sábado 4, diciembre 2021
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«Panama Papers»: Un claro tinte amarillo y un fondo obscuro

La libre circulación de capitales en la que se asienta la última globalización financiera ha incrementado las dificultades para la financiación interna de los estados especialmente por la competencia fiscal generada por la eclosión de los paraísos fiscales, auténticos agujeros negros del sistema financiero internacional.

La aparición de los paraísos fiscales es tan antigua como la propia fiscalidad y su desarrollo ha ido en paralelo con la expansión del comercio y las mayores posibilidades para una libre circulación de capitales. Su objetivo ha sido siempre el mismo: favorecer la elusión (en ocasiones, evasión fiscal) y la opacidad financiera. Las crecientes necesidades de recursos de los estados nacionales para enfrentar las exigencias del estado del bienestar, devenido como un instrumento colectivo de prestación de servicios para mejorar la seguridad y la calidad de vida de sus nacionales, impulsó el desarrollo de la fiscalidad extraterritorial (Offsohre) distorsionando la recaudación de ingresos públicos y su distribución, lo que limita las posibilidades mismas de sostenimiento de las políticas públicas al tiempo que la exacerbada competencia fiscal entre los estados se traduce en ventajas para las rentas internas más móviles (las de capital y las empresariales) y facilidades para atraer ahorro e inversión.

En respuesta, ni los estados ni los organismos internacionales han tenido una posición suficientemente activa aunque, tras las crisis de 2007 algo parece estar cambiando.

El escándalo mundial ocasionado por los Panamá Papers no deja de tener ribetes medio sospechosos, por decir lo menos. Son muchas las dudas que genera la publicación parcial de las conclusiones a que llegaron el periódico alemán y la asociación de periodistas involucrados en el estudio de los documentos hackeados (acto ilegal) al bufete panameño especializado en la constitución de empresas offshore para el depósito de fortunas personales o empresariales en paraísos fiscales.

En primer lugar debo aclarar que la evasión fiscal realizada por individuos o empresas, mediante cualquier mecanismo, es un delito debidamente cualificado en la ley de muchos países, pero además es también un acto que atenta contra la paz social y el desarrollo del país en donde, individuos o empresas, cometen este delito.

El elevado nivel de la evasión tributaria y fiscal es algo que ha venido preocupando a países desarrollados, como aquellos en vías de desarrollo, dificultando la aplicación de una política fiscal efectiva y coherente, de ahí el interés de reducir dichos niveles. Se vienen haciendo ingentes esfuerzos en procurar de encausar a aquellos contribuyentes que no cumplen en debida forma con sus obligaciones fiscales frente al Estado, lo mismo que quienes debiendo tributar nunca lo han hecho.

Pues bien, nadie duda que la persecución de evasores sea un acto plausible, necesario, justo e indispensable, si queremos que los Estados cumplan con sus obligaciones. Para ello necesitan dinero y quienes le escamotean lo que por ley deberían pagar, curiosamente, son los mismos que le exigen al Estado mayor eficiencia, desregulación, y hasta protección frente a la competencia.

Pero el escándalo generado tiene algunos puntos débiles que es necesario señalar.

En primer lugar, se oculta la fuente argumentando que correría peligro si se conociera de dónde provino la información y la manera como se obtuvo. Ello nos permite de inmediato concluir dos cosas, al menos. La primera, que los documentos de obtuvieron de manera ilícita, y que no se desea se conozca quién o qué organización realizó el hackeo. La segunda, que se presta para poner en duda la veracidad o al menos el peligro de edición de los documentos. Es un principio generalmente aceptado que, tanto en la investigación como en el derecho, la autenticidad y veracidad de la fuente es un requisito indispensable para la veracidad de las conclusiones.

En segundo lugar, se tiene como premisa indiscutible el que todas las personas o empresas allí listadas cometieron actos ilícitos. No dudamos que muchos clasificarían en ello, pero también que se confunden los tipos de empresas creadas y las fuentes y destinos de los fondos. Sobre este tema ya se han publicado artículos y editoriales sesudos, que diferencian unas de las otras.

En tercer lugar, la utilización del escándalo para poder involucrar el presidente de la Federación Rusa. Vladimir Putin, quien no aparece en la lista pero que los periódicos europeos y norteamericanos colocan en los titulares de la noticia, señala claramente que existe un fondo obscuro en todo ello. Para nadie es un misterio que a norteamericanos y europeos preocupa enormemente el prestigio obtenido por Rusia y Putin en los últimos años, y la forma en que dicho país, bajo su conducción, está volviendo a ser la potencia mundial, al menos militarmente, que podría aportar el contrapeso que le quite a los Estados Unidos y sus socios Europeos la hegemonía en el occidente.

En cuarto lugar, parece sumamente extraño y sospechoso que no aparezcan en todo este tinglado escandalosos personas o empresas norteamericanas, sobre todo cuando se está llevando a cabo la campaña política en ese país. Todo se dirige hacia latinoamericanos, europeos asiáticos y del medio oriente. Ya esto sería un elemento descalificatorio, o al menos para no considerar la información suministrada como completa, sino todo lo contrario, amañada, parcializada, en otras palabras, desinformación.

En quinto lugar, todo parece indicar un ataque indirecto hacia el Centro Financiero Internacional de Panamá, cuando sabemos ciertamente que existen cientos de paraísos fiscales regados por todo el mundo, lo cual agrega un nuevo elemento de sospecha. Y no es que creamos que los panameños sean angelitos de manos impolutas. Sabemos perfectamente que ese país se ha prestado desde hace decenios para el lavado del dinero más sucio de todos, el del narcotráfico.

Todo lo anterior y muchas cosas más que podríamos señalar, hacen que el escándalo tenga dos elementos clarísimos. Un tinte amarillo, de periodismo amarillista, y un fondo obscuro, de intenciones ocultas que, basándose en un  deseo noble y oportuno cual es el de perseguir a los evasores fiscales en todo el mundo, presenta un panorama a medias, claramente intencionado hacia otros propósitos y por ello poco creíble.

Pero para entender lo anterior debemos recordar algunas ideas antes expresadas, relacionadas con el fenómeno de la evasión y la elusión fiscal, los paraísos fiscales y la utilización de los variados mecanismos financieros existentes. De igual forma, el efecto que todo ello tiene en el desarrollo de un país como el  nuestro.

Cada vez son más las voces que apuntan la mirada hacia los ingresos fiscales como factor fundamental en la financiación pública y que instan a desviar la atención, focalizada en la reducción del gasto, para centrarla en el incremento de los ingresos. Y es que el contexto de crisis financiera internacional y la crisis fiscal nacional se han puesto de relieve las consecuencias de la evasión y la elusión fiscal.

«¡Reducción, disminución, recortes del gasto público!». Esta secuencia se ha presentado como la única vía posible para luchar contra la crisis. El combate contra el déficit y la deuda pública y la insostenibilidad del modelo social han sido argumentos elevados a dogma político.

Sin embargo, una recopilación de lo acontecido este año en el panorama internacional y europeo, y luego este escándalo amarillo obscuro,  alienta a afirmar que, finalmente, el debate sobre la otra cara de la política tributaria ha irrumpido para quedarse. Cada vez son más las voces que apuntan la mirada hacia los ingresos fiscales como factor fundamental en la financiación pública y que instan a desviar la atención, focalizada en la reducción del gasto, para centrarla en el incremento de los ingresos.

El impacto de la evasión fiscal sobre los países en desarrollo (como el nuestro) es dramático, ya que su economía depende en gran medida de los impuestos que pagan las empresas transnacionales que en ellos operan.

Según la organización Global Financial Integrity,  la fuga ilícita de capitales privados, no declarados ante las autoridades y por los cuales no se paga impuesto alguno en los países en desarrollo, oscila alrededor de 1 trillón de dólares anuales.  Alrededor del 60% de esta magnitud se debe a multinacionales que evaden beneficios mediante prácticas de ingeniería financiera abusiva con el fin de evitar pagar sus impuestos.

En efecto, las empresas multinacionales tienen diversas posibilidades para estructurar sus actividades y negocios con el objeto de eludir dichos impuestos. Para ello, emplean varias estrategias fiscales legales e ilegales. Evasión impositiva implica evadir impuestos por medios ilegales; la elusión impositiva supone el uso legal de las ambigüedades e imprecisiones de la regulación fiscal en beneficio propio, con el objeto de reducir el importe gravable y a través de medios que se encuentran dentro la ley.

Una parte de las transacciones financieras globales pasa por los paraísos fiscales (en inglés “tax haven” literalmente refugio fiscal) y rodea las regulaciones nacionales de manera que cabría incluso hablar de paraísos financieros porque se trata de actividad financiera offshore de personas o entidades no residentes a quienes se les otorgan privilegios económicos para atraerlos.

El calificativo offshore es de origen inglés y su traducción literal significa “fuera de la costa”. En el ámbito financiero expresa la idea de extraterritorialidad de la actividad financiera de individuos o empresas realizada por tanto en territorios o países donde no son residentes y que por esa razón se les conceden ventajas fiscales y legales en tales lugares.

Puede tratarse también de otro tipo de negocios (inversión inmobiliaria, seguros, trusts (tipo de relación fiduciaria originaria de Inglaterra-, fundaciones de interés privado,etc.) realizados fuera de la jurisdicción de residencia.

Los paraísos fiscales siempre han tenido el mismo objetivo: favorecer la elusión (en ocasiones, evasión fiscal) y la opacidad financiera. Al respecto, cuando se habla de elusión fiscal se hace referencia a los comportamientos de los contribuyentes dirigidos a minimizar sus impuestos o el retraso de su pago aprovechando mecanismos y estrategias legales, lo que es sinónimo de optimización, mientras que si recurre a vías ilegales o se desfigura la verdadera magnitud de sus operaciones, la elusión transgrede la legalidad y se transforma en evasión que es sinónimo de fraude.

La opacidad financiera por su parte se refiere al secreto en torno a las finanzas internacionales o, en otros términos, a la falta de transparencia en los mercados de capital. Implica garantizar el anonimato de los propietarios del capital, en algunos casos con ausencia de relación entre las partes vinculadas a través de órdenes a intermediarios (broker) sobre unas transacciones de las que puede desconocerse su estructura y composición. Se actúa dentro de un sistema cuyos mecanismos impiden conocer el destino final de las operaciones, esto es, donde van los recursos de capital provenientes ya sea del sector privado o público.

Recuérdese que la opacidad también se relaciona con la existencia de flujos ilícitos provenientes dela corrupción del poder o de los órganos reguladores (sobornos, fraudes, trato de favor,…), dela transgresión de las normas (fiscales, contables, monetarias, registrales, comerciales o de contratación, entre otras), o directamente de la economía ilícita (tráfico de drogas, armas, prostitución, actividades mafiosas, crimen organizado, terrorismo…).

En este sentido, señalar que una actividad fiscal y financiera asociada a los paraísos es el lavado de activos que intenta transformar en legales recursos provenientes de las actividades ilícitas.

El blanqueo constituye el punto neurálgico de la economía ilegal que permite su engarce con la economía legal gracias a la utilización de redes de entramados financieros que incorporan los recursos blanqueados a los cauces ordinarios de producción, comercio o financiación.

Después de estas reflexiones, creo yo, deberíamos tomar con pinzas lo que está detrás de este escándalo amarillo y obscuro. Porque existe un parte positiva, la lucha contra la evasión fiscal, pero otra negativa, la utilización de algo tan complejo para utilizarlo como arma política, en contra de adversarios en el campo internacional.

(*) Alfonso J. Palacios Echeverría

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8 COMENTARIOS

  1. Es un tema extenso.Los ticos,gracias a Dios y a la Virgen de los Angeles,
    somos libres.Nos movilizamos,viajamos adonde y cuando nos de la gana y el bolsillo,compramos dolares ,euros con nuestro colon.Si somos excelentes en nuestra area, como Keylor, jugamos en Madrid y no se le debe un peso al fisco tico.El costarricense y sus personas juridicas fuera de CR,lo que hagan de ganancia o perdida fuera de nuestro territorio no tiene impuestos que pagar,mas que los de la jurisdiccion donde opera.Con ellas se abren cuentas en todas partes del mundo.
    Quien no sabe que Panama es y ha sido un centro financiero y de comercio ?
    De que vive Panama ? Los ingresos por el canal es algo reciente.
    El porque y la razon de tener sociedades o cuentas en el exterior es una libertad mas que tenemos los costarricenses.Los del fisco y Hacienda deben dedicarse a cobrar bien los impuestos existentes en nuestro territorio.
    A compensar bien ingresos con egresos.Y en materia de impuestos queda la moraleja de que ni tanto (impuesto) que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre.

  2. Como siempre excelente comentario; es un hecho que «Panamá Papers», es apenas una pequeña muestra de como funcionan los paraísos fiscales, el escándalo sería mayúsculo, si a otras entidades similares se les descubriera dichas actividades y acá en Costa Rica, estarian en la lista políticos de más alto nivel; definitivamente existen intereses oscuros de EEUU y ciertos países de la comunidad europea, en todo este asunto.

  3. Personalmente sí creo que este asunto llamado «Papeles de Panamá» es un asunto bastante fétido. Ya vimos las consecuencias en Islandia, y ahí no se detendrá la cosa.

  4. Costa Rica mismo es considerado un paraiso fiscal, evitar que el Gobierno… se apropie del dinero que… asegura le corresponde a uno es muy facil en este pais, no veo porque una empresa o politico va a perder el tiempo formando una empresa en Panama para evitar… apropiaciones indeseables.

    Lo que si me preocupa es la forma en la que el Diario Universidad metio a todo el mundo en el mismo saco, ya Guevara y el presidente de crHoy anunciaron que estan acesorandose legalmente para demandar.

    En caso de que las demandas fructifiquen… ¿Quien va a pagar? ¿El Editor del Diario Universidad?

    No, los pobres del pais.

  5. Lo que vendrá en pocos días lo canta Serrat: “Y con la resaca a cuestas / vuelve el pobre a su pobreza, / vuelve el rico a su riqueza / y el señor cura a sus misas.”

  6. Es realmente un placer leer a al distinguido Prof. don Alfonso J. Pslacios. Con qué profunfidad toca los temas, y siempre oportuno! Con repecto a los comentarios de los estimables lectores, hay que destacar como conocedores del asunto a don Franklin Rojas y Mariangel.

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