viernes 30, septiembre 2022
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Los talibanes callan mientras la coalición ve un obstáculo menos para la paz

Por Baber Khan Sahel, Kabul, 23 may (EFE).- Los talibanes guardaron este lunes silencio tras conocerse la muerte de su líder, el mulá Mansur, en un ataque estadounidense, mientras que las fuerzas internacionales con presencia en Afganistán celebraban la eliminación de un obstáculo clave a las negociaciones de paz.

El Ejecutivo afgano, que también se mostró optimista tras la muerte de Mansur, aprovechó la coyuntura para ordenar a la Policía que intensifique sus operaciones contra los talibanes.

Más de 24 horas después de hacerse público el deceso de Mansur por el bombardeo de un dron en la provincia paquistaní de Baluchistán, las líneas telefónicas de los dos portavoces talibanes continúan inoperativas y las páginas web y redes sociales del grupo no se han hecho eco de ningún mensaje al respecto.

No obstante, las cuentas en Twitter de los portavoces, Zabihullah Mujahid y Qari Yusuf Ahmadi, difunden con normalidad los habituales contenidos sobre acciones de combate de los insurgentes, sin pronunciarse hasta el momento sobre el fallecimiento de su líder.

La muerte del líder talibán fue confirmada ayer por los servicios de inteligencia afganos y posteriormente por el Gobierno, como ocurrió en julio del pasado año con la muerte del histórico líder mulá Omar, cuando los talibanes se tomaron un día de reflexión antes de reconocerlo y dos para anunciar a Mansur como su sucesor.

La noticia de que Omar había muerto en 2013 llevó a los talibanes a suspender las entonces recién iniciadas negociaciones de paz con Kabul, que ahora trata de revivir el Grupo a Cuatro (G4), formado por EE.UU., China, Pakistán y Afganistán para buscar soluciones que pongan fin a casi 15 años de conflicto afgano.

La OTAN, que mantiene en Afganistán una misión de asistencia a las tropas locales con unos 13 mil efectivos, cree que la muerte de Mansur apenas diez meses después de tomar posesión de su cargo facilitará un cambio de rumbo en los hasta ahora poco prósperos esfuerzos del G4.

«Mulá Mansur entorpecía las negociaciones entre el Gobierno afgano y los talibanes, al bloquear las perspectivas de progreso hacia la paz y la reconciliación para Afganistán», señaló el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en un comunicado.

«Este es el momento para que los afganos hablen con los afganos, para que Afganistán pueda desarrollarse en paz y seguridad», añadió.

En la misma línea, Estados Unidos se mostró optimista y confiado en que este nuevo golpe a los talibanes permitirá llevar la paz al país que invadió en 2001.

«Con la muerte del líder talibán, Ajtar Mansur, hemos eliminado al jefe de una organización que ha conspirado continuamente contra las fuerzas americanas y la coalición en una guerra contra el pueblo afgano», destacó el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de visita oficial en Vietnam.

En su opinión, Mansur «rechazó los esfuerzos del Gobierno afgano en pos de unas negociaciones de paz serias y el final de la violencia».

Aunque también el Ejecutivo afgano ve en la actual coyuntura una oportunidad para retomar el diálogo de paz, en estos primeros momentos tras conocerse la noticia y aprovechando la orfandad del grupo, ha optado sin embargo por incrementar sus acciones militares contra los talibanes, según indicó en conferencia de prensa el portavoz del Ministerio de Interior afgano, Sediq Sediqqi.

El bombardeo de Estados Unidos en territorio paquistaní ha provocado las quejas de Islamabad, que hoy convocó al embajador estadounidense en el país para protestar por lo que considera una «violación de su soberanía».

Pakistán, que acogió la primera y única reunión oficial hasta la fecha entre los insurgentes y Kabul el pasado julio, participa en el G4 y está considerado un importante mediador entre las partes por su supuesta influencia sobre los talibanes.

El nombramiento de Mansur causó divergencias internas entre los talibanes y llevó incluso a la escisión de la formación liderada por el mulá Rasul, que mantenía hasta ahora una guerra abierta con los leales al sucesor de Omar en varios puntos del país.

Los escindidos tampoco se han pronunciado todavía sobre el fallecimiento de Mansur.

A pesar de las diferencias, en el último año la formación insurgente ha ganado terreno en el país, obtuvo su mayor logro militar desde 2001 con la toma de la capital provincial Kunduz y controla ya casi un tercio del territorio afgano, según estimaciones del Inspector General para la Reconstrucción de Afganistán de EE.UU. (SIGAR). EFE

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