martes 6, diciembre 2022
spot_img

El México violento, campo fértil para un nuevo caso de ejecuciones policiales

México, 19 ago (EFE).- Mientras muchos mexicanos se rasgan con razón las vestiduras por la presunta ejecución de 22 personas a manos de policías en 2015, pocos se detienen en las aristas de un drama que refleja la incapacidad de la sociedad de cambiar el signo de una cultura marcada a fuego por la violencia.

Un informe de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) indicó el jueves que 43 personas murieron en un operativo policial el 22 de mayo del año pasado en el Rancho del Sol, en Tanhuato, en el estado occidental de Michoacán, uno de los más conflictivos y violentos de México, cuna de cárteles y de las autodefensas civiles.

Aquel día la Policía Federal se enfrentó a tiros con un grupo compuesto al parecer de forma mayoritaria por delincuentes y según la CNDH, 22 de las víctimas fueron «ejecutadas extrajudicialmente» y otras cuatro murieron por «el uso excesivo de la fuerza» de los uniformados, entre los que solo hubo una baja.

El Gobierno niega esa versión pero ha anunciado que no encubrirá a nadie si se prueban las graves acusaciones.

El periodista Carlos Loret de Mola lamentaba este viernes, en su columna del diario El Universal, que después de un año y tres meses del suceso la fiscalía mexicana «no ha dicho nada» al respecto, y acusaba al Gobierno de seguir «empecinado en defender una mentira insostenible».

Para Javier Oliva, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la investigación extraoficial de la CNDH «requiere incorporar los puntos de vista de los responsables de las instituciones, no solo de los afectados, las familias de las víctimas».

Oliva rechaza hablar de «civiles asesinados» porque en su momento «se probó que la gran mayoría» de las víctimas «eran delincuentes». «Tan era así que estaban ocupando un rancho que no era suyo», enfatizó.

Además, el único agente muerto aquel día recibió disparos que atravesaron su chaleco antibalas porque se usó contra la policía munición de «alto calibre», propia de los cárteles de droga.

El incidente, en el que la CNDH acusó a la Policía Federal de realizar 4.000 disparos desde un helicóptero, se produjo veinte días después del derribo de un helicóptero militar por parte de un grupo criminal en Jalisco, saldado con la muerte de ocho soldados y una mujer policía.

El experto pidió contrastar con «pruebas periciales» la versión de la CNDH de que «se movieron cadáveres y se pusieron armas que modificaron la escena del crimen».

También cuestionó un informe aparecido en la revista política Nexos que apunta al elevado «índice de letalidad» de las fuerzas del orden mexicanas en sus operativos entre 2008 y 2011.

Según la publicación, entre los integrantes de las fuerzas de seguridad hubo 116 fallecidos y 209 heridos, mientras que entre los presuntos delincuentes hubo 756 muertos y 103 lesionados.

Para Oliva no solo es «imposible de medir» un parámetro como ese sino que es necesario «estudiar los temas de manera consistente».

«Los fusiles de repetición como el R15 y el AK47 son los favoritos de los grupos criminales porque cualquiera los puede manejar y son letales», advirtió por ejemplo sobre la falta de preparación de los criminales en esos choques armados.

A eso se suma «el consumo de drogas y alcohol detectado en las autopsias de los delincuentes» caídos en esos combates, en su mayoría jóvenes que «prefieren la seducción de la inmediatez» de un futuro con dinero entre criminales «a mantener una vida de trabajo de 30 años».

«Sin justificar a las fuerzas del orden, no hay un nivel de adiestramiento de los delincuentes. Es lógico que en los enfrentamientos lleven el mayor daño», manifestó.

Aclaró que no aprueba «de ninguna manera que haya abuso de la autoridad y menos que se prive de la vida a alguien si ya se rindió», como parece que sucedió en Tanhuato, pero también rechazó el papel de víctima que algunas organizaciones civiles otorgan a criminales armados.

«Si violas o matas a alguien no puedes tener los mismos derechos que el resto de ciudadanos que cumplen con la sociedad», denunció.

Al margen de ese debate, Oliva instó a sus compatriotas a reflexionar sobre la violencia que azota el país.

«Hay ciertos segmentos de la sociedad mexicana que no solo toleran la falta de seguridad sino que la fomentan», como evidenció un reciente estudio realizado precisamente en Michoacán, según el cual «los papás que tienen hija guapa la llevan a los palenques para ver si la ligan con algún traficante de droga», explicó.

En esas fiestas populares actúan muchas veces bandas de corridos que ensalzan el mundo del narcotráfico en un país en el que la prensa más vendida son diarios sensacionalistas que cada mañana muestran en sus portadas en los quioscos imágenes de personas decapitadas, desmembradas o ajusticiadas a tiros. EFE

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias