lunes 29, noviembre 2021
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Testigos dicen que terroristas mataron hasta 100 civiles en Al Zara

Homs (Siria), 16 may (Sputnik). – Terroristas del Frente al Nusra y bandas aliadas mataron de 70 a 100 civiles durante su incursión en la aldea alauí de Al Zara, en la provincia siria de Hama, han contado al corresponsal de Sputnik los sobrevivientes de la masacre.

A RASTRAS, ENTRE PIEDRAS Y ESPINAS

La búsqueda de sobrevivientes empieza en Hama.

Agobiados por el calor, recorremos un kilómetro tras otro, pero encontrar a los que han escapado a la matanza no es nada fácil.

Por casualidad nos enteramos del lugar donde han encontrado refugio varias familias.

En una casa a medio construir, a las afueras de la vecina ciudad de Homs, decenas de personas se han congregado para honrar la memoria de sus familiares y amigos de Al Zara.

En el patio se oye el llanto de mujeres y niños.

Hombres ancianos están sentados en silencio en torno a una mesa, con los ojos clavados en el suelo.

Desde una habitación sale una mujer a la que dos jóvenes sostienen desde ambos lados y ayudan a posarse en una silla.

Aliya, que es como se llama la señora, ha pasado varios días llorando y apenas puede hablar.

«Hombres armados llegaron a la aldea desde el puente, hacia las cuatro de la madrugada, todo el mundo estaba durmiendo cuando empezó la masacre: mataron a niños, secuestraron a mujeres y torturaron a hombres; estábamos durmiendo en casa -mi marido, cinco hijos y yo- pero despertamos a causa del tiroteo, mi marido corrió hacia la puerta, habíamos oído que un vecino, herido, le estaba pidiendo ayuda», Aliya rompe a llorar otra vez y se tapa la cara con las manos.

Minutos más tarde se recupera para continuar que fue la última vez que ella y los hijos le vieron con vida.

Hoy se han reunido para conmemorar al esposo de Aliya, uno de los fallecidos en Al Zara.

«Poco después vino un chaval y dijo que debíamos huir, que todos se dieron a la huida, tomé a los niños y salimos pero, apenas dimos unos pasos, varias balas alcanzaron a mi hijo y a mi hija; tuve que llevarlos a casa de nuevo para vendarles y parar la sangre, luego reanudamos la marcha, hubo que llevarlos a rastras, entre piedras y espinas, hasta que alcanzamos una carretera cerca de Jarjisa un par de horas después; allí se nos acercaron unos militares que nos enviaron al hospital central de Hama», cuenta Aliya.

En una habitación de la casa está un joven con síndrome de Down: tiene unos 16 años, una mirada vacía y manchas de sangre en las vendas, ambas piernas están heridas de bala.

«Fui herido cuando la mamá cerraba la puerta, acabábamos de salir y ella me dijo que me escondiera para que hombres armados no me vieran, pero se pusieron a disparar y no me dio tiempo; mi hermana, Zeyna, también recibió un balazo; la mamá nos puso las vendas y nos marchamos. Entre piedras y espinas», relata en voz baja Ismael Qasim.

LUTO EN TODAS PARTES

Dejamos a Aliya y vamos a ver a sus vecinos de Al Zara que han encontrado refugio a un kilómetro de esta casa.

En el trayecto nos fijamos en varios chavales jugando al fútbol.

No quedan muchos niños en este barrio pobre de Homs, la carretera está llena de socavones y la mayoría de los comercios están cerrados.

La gente que ha hallado asilo aquí son simples campesinos que no tienen dinero para comprar nada.

Nada más entrar en el patio de una casa modesta, tenemos la sensación de deja vu: gente de luto, lágrimas en los rostros y llanto que se oye en todas partes.

La familia de Abu Muhamad al Sittini recuerda a los prójimos y a los vecinos que no han podido escapar aquella mañana nefasta.

«En la familia de Ali Hasan murieron todos: el padre anciano, tres hijas solteras y cinco niños menores; también los Shaaban, Abu Yafar y una veintena de sus familiares, todos fueron asesinados», enumera con la cabeza agachada Al Sittini, quien perdió a un hermano en la masacre.

El propio Abu Muhamad se salvó, como su vecina Aliya, escapando a través de un campo lleno de piedras.

«Han matado a un centenar de nuestros paisanos, en su mayoría ancianos y niños», dice.

Un amigo suyo, Abu Geis, añade que «a los viejos los han matado por inútiles».

«A las mujeres las llevaron a una aldea en las afueras de Homs, Talbissa, a uno de los cabecillas de Frente al Nusra llamado Manhel Mansur; durante la masacre, agarraron a uno de los viejos del lugar, un anciano de más de 100 años y lo ejecutaron delante de su hijo al que preguntaron cómo prefería que muriese el padre», cuenta Abu Geis.

LA TREGUA, UNA ESPERANZA VANA

Con respecto al cese de hostilidades, que entró en vigor el 27 de febrero pero no se aplica a Daesh, Frente al Nusra y demás grupos terroristas proscritos en Rusia y otros países, los sobrevivientes de Al Zara muestran escaso optimismo.

«¿Dónde está el armisticio que dicen que el Gobierno ha pactado? Dicen que la ayuda llega de todas partes durante la guerra pero no hemos recibido nada en esta aldea de miseria, como si no existiéramos», se queja Abu Geis.

Un hombre entrado en años explica que los campesinos no pueden cultivar nada porque los terroristas arrasan las tierras labradas.

Una semana antes de la tragedia de Al Zara prendieron fuego a varias plantaciones pequeñas.

«Pero nadie podía creer entonces que atacaran a la aldea en medio del armisticio», añade el hombre.

Abu Muhamad retoma la conversación para interrogar mirando a todos: «¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Por qué nadie dice ni hace nada mientras están matando a los sirios?»

Terroristas de Frente al Nusra, Ahrar al Sham y Yeish al Islam colgaron en internet las fotos de combatientes pisando cadáveres en Al Zara.

A juzgar por estas imágenes, hay más de 50 muertos entre ancianos, mujeres y niños.

La masacre de Al Zara es la mayor que se ha perpetrado contra la comunidad alauí de Siria en los últimos dos años de la guerra. (Sputnik)

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