martes 6, diciembre 2022
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Las elecciones en el imperio

Se avecinan las elecciones presidenciales en el imperio norteamericano, previas la nominación de los candidatos por parte de los partidos Demócrata y Republicano, y al parecer los contendientes serán Donald Thrump y Hillary Clinton, ambos provenientes de la plutocracia que se ubica en las cúspides de ambos partidos. Y para tristeza del mundo entero, la revolución política de Bernie Sanders, aunque movilizó inesperadamente a millones y sentó las bases para un cambio futuro en ese país, no se llevará a cabo como anhelaban todos aquellos que conocen a fondo el reino de la injusticia que caracteriza a los Estados Unidos.

Un candidato republicano grosero, inculto, misógino, y que odia a los inmigrantes aun siendo él mismo hijo de inmigrantes, resulta la consecuencia lógica de una manera de pensar de la masa ignorante que caracteriza a ese partido, retrógrada, conservadora hasta el delirio, y apoyada por las iglesias evangélicas. Y no sería extraño que diera un susto mayúsculo a todo el planeta si ganara las elecciones, pues al parecer en ninguna parte le quieren.

Por otro lado, una candidata avezada en las lides políticas y de gobierno, pero que carga sobre sus hombros las rémoras que inevitablemente se adhieren a quienes incursionan en la política, se impuso sobre Sanders a fuerza de millones gastados en la campaña. Porque la respaldan las mafias más atroces del mundo financiero norteamericano, las que causaron la peor crisis financiera en ese país con repercusiones en todo el mundo, y que fueron salvadas por el gobierno de Bush a costa de la miseria de los ciudadanos.

Al parecer nada ha de cambiar si el partido Demócrata triunfa en las elecciones, al menos en lo relacionado con la injerencia del gran capital en el gobierno del país más poderoso del mundo, y se empeorará si triunfa el partido Republicano, pues sus propuestas son las más retrógradas que se han escuchado en decenios.

Los principales precandidatos demócratas republicanos, Hillary Clinton y Bernie Sanders, tienen varios puntos en común en sus propuestas electorales, particularmente en cuestiones como derechos de la mujer, educación infantil y licencias por embarazo. Y sus diferencias no son importantes en temas como inmigración y financiamiento de campañas electorales. Sin embargo, el senador por Vermont está mucho más a la izquierda de la ex secretaria de Estado en otros temas de la agenda política.

Las elecciones para definir los candidatos de los partidos en Estados Unidos han sido las más polémicas de la historia reciente debido a la figura de Donald Trump, quien ha acaparado toda la atención por, a grandes rasgos, resumir en una persona, en una postura, casi todo lo que está mal con el mundo: racismo, clasismo, sexismo, violencia, inconsciencia, etc. La figura de Trump ha opacado lo más rescatable que ha sucedido en la política estadounidense en los últimos años, el surgimiento de Bernie Sanders, que si bien habría que comprobar que, de ganar, sostendría sus propuestas ante el poder de las élites financieras que controlan el país más allá de los partidos, ha montado el discurso más claro en contra del modelo neoliberal y la falsa democracia que existe en su país.

Sanders especialmente ha atacado a las élites empresariales y políticas y llamado a redistribuir la riqueza, un discurso que evidentemente ha sido criticado por sus adversarios y calificado como socialista.

Estas son las principales diferencias entre Clinton y Sanders.

Wall Street.

Clinton: Impuestos a las transacciones frecuentes para limitar las operaciones especulativas y otras normas para mayores controles sobre los bancos. Sanders: Impuestos a las transacciones especulativas que serán utilizados para becas universitarias. Promete romper el monopolio de las grandes firmas de Wall Street.

Marihuana.

Clinton: Reclasificación de la marihuana como una droga menos nociva, lo que permitiría profundizar las investigaciones sobre sus aplicaciones médicas. Sanders: Dar a los estados el derecho de legalizar la marihuana, sin intervención federal.

Siria y Afganistán.

Clinton: Entrenar a los rebeldes sirios para que combatan a Estado Islámico. Apoya una zona de exclusión aérea en el norte sirio para que el gobierno de Al-Assad no bombardee a civiles. Mantener tropas en Afganistán mientras sea necesario. Sanders: Es responsabilidad de los países de la región solucionar el problema sirio. Se opone a crear una zona de exclusión aérea en Siria. Retiro de tropas norteamericanas de Afganistán

Cambio climático.

Clinton: Para 2027 las energías renovables deberían constituir el 33% de la energía producida en Estados Unidos. Instalación de 500 millones de paneles solares para 2020. Sanders: Eliminar descuentos impositivos para empresas de combustibles fósiles. Subir impuestos para plantas que funcionan con carbón. Dar incentivos para que haya 10 millones de techos con paneles solares para 2020.

Salud.

Clinton: Quiere mantener el sistema de salud de Obama. Sanders: Propone un plan de salud universal con impuestos a las rentas más altas

El bloguero Mark Dotson, analizando todas las propuestas de Sanders, las califica de una política anti materialismo en la cual se priorizan valores como la ecología, la igualdad, la educación y en general el cuidado de las personas y la Tierra por encima de la ambición de seguir ingresando más dinero.

Ahora bien, en los oscuros lares de la política es difícil no mantener cierta sospecha y Sanders ciertamente no es alguien que ha surgido desde fuera del sistema, por lo que recalcamos: en teoría su política es altamente coherente y hasta revolucionara en contraste a lo que  ocurre en Estados Unidos, pero no hay forma de realmente comprobar qué tan genuina y capaz es de cambiar el orden del poder si llega al poder (y si resiste a la corrupción inmanente de las altas esferas). Mientras que no se ha puesto a prueba en el gobierno, siempre quedará la posibilidad de que su discurso sea mera estrategia y marketing para ganarse a ese importante target de las personas hastiadas por el sistema. Lo que es indudable es que entre los candidatos con oportunidades de llegar a la presidencia, Sanders representaba el más alto potencial de un cambio verdadero y no la mera iteración de lo mismo con otro rostro.

El proyecto político de Bernie Sanders, es ciertamente revolucionario desde muchos ángulos: primero el hecho de haber rescatado el secuestrado accionar político por parte de las elites adineradas en contubernio con la partidocracia del país y devuelto a los ciudadanos; el hecho de no haber aceptado fondos provenientes de esas corporaciones políticas (económicas) que entregan la democracia en subasta pública en el capitolio. Son las cuestiones de fondo por las que Sanders y su movimiento forman un ente que buscan remover las estructuras corruptas que gobiernan buena parte del mundo. Bien vale la pena unirnos a este «viejo terco» que en su porfía empuja con fuerza la esperanza.

En consecuencia, las próximas elecciones traerán al impero dos resultados atenuados en sus consecuencias: con Clinton la continuidad del status quo con una que otra variante cosmética, con Thrump lo más retrógrado en política interna y externa del imperio. Y  no se puede saber qué sucederá, pues las encuestas jamás han sido confiables. Lo que pasa es que cuando el imperio estornuda a nosogtros nos da neumonía.

(*) Alfonso J. Palacios Echeverría

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1 COMENTARIO

  1. ¿Cómo es posible
    que individuos de esta calaña lleguen a esos puestos? Porque
    la realidad es que muchos de ellos son presidentes en países
    que aparentemente tienen regímenes democráticos y en donde
    las elecciones se celebran limpiamente. Efectivamente se
    celebran elecciones y en la mayor parte de los casos limpias
    aparentemente, pero la manipulación de las masas por parte de
    los medios de comunicación, la escasez de políticos honestos
    y evolucionados y el atontamiento y borreguismo de nuestra
    sociedad son tales, que es como un cáncer sistémico que ha
    invadido ya la esencia de muchas de las instituciones que
    constituyen el meollo de una verdadera democracia y en las
    que se basa nuestra convivencia. La independencia de los tres
    poderes es una pura utopía. La democracia de muchos países, es en estos momentos una farsa y una total mentira.

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