jueves 8, diciembre 2022
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La India no se cansa de cambiar nombres de ciudades

Nueva Delhi, 17 abr (EFE).- En la milenaria India el nombre de las ciudades no es eterno, como esta semana constataron los vecinos de Gurgaon, polo empresarial de Delhi que pese a ser símbolo de la modernidad del país ha sucumbido a la tendencia de cambiar topónimos para saldar cuentas con la historia o la mitología.

Tras doce años de dimes y diretes en el estado norteño de Haryana, donde está la localidad, los habitantes de Gurgaon, entre ellos huéspedes corporativos ilustres como Coca Cola, Nestlé, Hewlett Packard y otras 250 marcas de primera línea mundial, se despertaron a mitad de semana en Gurugram.

La razón para el cambio, recordar que un gurú mencionado en el Mahabharata, la gran epopeya del imaginario hindú, tuvo allí su morada.

Según refiere el Gobierno local de Gurgaon en su página web, el municipio adquiere su nombre del Gurú Dronacharya, personaje referido en el Mahabharata al que sus estudiantes Pandavas le entregaron la tierra como Guru-gram, o pueblo del gurú, referencia que «con el paso del tiempo se distorsionó hasta Gurgaon».

«Este es un paso positivo y solo nos acerca más a todos al rico patrimonio que Gurgaon tuvo una vez, que hemos olvidado por la urbanización», indicó el alcalde de Gurgaon/Gurugram, Vimal Yadav, tras la aprobación del nombre.

No es la primera vez que una ciudad cambia de nombre en la India. En 1996, Bombay pasó a llamarse Mumbai; ese mismo año Madrás se convirtió en Chennai y en 2001 Calcuta se transformó en Kolkata.

Pondicherry se rebautizó como Puducherry en 2006; Poona como Pune en 2008 y hace apenas dos años Bangalore, el Silicon Valley de la India, se transformó en Bengaluru.

En todos los casos la razón para el cambio fue la recuperación del nombre original en idioma o uso vernáculo que había sido deformado por la grafía anglófona durante la época de dominación británica.

«Durante el mandato del imperio británico muchos nombres cambiaron porque la pronunciación y la escritura se hacían de manera diferente, ese era el problema», indicó a Efe el diputado Arvind Sawant, del ultra nacionalista Shiv Shena, que impulsó el cambio de Bombay hace 20 años.

Sawant explicó que en el caso de la capital financiera del país, el cambio trató de rescatar el sonido de la denominación original de la urbe, pero admitió que con Gurgaon la cosa cambia.

«En el caso de Gurgaon es distinto porque Gurgaon y Gurugram son cosas diferentes pero en el de Bombay era una cuestión de pronunciación», indicó.

En el sector empresarial muchos se preguntan por qué era necesario renombrar una ciudad por culpa de un gurú.

El máximo responsable de MakeMyTrip, uno de los principales operadores de viajes del país, Deep Kalra, aseguró que el cambio de denominación de Gurgaon va a suponer un costo extra para las compañías localizadas allí y supone un golpe a la marca de un lugar reconocido internacionalmente como destino de inversiones.

«Es una completa pérdida de dinero gubernamental y municipal, que estoy seguro que costará decenas de millones con el tiempo», dijo, al recordar toda la documentación, señalización, listas y páginas web que habrá que cambiar.

Otros optaron por tirar de sentido del humor haciendo chistes en Twitter como «Gurugram suena como una aplicación de Instagram» o «Gurgaon ahora llamado Gurugram. ¿Cuándo Telangana será llamado Telegram?», en un juego de palabras con la red social con ese nombre.

Todas esas cuestiones no parecen importarle a otros promotores de cambios similares.

Los responsables de la organización extremista hinduista Vishwa Hindu Parishad (VHP) del estado Himachal Pradesh (norte) quieren que Shimla, antigua capital de verano del Imperio británico en la India, sea renombrada como Shyamla.

En este caso, además de las diferencias de escritura los promotores del cambio aseguran que el nombre de la ciudad está relacionado con la diosa hindú Shyamala Devi una de las encarnaciones de la diosa Kali, según refiere el diario Times Of India.

A pesar de todo, renombrar una ciudad no siempre supone la condena al olvido de la denominación anterior.

Dos décadas después del bautizo de Mumbai, todavía hoy la Corte Suprema del estado lleva el nombre de Bombay y el Mercado de Valores de Bombay es la principal bolsa del país.

Al ser preguntado qué piensa de que aún haya gente e incluso instituciones públicas que sigan usando el nombre de Bombay, Sawant respondió: «no hay nada malo en ello».

«Algunas veces tienes que entender los sentimientos de la gente», concluyó. EFE

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