lunes 26, septiembre 2022
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Una opinión, sobre el terror

La crueldad es uno de los más antiguos goces de la humanidad.”  Nietzsche

Realmente no le encuentro sentido a mantener esperanzas en una especie que, siendo una de las últimas en aparecer sobre este planeta, siempre ha sido, desde su aparición, enemiga de las otras especies y de sí misma.  Una especie destructiva por naturaleza, que, en un siglo, que es apenas un pestañeo en los millones de años de existencia planetaria, le hizo un hueco a la capa de ozono, no es una especie en la cual depositar muchas esperanzas.

Esta especie, el homo sapiens, realmente está sumergida en la peor de las tragedias y de las comedias, pues sueña siempre y se masturba hasta el colapso, con alcanzar el amor, la verdad, la libertad, la justicia…, que la realidad de la existencia de esta especie, en sus pocos años planetarios, siempre ha sido su negativa total y absoluta.  Como decía Fourier, esta especie se pasa predicando y pregonando, lo que en realidad detesta y aborrece.  Por eso creo que la gente que abiertamente se pronuncia por el mal llamado “neoliberalismo”, que solo es una versión posmodernista del liberalismo maltusiano, son quienes responden a las verdaderas intenciones de esta especie, a su naturaleza.  Un asesino que entra a una escuela a matar a todos los niños y las niñas que pueda, antes de matarse él mismo, es más el verdadero prototipo de esta especie, que un Buda, un Jesús, un Gandhi, un Asís, un Tolstoi, y las estadísticas no mienten al respecto.  No en vano, nos pasamos recordando, las matanzas de nuestros antepasados en taparrabos, las guerras históricas con las banderas de las religiones, la conquista salvaje de América, de África, de Asia, el nazismo, el estalinismo, el maoísmo, las guerras de todos los imperios, todas las gestas de autodestrucción de esta especie violenta y despreciable.  Lo ocurrido en la antigua Yugoslavia es el verdadero rostro de esta especie y no las postalitas de los santos y de las santas que nos venden las religiones de todo tipo.  El esclavismo, es decir, el asesinato organizado como sociedad, no ha sido un episodio de esta especie, ha sido su conformación societaria permanente.  La realidad es Francisco Madero, el sueño es Emiliano Zapata, asesinado por la “revolución” triunfante.  La realidad es George Bush, el sueño es Martin Luther King.  La realidad es que las religiones y las ideas políticas socialistas, son una manera de encubrir y endulzar nuestra triste realidad de verdugos y de víctimas.  Una especie que convirtió la sexualidad en un instrumento de violencia y de dominación, una especie cuyo único credo verdadero fue el dominio y la destrucción de la naturaleza, una especie que, para su sobrevivencia y predominio planetario justificó cualquier crimen, no creo que merezca un solo pensamiento de piedad.  La realidad, en la hermosa tierra de los lagos, es Somoza, Ortega, Alemán; el sueño es Sandino y fue asesinado hace muchos años.  ¿Por qué les cayó tan mal la película Apocalipto, por demasiado realista?   Como bien dice Eric Fromm, Hitler no es ningún loco, es solo un ser humano común y corriente, frustrado y solitario, al que se le dio un poder excesivo.  ¡Ah, pero ni mencionar al señor Fromm, ya no se usa, no se estila, no es la moda!  Y menos a Nietzsche, que al decir de los ideólogos del racionalismo y de la razón, ni siquiera es filósofo, solo es un desdichado poeta.  Claro, no podía ser de otra manera, el poeta o la poetisa, son la peor excrecencia de esta especie, porque nos muestra las posibilidades no criminales de la misma.  ¿Quién lee poesía hoy?  Solo unos cuantos locos y locas, una minoría absoluta.  Para la gran mayoría, para la aplastante mayoría,   la poesía es solo un triste oficio de vagabundos(as) y mariguanos(as).  La realidad es Mussolini, Franco, Batista, Trujillo, Pérez Jiménez, Pinochet, Strossner, Videla, Pol Pot, Idi Amin, y tantos otros; el sueño es un señor bajito, nacido en un territorio denominado Italia, que se llamó Errico Malatesta y que creyó en la anarquía.  La realidad es la historia del homo sapiens, cargada de violencia e injusticia, desde el principio hasta hoy, el sueño es el “corto verano de la anarquía”.

La realidad es que el imperio yanqui siempre tendrá el mejor ejército del planeta, pues, ¿en qué país del mundo hay mayor cantidad de sicópatas, sociópatas, de asesinos en serie?   Por eso siempre necesitan las guerras, para que no haya tantas matanzas en sus escuelas, colegios, universidades, ciudades, fábricas y demás.

El problema, creo, consiste en que los “ideales” de la humanidad son un invento para consolarnos de nuestra propia incapacidad de humanizarnos, seguimos siendo unos puñeteros animales, unas bestias cualesquiera, que desde que nacemos queremos que a nuestro “prójimo” se lo trague la tierra, lo atropelle un carro, le caiga la casa encima en un sismo, se lo lleve el diablo aunque sepamos que ese no existe, que solo es un reflejo de nuestra conciencia.  La libertad, el amor, la justicia, la solidaridad, la verdad, no las conocemos, excepto como episodios momentáneos en la historia del homo sapiens, y como anécdotas perdidas en la vida de cualquier persona.  Hemos querido eternizar “ideales” que no corresponden con nuestra naturaleza bestial.  Por ejemplo, un individuo que, dice él, ser partidario del cambio social, ante una opinión que no comparte, su reacción es: “esa opinión es de un viejo agüevado, mejor haga pipí y se va a dormir”.   ¿Qué haría semejante individuo si tuviera un poquito de poder?  Pues enviar al paredón al viejito y a todos y todas las que opinen como él, como sucedió con muchos en La Cabaña, de una isla tropical cuyo nombre no quiero acordarme.  Un individuo tal, con tales reacciones, ¿puede crear una sociedad diferente a la actual?   ¡Qué tanto discurso de Che Guevara sobre la sensibilidad social que debe poseer el revolucionario y el hombre nuevo, si sus dizque seguidores solo piensan en fusilar a quienes no piensan como ellos, real o metafóricamente!  Y, por favor, basta de ídolos de barro, que el Che nunca fue ninguna perfección de lo humano.

(*) Julián Arenales, Cabo Vela, Santa Cruz, Guanacaste

Fragmento de mi libro inédito y eterno.

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2 COMENTARIOS

  1. Lo felicito don Julian, lo que reporta su libro, es una realidad. Pero pienso que existen otros enfoques que pueden explicar ese comportamiento humano.

  2. todo lo que dice aquí es verdad, pero no dice la contraparte y entonces dan ganas de suicidarse y no creo que sea la mejor idea. La contraparte es lo que Usted menciona de los sueños que asesinaron los de la realidad, y esos hacen la diferencia. Si perdemos la esperanza sería mejor organizar un suicidio colectivo de toda la humanidad, no podemos jamás perder la esperanza, aunque sea para consolarme tengo la idea de que es posible un mundo mejor…..ojalá!!! muchas gracias por su artículo!! a mí me encanta la poesía y Fromm y Nietzsche y los demás!!!! Buda Jesús Bahaullah etc!!!!!!!!!!

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