domingo 25, septiembre 2022
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A manera de respuesta

Después de escuchar las declaraciones de Oscar Arias Sánchez en la que virtualmente es su inicio de campaña no declarada, de absoluto y total corte neoliberal, pontificando como el máximo gurú de esa corriente en nuestro país y con el deseo de embaucar nuevamente a los ciudadanos ignorantes, que son la mayoría, es necesario efectuar algunas reflexiones. Las tergiversaciones y las mentiras expresadas son tan evidentes que no cuesta mucho exponerlas.

Deberíamos iniciarnos diciendo que la mentira fundamental de la economía política que se maneja en nuestro país es hacernos creer que debemos elegir entre sus opciones, neoliberalismo o keynesianismo, cuando ambas alternativas tienen fecha de caducidad. Su mensaje está teñido con la idea de que es imposible encontrar una salida nuestra que conserve lo mejor del Estado del Bienestar y el aprovechamiento de mercados competitivos que pudieran existir en nuestra economía nacional.

Recordar, en segundo lugar, que a nivel de todo el orbe sufrimos la consecuencia de un tifón neoliberal que se está tragando a la riqueza mundial. Las consecuencias del contagio de la crisis económica global producida por la depredación económica y ambiental no se han dejado esperar. Parece que la «nueva economía» (la neoliberal) de que tanto se habla sólo tiene como resultado la acumulación y no la redistribución, por lo que no existe la reinversión, solo las absorciones corporativas, lo cual tiende a reducir el volumen de negocios. La paralización de la economía.

A esto es a lo que nos quiere volver a llevar el señor Arias y sus declaraciones no muestran la menor duda de ello.

El argumento central del discurso NEOLIBERAL podría resumirse así: «Cuanto mayor es el grado de libertad económica en un país, mayor es la oportunidad del mismo de conseguir más prosperidad, un crecimiento más rápido, un nivel de vida más alto, etc. Esa libertad económica la ejercemos, sin intervención externa alguna, en nuestras decisiones de inversión, ahorro y consumo. Hemos desarrollado cierto tipo de capitalismo en nuestra parte del mundo donde tenemos libertad de poseer, competir y comerciar sin intervención gubernamental.” Sin embargo, la realidad es completamente otra, a pesar de que algunos ingenuos (que no faltan para alegrar el paisaje) aseguren que los logros obtenidos por Costa Rica en los últimos años se deben a la aplicación de medidas neoliberales. A lo que habría que responderles que los logros han sido para los que concentran la riqueza, porque la pobreza y la exclusión aumentaron.

Lo que no se nos debe pasar por alto es la confusión del pensamiento económico por Economía. Si tenemos clara tal distinción, nos damos cuenta de que las máximas centrales del neoliberalismo obedecen a una doctrina determinada del pensamiento económico, a la doctrina ultra liberal, más que a la Economía en sí misma. O sea, el planteamiento neoliberal introduce una filosofía propia de la organización económica: aquélla en la que cualquier intervención pública en los mercados, por mínima que sea, se presume como una fuente de ineficiencia. Puesto que son los mercados, se dice, mediante el mecanismo de precios los que organizan la correcta distribución de los recursos escasos para satisfacer las necesidades del ser humano. Pero este planteamiento omite partes de verdad que no sólo son cruciales para entender su naturaleza doctrinal, sino que invalidan absolutamente todos sus argumentos.

Los últimos 200 años de investigación económica han probado que la teoría de los mercados asignadores eficientes, o teoría de la “mano invisible”, sólo se cumple cuando los mercados son “perfectos”, y que ello está muy lejos de lograrse. ¡Cosa que también olvida la corriente neoliberal!

Basta con señalar que los participantes en los mercados NO se comportan de manera económica racional en la mayoría de las ocasiones. En lugar de eso, desarrollan comportamientos estratégicos orientados al largo plazo, y por tanto, lo que buscan es el logro de posiciones de dominio de mercado impidiendo la consecución de equilibrios competitivos. Estos comportamientos generan estructuras de mercado no competitivas tales como el monopolio, duopolio, oligopolio y la competencia monopolística. Más aún, los avances de la psicología, la psicología social y la neurobiología en los últimos 50 años han demostrado que los seres humanos no somos racionales en el sentido maximizador y omnisciente del concepto; al contrario, somos limitadamente racionales, satisfactores más bien, y nos equivocamos sistemáticamente al percibir, evaluar, diagnosticar y emitir juicios.

La realidad, es que el poder se ha convertido en “moneda de cambio”; y la política, como expresión del juego de poder, en el criterio que rige nuestro mundo. Por ello es que la teoría de “los mercados” falla estrepitosamente, y cada vez más al tratar de explicar nuestro mundo y anticipar nuestro futuro, porque el poder la desarticula e invalida.

Sin embargo, aún refutada la doctrina económica liberal como expresión extrema y salvaje de un modo de organización económica, el capitalismo, el problema no se soluciona sino que aparece mayor. Un sistema económico como el capitalista, basado en el crecimiento y la acumulación, lo ha hecho hasta ahora fácilmente gracias a la energía barata y al expolio de unos recursos naturales abundantes.

Existen ciertos mitos de las políticas neoliberales, sobre todo con relación a la actividad financiera, (que no son postulados científicos), los cuales se encuentran detrás de las expresiones del señor Arias Sánchez, y que se podrían expresar de la siguiente forma.

  1. Los mercados financieros son eficientes. FALSO.  Han necesitado de la ayuda del Estado para no colapsar. Se podrá ayudar a su eficiencia cuando se apliquen medidas de control que eviten la indecente especulación existente.
  2. Los mercados financieros favorecen el crecimiento económico. FALSO.  Actualmente, las empresas sólo buscan financiar a los mercados, cuando debería ser al revés.
  3. Los mercados son buenos jueces de la solvencia de los Estados. FALSO.  La evaluación financiera no es neutra: afecta al objeto medido, compromete y construye el futuro que ella imagina.
  4. Hay que reducir los gastos para reducir la deuda pública. FALSO. No necesariamente. Si la reducción de los déficits compromete la actividad económica la deuda aumentará aún más.
  5. La deuda pública traslada el precio de nuestros excesos a nuestros nietos. FALSO. Con el dinero ahorrado de sus impuestos los ricos han podido adquirir títulos (portadores de interés) de la deuda pública emitida para financiar los déficits públicos provocados por las reducciones de los impuestos.
  6. Hay que tranquilizar a los mercados financieros para poder financiar la deuda pública. FALSO. Se trata de someter a los Estados, que se supone que son por naturaleza demasiado dispendiosos, a la disciplina de los mercados financieros, que se supone que son eficientes y omniscientes por naturaleza, lo cual ya sabeos que no es así.

La difusión a gran escala de una determinada ideología (como la neoliberal) sólo es factible si se cuenta para ello con un eficiente grupo de intelectuales orgánicos dispuestos a asumir esta tarea y con los medios y el apoyo necesario para ello. Y esto es precisamente lo que anda buscando el señor Arias Sánchez. Sostener las falacias mil veces comprobadas en las mentiras del neoliberalismo apoyándose en lo que se conoce como intelectuales orgánicos.

Es paradójico observar cómo el concepto de «intelectual orgánico», creación de Antonio Gramsci, uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano, parece mucho mejor asimilado y aplicado en la práctica no precisamente por ningún sector de la izquierda política, sino por la derecha neoliberal más rancia y ultraconservadora, que tiene en nómina a un importante séquito de intelectuales y políticos connotados. Y dentro de esos llamados intelectuales se encuentran figuras tan turbias como Aznar, Arias, y muchos más.

Los intelectuales orgánicos neocón cuentan además con un altavoz mediático muy potente en prensa, radio y televisión, aunque tal vez este no sea el factor decisivo que explique su gran capacidad de influencia. Si bien es cierto que sin el apoyo de grandes medios de comunicación de masas su mensaje nunca llegaría a la opinión pública, sería bastante ingenuo pensar que la clave de su éxito se basa simplemente en el bombardeo diario de información de tinte neoliberal a través de estos medios. Sin embargo vemos de qué manera nuestros medios de comunicación masiva, impresionables como son por figurones de cualquier talla, le dan bombo y seguimiento a cualquier cosa que exprese este pontífice máximo del neoliberalismo criollo.

Lo importante no es esta sobreabundancia de plataformas de expresión, sino la peculiar utilización que estos intelectuales hacen de las mismas. La táctica es tan aterradoramente simple como efectiva: se trata de imponer en la agenda mediática los temas que más interesan a las tesis defendidas (y abordados siempre desde la misma e interesada óptica, proscribiendo otras visiones o matices); en el caso de que haya que enfrentarse a temas incómodos que no puedan aportar rentabilidad alguna a la causa, la consigna es hablar lo menos posible de ellos y si es posible negar su existencia.

La gran mentira neocón del señor Arias, y tal vez la más dañina para los intereses de la inmensa mayoría de los ciudadanos, es la defensa de los supuestos beneficios sociales del liberalismo radical. Se miren como se miren, los acentuados procesos de desregulación y liberalización de los últimos años no han traído nada más que un aumento de las desigualdades, de la precariedad laboral y del peligro siempre latente de recesión económica.

Es preciso recordar que la libre circulación de capital financiero a nivel internacional, fomentada a través de las grandes instituciones rectoras de la economía mundial, como la OMC o el FMI, no ha supuesto un paliativo a la cada vez más importante brecha entre los países desarrollados y el Tercer Mundo. Además, la falta de control de las finanzas es el caldo de cultivo ideal para las burbujas especulativas, que siempre acaban explotando y produciendo terribles daños a los sectores más débiles. Cierto es que mientras explota o no explota, el gran capital hace caja y los más intrépidos se enriquecen; pero es indudable que todo proceso especulativo tiene fecha de caducidad, y su final siempre es trágico.

Pero la escasa bondad de las medidas liberalizadoras también ha quedado patente en relación al mercado laboral. Es evidente que la desregulación que se ha producido en nuestro país también en este campo en la última década no ha aumentado el bienestar material de los trabajadores.  El problema es que la fe en el liberalismo es un virus ya muy extendido y con demasiada prensa (entre comillas).

Este es el último éxito de los intelectuales orgánicos neocón, que han sido capaces de convencer incluso a las fuerzas progresistas. Las fuerzas progresistas de este país tienen que asumir cuanto antes y de forma sincera un verdadero compromiso con lo que representan, que es la antítesis del modelo neoliberal. Los derechos de los ciudadanos y el desmembramiento del estado del bienestar son conceptos incompatibles por naturaleza. Si la izquierda se empeña en hablar como los intelectuales neocón y en defender como ellos la desregulación de la economía y la flexibilización del mercado laboral, sin duda las clases trabajadoras y populares también van a desregularizar y flexibilizar su voto, como ya lo hicieron en las elecciones pasadas.

Detrás de todo lo expuesto se encuentra, en consecuencia, un peligro inminente para nuestro país, pues si la masa ignorante e impresionable se deja convencer por los mensajes de este triste señor, las consecuencias a futuro serán desastrosas para el mismo pueblo. Porque los ricos se harán aún más ricos mientras crece la pobreza. La concentración y la desigualdad serán las monedas corrientes en nuestro país.

Debemos erradicar para siempre a los plutócratas convertidos en políticos mesiánicos.

(*) Alfonso J. Palacios Echeverría

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6 COMENTARIOS

  1. En la campaña política para el periodo ilegal de oscar arias, el tipo nunca se presentó a los debates. O sea, es un cobarde. Me gustaría verlo en un debate solo contra José María Villalta Florez-Estrada para que le dé por todo el hocico al señor orejas como lo hizo contra la vedette de otto guevara en las pasadas elecciones.

  2. Excelente artículo, cargado de muchas verdades. Y lo vuelvo a repetir Oscar Arias, ha sido de lo más nefasto para Costa Rica; sus mentiras y artimañas para impulsar «el neoliberalismo», tienen al «ICE» y «CCSS» entre otras razones, al borde de la quiebra,

    • El ICE y la Caja estan al borde de la quiebra ,dice usted,por la cantidad de empleados contratados.Eso no es neoliberalismo del todo.

  3. Flora Maria y quién cree Ud que ha estado detrás de esa gran cantidad de contrataciones?? Cuál cree que ha sido el objetivo. Uno de los mayores traidores de nuestro país es esa nefasta criatura

  4. Permitame refrescarle la memoria Sra: Flora María, si es su verdadero nombre, una de las estratégias del neoliberalismo para quebrar estas dos instituciones, fué precisamente incorporar empleados innecesarios en dichas instituciones, recuerda usted al Sr: DORIAN, que metió a la «CCSS» 10.000 empleados administrativos que no hacían falta, y luego el ineficiente quiso meter 5.000 empleados al «ICE», pero apenas pudo meter 3.000 empleados antes de ser sacado de dicha institución. Eso solo es un pequeña parte de las estratégias; podría mencionarle muchas más. Pero parece que usted no ha entendido bien lo que menciona Don Alfonso en este artículo, o quiere ignorarlo. Que tenga buen día.

  5. Gracias don Alfonso, estos articulos son catedras abiertas para los que no podemos ahondar en los temas economicos como usted lo hace. Estoy muy de acuerdo con sus planteamientos, me preocupa el futuro del pais, la desaparicion de la clase media, el aumento de la pobreza que favorece el clientelismo politico, la concentracion del dinero en unos pocos, gracias al neoliberalismo economico.

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