miércoles 28, septiembre 2022
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Rousseff tacha su suspensión de golpe de Estado sin armas

Moscú, 19 may (Sputnik). – La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en una entrevista exclusiva a la televisión rusa RT, primera desde la suspensión de la mandataria de su cargo, calificó la situación de golpe de Estado sin armas.

«Es un verdadero golpe de Estado sin armas», lamentó la mandataria.

Asimismo reconoció que «este proceso es eminentemente brasileño, llevado a cabo por fuerzas brasileñas con intereses, claramente, internos. No hay forma de atribuir a ninguna fuerza externa lo que está pasando en Brasil».

Este golpe de Estado, continuó Rousseff, «se da en el marco de la democracia, utilizando las instituciones en provecho de un proceso de elección indirecta que no está previsto en la Constitución».

«No sabemos cuáles van a ser sus consecuencias puesto que para que no tenga consecuencias tendría que ser un ‘impeachment’ completamente normal basado en un delito. Como no lo está, es una injusticia, y yo soy la prueba viva de la injusticia», subrayó la presidenta.

La semana pasada, el Senado brasileño aprobó por 55 votos contra 22 la apertura de un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, acusada de maquillar las cuentas públicas.

La mandataria queda suspendida por un plazo máximo de 180 días, periodo en que la reemplaza el actual vicepresidente Michel Temer, líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño.

Rousseff promete luchar

En la entrevista Rousseff, la primera que ofrece desde la suspensión de la mandataria de su cargo, prometió luchar contra el ‘impeachment’.

«Voy a luchar cada día, cada minuto contra este impeachment», declaró la presidenta.

Asimismo Rousseff negó de nuevo todas las acusaciones y repitió su deseo de realizar su mandato «hasta el fin».

La presidenta comentó que «me juzgan por una cuestión pública, por problemas de crédito suplementario, algo que todos los presidentes antes de mí hicieron. Nunca fue un crimen y no se va a convertir ahora en crimen cuando no había ninguna disposición que lo estableciera como tal».

«Brasil tiene un régimen presidencialista» y «no es posible apartar al jefe del Estado y de Gobierno sin que exista un delito», continuó.

Rousseff subrayó que «es un golpe porque la propia Constitución explicita que es necesario que haya delito de responsabilidad».

«Creemos que lo que está pasando en Brasil es un intento de sustituir a una presidenta totalmente inocente, que no está imputada en ningún juicio por corrupción, para que el programa que perdió las elecciones brasileñas en 2014 pueda, sin pasar por las urnas, llegue a controlar el Estado brasileño», lamentó.

A juicio de la mandataria, «es un programa que pretende reducir al máximo nuestros programas sociales» y «acabar con esos derechos» a través de una «política antinacional en lo que se refiere, por ejemplo, a los recursos petrolíferos del país».

La usurpación de Temer

Dilma Rousseff denunció que el actual presidente interino Michel Temer pretendió usurpar de forma indebida el cargo de presidente.

«A partir de un determinado momento quedó clarísimo que Michel Temer pretendía usurpar de forma indebida el cargo de presidente», declaró Rousseff.

Agregó que «por sí solo no tenía fuerzas para hacerlo y decidió aliarse a ese expresidente de la Cámara (Eduardo Cunha) que detentaba una parte del Congreso en sus manos desencadenando el proceso de ‘impeachment'» y «lo desencadenó por el simple hecho de que él iba a ser juzgado en una comisión, la Comisión de Ética de la Cámara».

«El pecado original es que es un proceso de chantaje del expresidente de la Cámara que abrió el proceso y que está siendo acusado de lavado de dinero, de corrupción. Un gobierno solo de blancos, sin mujeres, sin negros, que adopta una medida hoy y la cambia mañana», precisó la presidenta.

Asimismo comunicó que «es sorprendente que en Brasil hubiera una participación de fuerzas que sustentan la vieja oligarquía brasileña, que nunca aceptó de hecho que la población más pobre de este país tuviese acceso a servicios como viajar en avión, mejorar sus ingresos y el acceso a los servicios públicos».

«Es una alianza entre segmentos de los medios de comunicación, sectores empresariales descontentos, porque siempre ante una crisis está el problema de la distribución, quién paga la crisis, y, obviamente, este segmento de este partido, que es un partido de centro, y hoy está íntegramente hegemonizado por la derecha de Brasil», dijo Rousseff.

El papel de los medios de comunicación

El papel de los medios de comunicación

Asimismo, refiriéndose a los medios de comunicación brasileños, Rousseff considera que su posición «es muy poco crítica y muy tendenciosa». «Tanto que hay una diferencia muy grande entre lo que piensa la prensa nacional y lo que piensa la prensa local en Brasil», ha asegurado. «La prensa local es muy discreta cuando se trata de mi gobierno, de mi partido, de los partidos aliados y en el tratamiento que nos da comparativamente al que dan al gobierno interino. Sin embargo, repentinamente al gobierno interino, a pesar de varios descompases y desencuentros, es tratado con mucha condescendencia, no hay crítica de hecho a ese gobierno», aclara.

La mandataria brasileña recuerda que en Brasil siempre se ha discutido la cuestión de la democratización de los medios de comunicación: «No queremos una concentración económica, un oligopolio de los medios de comunicación; concentrados en las manos de muy pocas familias se transforman en un elemento desestabilizador del proceso democrático brasileño y nosotros estamos viendo eso ocurrir».

La mandataria brasileña también hace un guiño a varios líderes mundiales, sin precisar cuáles, y a la sociedad, a la que agradece su apoyo en esta crisis. «Hay una manifestación espontánea de la gente, de gente anónima que está extremadamente disconforme no solo con lo que ocurrió con mi mandato, sino con la pérdida de derechos», explica la presidenta brasileña.

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