domingo 22, mayo 2022
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Solís dice que es «buen momento» para analizar con Panamá crisis migratoria

San José, 6 oct (EFE).- El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, manifestó hoy que la reunión de mañana con su colega de Panamá, Juan Carlos Varela, es un «buen momento» para analizar la crisis migratoria que enfrentan ambos países.

«Concordé con el presidente Varela en que es un buen momento para dar impulso a los procesos (de trabajo conjunto), especialmente para hacer un análisis sobre las tendencias de los flujos migratorios, hacer gestiones respecto a esas tendencias y estimular a los cuerpos de seguridad para que sigan trabajando estrechamente», declaró Solís a los periodistas.

Solís dijo que aspira a que haya una «mejor coordinación, más armonía y alineación entre las autoridades» de ambos países en ese tema.

El mandatario costarricense comentó que el eje central de la reunión bilateral será la crisis de migrantes cubanos, haitianos y africanos que afecta a Costa Rica y Panamá desde hace un año, pero que también se tratará asuntos de seguridad y combate al crimen organizado.

«Queremos avanzar mucho más. Tenemos grandes afinidades y muy buena relación. Compartimos espacios geográficos en tierra y mar que son muy delicados para transito de drogas. Los flujos migratorios por suerte han tenido una gran normalidad con muy pocas sospechas de que puedan estarse convirtiendo en paso para el crimen organizado», comentó el mandatario costarricense.

Solís aseguró que estos temas requieren de «atención especial», principalmente en lo referente a las condiciones de los migrantes indocumentados y la presencia de redes de tráfico de personas.

Al presidente Solís le acompañarán en la reunión el canciller González; el ministro de Seguridad Pública, Gustavo Mata; y la directora de Migración Gisela Yockchen.

La crisis se presenta desde noviembre de 2015 cuando Nicaragua decidió cerrar sus fronteras a la migración irregular alegando motivos de seguridad nacional, una medida que tuvieron que repetir más tarde Costa Rica y Panamá para evitar el efecto embudo.

Sin embargo, los migrantes haitianos y africanos siguen llegando a ambos países en busca de cruzar Centroamérica y México para llegar a Estados Unidos, su destino final.

En lo que va de año, las autoridades panameñas han brindado atención humanitaria a unos 9.000 migrantes irregulares, que entraron al país a través de la intrincada selva del Darién, frontera natural con Colombia.

Por su parte, Costa Rica atendió a unos 8.000 cubanos entre noviembre de 2015 y abril de 2016, y al menos a 11.000 haitianos desde abril pasado.

Costa Rica tiene abiertos tres albergues con capacidad para cerca de 3.000 migrantes.

Los migrantes cubanos buscan beneficiarse de las leyes migratorias especiales de Estados Unidos y los haitianos huyen de la crisis económica de Brasil, país al que llegaron tras el terremoto de 2010 que asoló Haití. EFE

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