su concepción de universidad. Afortunadamente la elección de rector en la UCR se realiza mediante una consulta democrática de los miembros de la Asamblea Plebiscitaria de la institución y no por decisión de una persona o un pequeño grupo, como suele ser el caso en los ámbitos deportivo y empresarial. De todos es sabido el bien ganado prestigio que tiene la UCR entre la comunidad nacional y en el concierto de las universidades del mundo.

En cuanto a las acciones de la presente administración de la UCR en los dos casos que menciona el señor Salazar, la toma del edificio de Ciencias Sociales en el 2013 y de las radioemisoras de la UCR en el año 2015, aparece no solo una diferencia de enfoque, sino un problema de desinformación, veamos: la toma del edificio de Ciencias Sociales la realizó un grupo de estudiantes en apoyo a funcionarios en huelga por la finalización del Programa de Atención Integral en Salud y se dio en el momento en que autoridades universitarias y el Sindicato de Empleados de la Universidad de Costa Rica (Sindeu) se aprestaban a firmar el finiquito de la huelga. Los mismos dirigentes sindicales solicitaron a los manifestantes finalizar su acción, lo que ocurrió aproximadamente dos horas después sin generar ningún daño material a la edificación.

En el caso de la toma de las instalaciones de las radioemisoras de la UCR por un grupo de funcionarios universitarios, la Administración anunció desde un principio que sentaría responsabilidades y así se comunicó tanto a los funcionarios supuestamente involucrados en estos hechos, como a los dirigentes sindicales, para lo cual se planteó un recurso ante la Junta de Relaciones Laborales, instancia llamada a determinar lo ocurrido y a recomendar las sanciones respectivas, si correspondiera.

A su vez, la Administración reconoce el derecho legítimo a la protesta dentro del marco normativo y ha apoyado la apertura de un espacio en la Radio UCR para que el sindicato tenga su voz. De hecho desde el año 2013 la Rectoría ha organizado foros para analizar el fenómeno de la criminalización de la protesta social.

En lo referente a la Sede del Pacífico la UCR agradece los insumos de don Douglas, pero la apertura de carreras es una decisión colegiada que involucra a los máximos órganos de las unidades académicas, no al rector. Decir que la Sede del Pacífico abre carreras de forma antojadiza refleja un desconocimiento total de los procesos de nuestra institución.

Las carreras de la UCR son el producto del análisis y estudio de la realidad social, económica y cultural, y no solo del mercado. Seguiremos formando profesionales en todos los campos del saber, que contribuyan “al progreso de las ciencias, las artes, las humanidades y las tecnologías, reafirmando su interrelación y aplicándolas al conocimiento de la realidad costarricense y de la comunidad internacional”, tal y como lo dice nuestro Estatuto Orgánico.

La apertura de una promoción en Bibliotecología y la Enseñanza de la Literatura y el Castellano, rechazada por el señor Salazar, responde a una consulta que la Asamblea de Sede hizo al Ministerio de Educación Pública y a una investigación realizada por docentes de la Sede del Pacífico.

Es lamentable ver cómo algunas personas tratan de hacer creer que las únicas opciones válidas son aquellas que brinden amplios réditos económicos y que responder únicamente a las necesidades del mercado es la forma de obtener un desarrollo humano y social equilibrado.

La Sede del Pacífico de la UCR busca mejorar no solo el entorno económico de la provincia de Puntarenas, mediante carreras en los campos de la economía, administración e informática, sino también mejorar la calidad de vida de las y los puntarenenses por medio de proyectos de acción social e investigación, al impulsar la enseñanza de los saberes relacionados con la cultura, los idiomas y el arte.

En cuanto al supuesto desperdicio de recursos en la Sede, los datos hablan: la población estudiantil ha experimentado en los últimos cinco años un aumento del 67%; el 90% de esta población ha estudiado gracias a algún tipo de beca y, en el último año, se graduaron 145 nuevos profesionales que impactarán positivamente en la región y el país.

Los recursos invertidos por la Sede también permiten efectuar programas de acción social e investigación que, por no responder a las exigencias del mercado, siguiendo la lógica del Sr. Salazar deberían eliminarse; por ejemplo: el Programa de Adulto Mayor, la Etapa Básica de Música y el proyecto de Artes.

Las tribulaciones del señor Salazar nos motivan a seguir defendiendo nuestro modelo de universidad. De nuestra parte, estamos comprometidos a seguir construyendo más universidad.

Firman:

M.Sc. Roberto Salom Echeverría, vicerrector de Acción Social
Dr. Carlos Araya Leandro, vicerrector de Administración
Dr. Bernal Herrera Montero, vicerrector de Docencia
Dra. Alice Lorena Pérez Sánchez, vicerrectora de Investigación
M.Sc. Ruth De la Asunción Romero, vicerrectora de Vida Estudiantil
M.L. Marjorie Jiménez Castro, directora Sede del Pacífico
Lic. Ricardo Wing Argüello, director Sede del Caribe
Dr. Raziel Acevedo Álvarez, director, Sede de Guanacaste
Licda. Georgina Morera Quesada, coordinadora Recinto de Golfito
Dra. Annette Calvo Shadid, decana Facultad de Letras
Dr. José María Gutiérrez Gutiérrez, investigador Instituto Clodomiro Picado
Dr. Eval Araya Vega, asesor Rectoría
Dr. Daniel Flores Mora, Profesor Emérito Escuela de Psicología

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