jueves 29, septiembre 2022
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Rousseff se aferra a disidencias en clima favorable a proceso juicio político

Brasilia, 17 abr (EFE).- El Gobierno brasileño se aferra a los legisladores disidentes de la oposición para tratar de evitar la aprobación del proceso de juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff que se votará hoy en el Parlamento en medio tensión.

Las intervenciones de los portavoces parlamentarios auguran una mayoría de apoyos a favor del «impeachment» contra Rousseff, pero la libertad de voto que han dado a sus diputados abre una remota posibilidad de salvación para la presidenta.

Partidarios y detractores de Rousseff defendieron sus posturas con encendidos discursos en la tribuna del Parlamento, que se transformó en un singular acto en el que se impusieron los gritos, las descalificaciones, las banderas brasileñas y las bandas verdes y amarillas, que identifican a los partidarios del juicio.

El gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y sus aliados insistieron en denunciar lo que consideran un «golpe», mientras en las filas de la oposición se defendió la legalidad del proceso y la necesidad de un cambio.

«A partir de mañana se debe crear el ambiente político necesario para que se avance y superar esta lucha por el poder», según dijo en nombre del partido del vicepresidente, Michel Temer, que asumirá la Presidencia si prospera el «impeachment» contra Rousseff.

Leonardo Picciani, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), con 68 diputados, apeló a la responsabilidad porque

«No nos podemos acobardar frente a la Historia. Vamos a votar sí y a construir un nuevo Brasil, decente justo y soberano», dijo en su turno Antonio Imbassahy, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que cuenta con 50 diputados.

Aguinaldo Ribeiro, del Partido Progresista (PP), con 49 legisladores, admitió que Rousseff ha sido «una presidenta dedicada, obstinada y fiel a sus convicciones», pero aclaró: «no estamos juzgando personalmente a la presidenta, juzgamos sus acciones y sus decisiones. Debemos sacar al país de esta parálisis».

Fernando Coelho, del Partido Socialista Brasileño (PSB, 31 diputados), justificó su ruptura con el Gobierno: «Fuimos socios de un proyecto de transformación de Brasil, fuimos solidarios en los momentos difíciles de este Gobierno, pero fuimos leales y alertamos cuando la política económica del país anunciaba el desastre que vemos hoy. El país ahora quiere una solución. No es la ideal, pero es la legal, es la constitucional», afirmó.

También a favor del juicio se pronunciaron los portavoces del Partido Demócrata (DEM), el Partido Republicano Brasileño (PRB) y el Laborista (PTB).

En el extremo opuesto, el PT, con 58 diputados, que insistió en denunciar un «golpe» sin base real.

«No habrá golpe. Este ‘impeachment’ no pasará. No hay delito de responsabilidad. no hay dolo, no hay crimen», resumió Alfonso Florence.

Aelton Freitas, del Partido de la República (PR), advirtió que el juicio contra Rousseff «puede tener consecuencias impredecibles para el país», mientras que Weverton Rocha, del Partido Democrático Laborista (PDT), consideró que «no podemos rasgar la constitución, no podemos traicionarla».

Daniel Almeida, del Partido Comunista (PCdoB), con 12 diputados, argumentó que no puede prosperar el proceso contra «una presidenta sobre la cual no pesa ninguna acusación. No hay crimen. No es posible este impeachment bajo nuestra Constitución».

También los portavoces del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y el Partido Laborista (PTdoBrasil), que reúnen en conjunto 9 diputados, rechazaron «una ruptura con el estado democrático de derecho, hecha a través de tenebrosas transacciones con el gran capital, que quiere entronizar a Michel Temer en el poder».

Dividido, el Partido Rede, no ha logrado un consenso entre sus 5 diputados, según reconoció su portavoz, Alessandro Molon.

«Si este proceso tuviera que ver con corrupción, no podría ser dirigido por Eduardo Cunha», denunció, en alusión al presidente de la Cámara Baja, uno de los impulsores del juicio, imputado por corrupción y blanqueo de dinero.

Entre las rarezas de la jornada, el Partido de la Mujer Brasileña (PMB), cuyo único diputado, Welinton Prado, opinó que el mandato de Dilma es indefendible, sin alusión alguna a que ha sido la primera mujer en ocupar la Presidencia brasileña.

Las intervenciones darán paso a la votación sobre el juicio político y, de ser aprobado, pasará a debate en el Senado que, si le da luz verde, abriría la puerta a un Gobierno de Temer, del PMDB. EFE

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