jueves 29, septiembre 2022
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La entrada de Lula en el Gobierno seguirá una semana más en un limbo jurídico

Río de Janeiro (Brasil), 19 nov (Sputnik). – El nombramiento del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva como ministro de la Casa Civil de Brasil –una especie de primer ministro, la mano derecha de la presidenta Dilma Rousseff– seguirá una semana más en un limbo jurídico, a falta de una decisión definitiva del Tribunal Supremo Federal (STF).

La semana pasada hubo un alud de medidas judiciales provisionales intentando bloquear el nombramiento alegando que Lula no podía tomar posesión del cargo porque Rousseff estaba intentando protegerle de las investigaciones de la Operación Lava Jato, ya que al convertirse en ministro Lula solo podría ser investigado por el Supremo.

El viernes, el magistrado del Supremo Gilmar Mendes puso fin a la guerra de decisiones judiciales a favor y en contra de que Lula fuera ministro y decretó que por el momento no accedería al cargo y que seguiría bajo el ámbito de las investigaciones del juez Sérgio Moro, de la Justicia ordinaria.

Esa decisión pesaba hasta que el Supremo tomara una decisión definitiva en plenario, lo que debería suceder esta semana, pero que finalmente no será así porque los magistrados no se reunirán debido a los festivos de Semana Santa.

Se prevé que la próxima reunión del plenario sea el 30 de marzo.

Así pues el Gobierno intenta ahora que el magistrado Teori Zavascki tome una decisión individual –provisional, igual que la de Mendes– para que Lula pueda acceder al cargo y empezar a trabajar como ministro hasta que se zanje la confusión dentro de diez días.

Mientras tanto Lula sigue bajo la órbita de la justicia ordinaria y de las investigaciones del juez Moro; el fuero privilegiado que le da el ministerio todavía no se ha hecho efectivo, así que podría ser detenido por la Policía Federal en caso de que Moro viera indicios de delito en sus implicaciones en la trama corrupta de Petrobras.

Por su parte, el Gobierno tiene prisa para que Lula empiece a trabajar en la articulación política y reconstruya los puentes con los aliados de Rousseff, especialmente con el Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), que tiene la llave del ‘impeachment’ (moción de censura) y es básico para la gobernabilidad del país.

La cúpula nacional del PMBD se reunirá el 29 de marzo para decidir si rompe definitivamente con el Gobierno, una opción que parece cada vez más cercana, sobre todo después de la divulgación de las grabaciones entre Lula y Rousseff, que dan a entender que el ministerio sería un blindaje para proteger al expresidente de la Justicia.

Así pues, Lula tan solo tiene diez días para calmar los ánimos en el PMDB; fuentes del Gobierno ya han anunciado que a principios de esta semana el ex presidente se reunirá con los principales líderes del partido, como el vicepresidente Michel Temer, el presidente del Senado, Renan Calheiros; e incluso con el presidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, enemigo declarado de Rousseff y principal artífice del proceso de ‘impeachment’. (Sputnik)

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