miércoles 1, febrero 2023
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Un poco de historia y unos hechos recientes

Hace muchos años, cuando era profesor en la UCR y se iniciaba el período de gobierno del Presidente Carazo, me entrevistó un consultor norteamericano que había venido al país, financiado por la USAID (la misma Agencia del Departamento de Estado de los EEUU que pagaba los sueldos de los negociadores costarricenses en la discusión del Tratado de Libre Comercio, durante el gobierno de Oscar Arias), quien con la prepotencia típica de los norteamericanos frente a los latinoamericanos, me indicaba que la intención de sus estudios era descubrir la viabilidad de implantar e implementar en Costa Rica los postulados del modelo neoliberal.  Señalaba el consultor que nuestro país era tan pequeño y nuestra economía tan simple, que era muy fácil prever los resultados de cualquier experimento económico.

Para su pesar, los líos de Carazo con los organismos internacionales, que impulsaban el modelo neoliberal (y que lo siguen impulsando hoy) y que querían cogobernar Costa Rica, les impidió tomarnos como conejillos de indias, tanto a los EEUU como a los organismos internacionales en donde ellos mueven los hilos tras bambalinas, y tuvieron que buscar un gobierno que les hiciera caso, encontrándolo en la sangrienta dictadura de Pinochet, en Chile.

Luego, pasados los años, acabado el Plan Cóndor que tiñó de sangre a los países del cono sur, con sus miles de muertos y desaparecidos, y con la retirada de los EEUU de sus intervenciones directas en América Latina, surgieron movimientos contestatarios en diversos países, y los gringos tuvieron que replantear su estrategia de intervención. Trasladaron las estrategias hacia el financiamiento de partidos políticos mediando ONGs de nombres pomposos, y al impulso de políticos que se alinearan a sus intereses.

Posteriormente, en contraposición a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay y menormente otros países, arremetieron sembrando bases militares en los países cercanos al ecuador geográfico: Panamá y Colombia, principalmente, y  financiando los movimientos anti contestarios, hasta lograr varias cosas como asfixiar a Venezuela, casi derrocar a Dilma Russef en Brasil, perseguir a Correa en Ecuador y a Morales en Bolivia, y lograr la instauración de un nuevo régimen neoliberal en Argentina que no augura más que un retroceso para el avance del desarrollo social en ese país. Sobre ello ya existen algunas cifras.

El Observatorio de la Deuda Social Argentina, que depende de la Universidad Católica Argentina, informó este viernes que la pobreza aumentó de 29% a finales de 2015 a 32,5% en el primer trimestre de este año. El alza supera así los tres puntos porcentuales desde fines del año pasado.

Este anuncio se da en el marco de la devaluación, el incremento en el costo de los alimentos y los primeros ajustes en las tarifas anunciadas por el Gobierno de Mauricio Macri. El trabajo de la entidad no incluye el impacto de los incrementos de transporte, gas, agua y nafta, que comenzarán a regir a partir de este nuevo mes.

El relevamiento fue hecho en más de 5.700 hogares en 25 aglomerados urbanos con más de 80.000 habitantes, haciendo principal énfasis en el área metropolitana de Buenos Aires.

Según el estudio, hoy existen, entre la población urbana, unos 2.350.000 indigentes y 13 millones de pobres en Argentina. Por otra parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) para una familia tipo fue, para finales de 2015, de $3.365. Mientras que en marzo se elevó a $3.702, y según los cálculos, se elevaría unos 67 pesos más en el mes de abril.

Las políticas neoliberales que impulsa Macri acabarán prontamente con los logros obtenidos durante casi una década a favor de los más pobres.

Por otro lado, el último fenómeno que hace que los movimientos de izquierda, aun los más moderados, vayan perdiendo terreno, se acaba de dar en el Perú. En las recientes elecciones dos candidatos de derecha neoliberal han quedado como los favoritos para la segunda vuelta electoral. La hija del sanguinario narcotraficante, corrupto e irrespetuoso de los derechos humanos, Fujimori, que guarda 25 años de cárcel por sus crímenes, y a quien respaldan los mismos que formaron parte de ese gobierno nefasto, y un empresario y exfuncionario del Banco Mundial que tiene, al menos, el desparpajo de hablar claro y autodefinirse como tal.

Para poder determinar, objetivamente, cuál es la opción de cada uno, hay que analizar el plan de Gobierno de los candidatos, sin permitir ser influenciados por aventuras e infamias del pasado.

Comencemos por Keiko Fujimori: la ex congresista plantea, entre otras cosas, establecer una unidad de gestión de la inversión pública que apoyará la ejecución de proyectos, simplificará los trámites, reduciendo la burocracia, y facilitará la coordinación intersectorial.

Además, Fujimori planea revisar una ley que reducirá gradualmente el impuesto a la renta que pagan las empresas hasta 2019, facilitando el desenvolvimiento del capital privado.

Keiko buscará estructurar mecanismos de cofinanciamiento de inversiones públicas, impulsar la elaboración de análisis sobre las limitaciones para hacer negocios a nivel regional y la creación de un régimen especial de formalización para aquellas pequeñas y microempresas que se desempeñan en espacios públicos.

De igual manera, entre las propuestas económicas, Keiko plantea articular con el sector privado actividades de promoción comercial; pero, en contra parte, buscará establecer un procedimiento que logre el incremento del salario mínimo.

Por último, la candidata planea ampliar los incentivos tributarios para fomentar la capacitación de trabajadores.

En el otro lado se encuentra Pedro Pablo Kuczynski: el empresario propone un programa de estímulo temporal al consumo e inversión privada mediante simplificaciones y reducciones en las tasas de impuestos.

Además, propone establecer la reducción de 1 punto porcentual por año en el impuesto general de las ventas (IGV) hasta llegar al 15 % en 2019.

Kuczynski buscará permitir a las grandes empresas poder descontar el integro de su inversión física en contra de su monto imposible, fortalecer la diversificación productiva y propondrá mantener el déficit estructural por encima de la meta de 1 % del PIB que establece la Ley de Fortalecimiento de la Responsabilidad y Transferencia Fiscal (Lfrtf).

El candidato del PPK, al igual que Keiko, buscará eliminar gran parte del exceso de tramitología, dejando solo aquellos trámites que sean realmente esenciales para la conclusión de los proyectos, facilitando enormemente el desenvolvimiento del individuo y del capital privado.

Asimismo, propone un nuevo programa de reconvención productiva de las empresas que se vean afectadas por los proyectos mineros; y redefinir el rol de la agencia del Gobierno encargada de la promoción de la inversión y las privatizaciones, Pro inversión, hasta el punto de convertirla en el banco de pre proyectos de inversión que esté asignado al nuevo Ministerio de Infraestructura.

Estas son, en general, las principales propuestas económicas que plantean los dos candidatos. Varias propuestas neoliberales, y que, de alguna manera creen ellos que impulsarán el sólido crecimiento económico en Perú, se vislumbran dentro de las ideas.

La campaña electoral peruana ha dejado en claro varias de las debilidades políticas de la democracia de Perú, a pesar de su inobjetable crecimiento económico. Unas fragilidades que, sin duda, pueden agudizarse de ganar la Presidencia de la República —sea en primera o segunda vuelta electoral— algunas de los dos candidatos favoritos de estos comicios: la derechista Keiko Fujimori o el también derechista Pedro Pablo Kuczynski. Y esto sería muy grave, no sólo para el desarrollo democrático peruano, sino también para la situación de la democracia regional.

Entre las limitaciones o debilidades más notables de la campaña electoral realizada, cabe resaltar en primer lugar la de la propia autoridad electoral representada en el Jurado Nacional de Elecciones, que inhabilitó a dos candidatos presidenciales por delitos menores que otros han cometido, algo inédito en la política peruana.

En marzo pasado, ese Jurado anunció que los candidatos Julio Guzmán —un economista que sorprendió a todos por alcanzar en menos de dos meses el segundo puesto en las preferencias populares al capitalizar el descontento generalizado hacia los políticos tradicionales—, y el millonario César Acuña, quedaban fuera de los comicios generales. El primero, por, supuestamente, incumplir las normas internas de su partido; y el segundo, por prometer y ofrecer dinero a pobladores por encima de lo permitido por la ley, respectivamente. Sin embargo, ese mismo Jurado permitió seguir en la carrera electoral a Keiko Fujimori quien, en febrero pasado, también entregó dinero por encima de lo permitido por la ley.

La maniobra del ente electoral fue tan obvia, que hasta el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) llegó a afirmar que las próximas elecciones presidenciales serían “semi-democráticas” si se mantenía la decisión del Jurado Nacional Electoral que, en su opinión, violan los derechos de participación política de los dos candidatos que fueron separados de la primera vuelta electoral del domingo 10 de abril.

Tras estas acciones, dentro y fuera de Perú, se ha estado criticando y denunciando la debilidad institucional de la máxima autoridad del poder electoral de ese país. Pero también, esta campaña electoral del país andino, ha dejado al desnudo la debilidad de los partidos políticos, que desde hace años se encuentran fragmentados y sin verdadero poder de convencimiento e influencia en la sociedad peruana, lo que obviamente perjudica a sus líderes y candidatos, al tiempo que conlleva a que la población se desilusione aún del proceso electoral actual.

El diario británico The Economist calificó las elecciones en Perú como una “farsa peligrosa” y un atentado a la democracia. El medio publicó un artículo en el que critica la exclusión de los excandidatos César Acuña y Julio Guzmán, señalando que las decisiones de la autoridad electoral en el país socavan la democracia y el estado de Derecho.

La publicación también recuerda que la candidatura de Keiko Fujimori, quien se  mantiene de primera en los resultados, tuvo un pedido de exclusión, por entregar dinero como premios en un evento organizado por el colectivo juvenil Factor K; pero a diferencia de la candidatura de Acuña, su exclusión fue denegada.

Asegura que en el caso de Fujimori “la ley es ridícula, fue mal aplicada y, al parecer, no es lo mismo para todo el mundo. La ley electoral ha sido desfigurada por las modificaciones frecuentes y el detalle regulador absurdo”, refiere el artículo.

Para The Economist el ganador de las elecciones peruanas tendrá poca legitimidad.

Finalmente uno se pregunta, todo lo relatado por las agencias noticiosas y las opiniones de organismos internacionales de la región, sobre las elecciones en Perú es solamente propio de un sistema corrompido hasta la médula, en donde las conexiones, los favores y las promesas pesan más que la integridad y el respeto a la ley, ¿o existirá detrás de todo ello una generosa corriente de dinero  favor de los neoliberales, no importando si sus manos estuvieran manchadas de sangre, como en el caso de los que acompañan a K, Fujimori?

Sé que la aseveración, aunque como interrogante, es osada y hasta peligrosa, no es tampoco impensable, por la larga historia de intervencionismo en América Latina de los EEUU. Lo único que nos consuela un poco es que no somos Irak, Libia y otros países del Oriente Medio, en donde la intervención es militar y sangrienta.

(*) Alfonso J. Palacios Echeverría

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6 COMENTARIOS

  1. «Los molinos de Dios muelen lento, pero fino». Esa cueva de víboras que hoy le hacen daño y engañan al pueblo de Perú, verán algún día a un estado justo y progresista levantarse lejos de la clase podrida que hoy lo tiene atrapado.

  2. Sin duda un elección amañada y poco democrática, desde el principio el JNE se movió según le movieran los hilos, en casos iguales juzgó diferente porque tenía que cumplir el precepto de que la elección se dirimiera entre la japonesa y el gringo, y entonces tenía que sacar a todo aquel que representara un peligro. De esta manera el gringo que ya perdía relegado a los últimos lugares, fue catapultado ominosamente al segundo lugar. Con todo las elecciones en Perú son cualquier cosa menos legítimas, democráticas y transparente.
    Desde wikiliks y Snowden me creo las teorías de conspiración, que más bien se han quedado cortas.

  3. Ojala y en CR nuestros candidatos a la presidencia nos hicieran propuestas como las que don Alfonso describe de parte de Keiko y Kuczynski.El mundo cambia y algunos paises toman medidas acorde y otros se quedan varados.
    Es una pena que teniendo el gobierno de Carazo la oportunidad,segun lo descrito,de «hacer caso «,nos llevara al precipicio que vivimos en la epoca y a Chile que si «hizo caso » a ser de las economias mas fuertes y progresistas de America Latina.Eso es historia.
    Dele tiempo a la Argentina y vera su florecimiento.Hay mucho entuerto que enmendar.

  4. Los argentinos(as) ya se asquearon de macri. Todos los programas sociales los está revirtiendo. O sea, como era de suponer está «gobernando» para los ricos. Algo así como los más recientes torpes de la chinchilla y su antecesor orejón.

  5. La pobresa de Argentina no ha aumentado en lo mas minimo, simplemente estamos viendo la verdadesa Argentina.

    Estos son los tristes numeros reales, sin manipulacion del gobierno.

    Fuera de eso, una cosa que no entiendo de este articulo es que parece tratar como «Malo» la reduccion de la burocracia… ¿Exactamente como alguien puede pensar eso?

  6. Algunos que andan perdidos en la cueva del Minotauro, resultan ser personas incapaces de leer siquiera con atención un texto tan serio y tan bien elaborado como este, donde se demuestra con todo rigor la magnitud de los grandes peligros que para la democracia continental representa la ofensiva del totalitarismo neoliberal y su complicidad con las viejas dictaduras militares de los 1970. Además del irrespeto de algunos de los supuestos comentaristas hacia el trabajo de don Alfonso, en algunos casos aflora el cinismo más descarado como cuando se hacen afirmaciones arbitrarias sobre las tendencias hacia el crecimiento de la pobreza en Argentina, evidenciadas a partir de las políticas del régimen de Macri, a lo largo de los primeros tres meses de su gestión o cuando justifican la farsa electoral peruana, donde el pueblo de ese país ha quedado amarrado a dos candidatos de la derecha en una segunda vuelta electoral, a cual más corrupto y antidemocrático.

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